Tag: Recuperación

  • Poner límites y construir puentes

    Muy amablemente una tía me invitó a pasar las vacaciones en su casa. Vivían lejos de la ciudad, en un lugar rodeado de bosque y campo. Desde pequeños a mi hermana y a mis primos nos invitaban y pasábamos incluso semanas con ellos. Era un lugar bastante seguro y nos dejaban salir y hacer lo que quisiéramos.

    En esta ocasión, mi primo había invitado a otros amigos de la escuela. Todos se estaban quedando en su cuarto y yo en la sala porque ya no había lugar. Desde el primer día me quedó claro que ellos tenían sus planes, se iban todo el día a andar en bicicleta y yo me quedaba solo en la casa, sin saber bien qué hacer.

    Aburrido un día les pregunté si me prestaban una de sus bicicletas para ir con ellos. Me dijeron que no. Pusieron su límite, muy claro. No voy a mentir, me sentí verdaderamente mal, pero también entendí que yo no era parte del grupo y el resto del tiempo la pasé solo.

    Cuando volví a casa, le conté a mi madre y entre los dos decidimos ya no volver a su casa. Ya habíamos crecido y teníamos planes diferentes. Más que enojado, me quedé triste pero también tranquilo por haberme sentido escuchado y apoyado por mi madre.

    En muchas ocasiones me he encontrado en esa situación, seguramente tú también. En la que, aunque buscas la manera de construir un puente con otra persona o personas, en ocasiones no puedes. Como adulto me ha costado trabajando entender esto. Me volví más resentido y me frustro mucho cuando alguien me pone una barrera o un límite. Pero esos límites, también ayudan a buscar otras relaciones. A construir puentes en otros lugares.

    En la Terapia Dialéctica Conductual, hay una herramienta que se llama FAST que es muy útil en estas situaciones. En momentos en los que otros ponen un límite o en los que nos hacen sentir mal o menos valiosos que ellos, podemos utilizar esta herramienta para ser asertivos. Esto no quiere decir que no nos sintamos tristes, enojados o frustrados, pero sí podremos sentirnos satisfechos en la manera en que nos hemos comunicado.

    Fair: Lo primero es ser justos (fair), analizar los datos y los hechos y no dejarnos llevar únicamente por nuestra mente emocional. Para esto muchas veces necesitamos primero detenernos, poner el \”coche en neutral\” y escribir o dialogar con nosotros qué fue lo que sucedió. Si estás muy agitado y no vas a ser objetivo, yo te aconsejo dejar pasar el tiempo.

    (No) Apologies: La segunda parte es no disculparnos (no apologies). Simplemente dejar claro lo que sucedió y también hablar sobre cómo nos sentimos por lo que sucedió, enteniendo también la parte del otro.

    Stuck to values: Importantísimo este punto. Ya lo hemos visto en la Jerarquía de valores de SMART Recovery. Nuestros valores son nuestra guía, nuestros fundamentos. No quiere decir que sean los valores de todas las personas, pero sí son relevantes para nosotros y pedir a otros que los respeten es parte de nuestra responsabilidad. Por ejemplo, en la historia que les comenté, uno de los valores que era importante para mí en ese momento (y sigue siendo) es compartir. Y ésa fue la razón por la que preferí ya no seguir yendo a casa de mi primo, pero al mismo tiempo entendí que él no quisiera hacerlo. Sus valores en ese momento eran otros.

    Truthful: Me parece que ser sincero (truthful) es similar a ser justo (fair). No quiere decir que podemos decir todo lo que nos venga a la mente sin filtros, pero no inventar cosas, y no escondernos tampoco. Decir cómo nos sentimos y cómo pensamos de manera sincera.

    Ahora viendo esto, pienso que es una manera de ser vulnerables frente a otros pero al mismo tiempo mantener el respeto y el autocuidado. Es posible que el resultado no nos guste, es posible que el límite se mantenga. Pero estoy seguro que aplicándolo en el futuro podré sentirme más satisfecho con la manera en que pongo límites o respondo a los límites de los demás.

  • Cambiar mi manera de cambiar

    En los últimos tres años he tenido muchos cambios en mi vida. Todos fueron decisiones mías, y estoy contento de haberlas hecho. Me casé, me mudé al extranjero con mi esposa, dejé mi trabajo, estoy haciendo una transición profesional, vivo en un lugar apartado de la ciudad. Aunque todos estos cambios son positivos y son cambios que yo quise hacer, me ha sido difícil adaptarme a ellos.

    En primer lugar me costó mucho más trabajo del que pensé dejar México y con ello a mi comunidad allá. Pero también, y esto fue tanto forzado por la pandemia como por mi mudanza, me he aislado mucho. Ahora mi rutina depende casi totalmente de qué tanto haga yo.

    En resumen, me ha sido difícil emocionalmente motivarme y activarme. Por otro lado, me he sentido emocionalmente muy contento y estable con mi esposa, mis amigos y he disfrutado mucho.

    Pero lo que no he logrado hacer al cien, es \”ponerme las pilas\” con una rutina activa diaria, tanto en el trabajo como con el ejercicio.

    En los últimos meses he entrado en paz con las decisiones que he tomado, porque sí me cuestionaba haber cambiado el trabajo y haber iniciado un nuevo proyecto sin pensarlo bien. Pero aquí estoy, son decisiones que ya tomé. Y poco a poco he vuelto a tener una visión más positiva de esto. También he entrado en paz con mi desgana general, es algo que por ahora es así.

    Ayer di un curso en el que hablábamos de qué tanto sientes que puedes cambiar tu vida. No sólo tus pensamientos y emociones pero también en tu manera de influenciar a otros y de cumplir tus metas a corto y largo plazo.

    Me di cuenta que no me siento muy capaz todavía, en especial de saber negociar e influir en los demás. ¿Por dónde empezar? En primer lugar, cambiar la perspectiva, saber que soy capaz de influenciar a los demás, no de controlarlos, pero sí de hablar, negociar y dialogar. Por otro lado, tener una perspectiva más positiva de que el esfuerzo que haga hoy, tendrá un efecto en los resultados de mañana (o de pasado mañana), que, aunque no se vean los resultados, sí se verán.

    Es una manera diferente de cambiar a la que suelo tener. Suelo pensar que cambiar es \”soportar\” las cosas que suceden y gestionarlas, como decían ayer en el grupo, \”ahora sé que puedo manejar las presiones y las situaciones negativas\”. Pero cómo empujarme a las situaciones \”neutras\”, situaciones que no tienen una cualidad en especial, pero que, si las pienso como positivas, pueden cambiar.

    Es como tener un jardín, al que se le dan bien las plantas, los árboles, prácticamente no tengo que regarlo ni que cuidarlo. Con poco esfuerzo se da. Y es un jardín que todos piensan que es lindo. Pero, de alguna manera sé que puedo hacerlo mejor, que puedo darle más vida. Y lo único que falta es ver las posibilidades, darme cuenta de que puedo hacerlo como a mí me gustaría. Y que no puedo controlar que ciertas plantas se den o no se den, pero puedo confiar en que sé hacerlo y que puedo aprender más.

    Al salir de la depresión hay un momento en el que las cosas no están mal, pero tampoco están bien. Están neutras y parte del trabajo diario es no hacerlas peor y hacerlas un poco mejor. Pero qué si pudiera hacerlas mejor sin miedo a perder lo que haga. El miedo a caer en depresión nuevamente y perderlo todo. ¿Será mejor perder más que perder menos? ¿Si tengo más que perder es más difícil entrar en depresión o salir de ella en el futuro?

    Sea lo que sea, el presente es lo único que tengo y vale más disfrutarlo mientras exista. Si llega la depresión después, veré la manera de no caer tan profundo y de salir más rápidamente.