Tag: Creencias

  • Cambiar mi manera de cambiar

    En los últimos tres años he tenido muchos cambios en mi vida. Todos fueron decisiones mías, y estoy contento de haberlas hecho. Me casé, me mudé al extranjero con mi esposa, dejé mi trabajo, estoy haciendo una transición profesional, vivo en un lugar apartado de la ciudad. Aunque todos estos cambios son positivos y son cambios que yo quise hacer, me ha sido difícil adaptarme a ellos.

    En primer lugar me costó mucho más trabajo del que pensé dejar México y con ello a mi comunidad allá. Pero también, y esto fue tanto forzado por la pandemia como por mi mudanza, me he aislado mucho. Ahora mi rutina depende casi totalmente de qué tanto haga yo.

    En resumen, me ha sido difícil emocionalmente motivarme y activarme. Por otro lado, me he sentido emocionalmente muy contento y estable con mi esposa, mis amigos y he disfrutado mucho.

    Pero lo que no he logrado hacer al cien, es \”ponerme las pilas\” con una rutina activa diaria, tanto en el trabajo como con el ejercicio.

    En los últimos meses he entrado en paz con las decisiones que he tomado, porque sí me cuestionaba haber cambiado el trabajo y haber iniciado un nuevo proyecto sin pensarlo bien. Pero aquí estoy, son decisiones que ya tomé. Y poco a poco he vuelto a tener una visión más positiva de esto. También he entrado en paz con mi desgana general, es algo que por ahora es así.

    Ayer di un curso en el que hablábamos de qué tanto sientes que puedes cambiar tu vida. No sólo tus pensamientos y emociones pero también en tu manera de influenciar a otros y de cumplir tus metas a corto y largo plazo.

    Me di cuenta que no me siento muy capaz todavía, en especial de saber negociar e influir en los demás. ¿Por dónde empezar? En primer lugar, cambiar la perspectiva, saber que soy capaz de influenciar a los demás, no de controlarlos, pero sí de hablar, negociar y dialogar. Por otro lado, tener una perspectiva más positiva de que el esfuerzo que haga hoy, tendrá un efecto en los resultados de mañana (o de pasado mañana), que, aunque no se vean los resultados, sí se verán.

    Es una manera diferente de cambiar a la que suelo tener. Suelo pensar que cambiar es \”soportar\” las cosas que suceden y gestionarlas, como decían ayer en el grupo, \”ahora sé que puedo manejar las presiones y las situaciones negativas\”. Pero cómo empujarme a las situaciones \”neutras\”, situaciones que no tienen una cualidad en especial, pero que, si las pienso como positivas, pueden cambiar.

    Es como tener un jardín, al que se le dan bien las plantas, los árboles, prácticamente no tengo que regarlo ni que cuidarlo. Con poco esfuerzo se da. Y es un jardín que todos piensan que es lindo. Pero, de alguna manera sé que puedo hacerlo mejor, que puedo darle más vida. Y lo único que falta es ver las posibilidades, darme cuenta de que puedo hacerlo como a mí me gustaría. Y que no puedo controlar que ciertas plantas se den o no se den, pero puedo confiar en que sé hacerlo y que puedo aprender más.

    Al salir de la depresión hay un momento en el que las cosas no están mal, pero tampoco están bien. Están neutras y parte del trabajo diario es no hacerlas peor y hacerlas un poco mejor. Pero qué si pudiera hacerlas mejor sin miedo a perder lo que haga. El miedo a caer en depresión nuevamente y perderlo todo. ¿Será mejor perder más que perder menos? ¿Si tengo más que perder es más difícil entrar en depresión o salir de ella en el futuro?

    Sea lo que sea, el presente es lo único que tengo y vale más disfrutarlo mientras exista. Si llega la depresión después, veré la manera de no caer tan profundo y de salir más rápidamente.

  • ABC – DE

    \"\"
    Photo by Pixabay on Pexels.com

    Famosa herramienta. ABC.

    Hace algunos meses estaba dando una sesión de Successful Life Skills a un grupo de adolescentes. Era justo la sesión donde explicábamos la herramienta ABC.

    A la mitad de la reunión, justo después de explicar la teoría detrás de la herramienta, dos participantes empiezan a pelear y a gritarse. Uno de ellos sale corriendo fuera de la sesión y, para ser muy sincero, no tenía idea qué podía hacer. Era una sesión en línea y por un momento pensé en terminar la sesión o que la coordinadora del lugar la cerraría. Pero de pronto vi que podíamos justamente utilizar la herramienta ABC para analizar qué pasó.

    Primero pensé que podríamos usar la herramienta para entender qué hizo que la persona reaccionara así. Pero me di cuenta que todo el grupo estaba harto de estas peleas, no era la primera. Y que se sentían en contra de su compañero o por lo menos hartos de él. Entonces cambié el ejercicio a que cada quien hiciera el ABC de lo que sintió en ese momento. Siendo el Evento Activador la pelea y su salida.

    Se volvió un ejercicio muy lindo, donde todos tuvieron la oportunidad de revisar sus creencias irracionales y sus emociones. Se sentían hartos, enojados, tristes, frustrados. Y se sentían así porque creían que él debía actuar de forma diferente. Pero al final nos dimos cuenta que era problema de él, y que estas creencias no servían de nada.

    Y como conclusión, ya terminando, todos empezamos a comentar experiencias donde nosotros estábamos en su lugar. Todos pudimos pensar y contar experiencias donde gritamos, nos peleamos y tenemos a todo el mundo harto. De una experiencia, que para mí como facilitador fue un traguito amargo, terminó siendo una sesión muy positiva.

    Lo que quisiera decir, en realidad, es que el ABC se puede usar en el momento. Cuando pasa algo en nuestra familia, cuando estamos experimentando la situación de estrés. No es sólo, como yo suelo pensar, una herramienta de tarea o para un momento de claridad y tranquilidad. Es cierto que el hecho de que yo fuera un externo ayudó mucho, pero pensemos que como padres, padrinos, facilitadores o compañeros podemos usar el ABC cuando alguien nos llama agitados y funciona.

    En otro aspecto, quisiera contar la historia contraria. Usar el ABC para darnos cuenta de cómo las creencias racionales o las nuevas creencias efectivas están funcionando.

    En otro grupo, éste con mujeres adultas. Platicamos de la herramienta, todas tenían muy claras sus creencias irracionales. No tuve que explicar mucho, son un grupo muy bueno, con mucha experiencia en doce pasos y mujeres que han sobrevivido situaciones muy difíciles de vida.

    La manera en que utilicé la herramienta en esta ocasión, fue escuchando sus nuevas creencias efectivas. Ya tenían muchas y para ellas era claro cómo estaban racionalizando sus nuevas conductas. Entonces pusimos el mismo evento activador, pero con la creencia racional, la nueva creencia efectiva y entre todas pudimos reforzar el por qué se sentían más tranquilas, más enfocadas y más motivadas. Porque ya estaban utilizando sus nuevas creencias.

    Este grupo me sorprende en especial porque entienden muy rápido los conceptos. Incluso una de ellas me preguntó si era el ejercicio de CBT. Me gustaría saber más qué es lo que hacen o han hecho previamente.

    Y por último. La otra forma de utilizar el ABC.

    Hacemos el ejercicio de ABC con las creencias efectivas y activadores nuevos. Nuevas cosas que nos hagan sentir riesgos y que las nuevas creencias efectivas, aunque racionales no son efectivas para ese momento. Entonces podemos crear nuevas creencias efectivas más adecuadas para cada momento. No es sólo cambiar el pensamiento a racional sino también ya cada vez más específicamente empoderarnos o crear un lenguaje racional o empoderado muy personal.