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  • 10 pasos para salir de una crisis

    La última vez que vio a su esposa con vida, estaba todavía inconsciente en una camilla entrando al quirófano. Diez horas después, tras varios intentos de salvar su vida, Sara murió frente a un equipo de cansados expertos médicos. \”Se hizo todo lo posible, dijo el cirujano a Rafael. Los siguientes meses serían un camino de descubrimiento hacia el interior de su ser, un trayecto doloroso y solitario. ¿Quién te prepara para sobrevivir la muerte de tu pareja de vida?

    Sea una muerte, un accidente, enfermedad o una pérdida de empleo, las crisis están presentes a lo largo de nuestra vida. Podemos abordarlas de diferentes maneras, en esta ocasiones analizaremos diez pasos que nos ayudarán, en días, meses o años a seguir caminando y a encontrar un nuevo sentido a nuestra vida. Nos ayudará tener un guía, terapeuta o mentor que nos acompañe en este camino.

    Paso 1. Enfrentar la negación. Por duro que sea, el cambio empieza con la realización, franca y llana de nuestra situación. Analizar todos los eventos que desencadenaron la crisis, así como todas las consecuencias. Las personas involucradas, los errores y fallas cometidas. Ser objetivos, realistas, duros en nuestra revisión nos ayudará a tener un terreno sobre el cual dibujar un nuevo camino.

    Paso 2. Aceptar la situación, tal cual es. Tras el primer paso, nuestro segundo paso es aceptar la situación. Entender que las cosas son así, como las percibimos. Podremos en momentos negar y resistir a la realidad, pero entre más profundamente aceptemos la realidad, más sencillo será seguir nuestro camino de crecimiento.

    Paso 3. Confiar en que las cosas pueden cambiar. Habiendo pasado el amargo trago de la realización y la aceptación, podremos entonces también ver con claridad que las cosas pueden cambiar, que, aunque estamos en una situación crítica y desagradable, también hay otras opciones y caminos hacia el futuro. No necesitamos ahora saber hacia dónde caminaremos o cómo será la meta, sino estar dispuestos y abiertos a que las cosas pueden cambiar.

    Paso 4. Reconocer que nuestra conciencia es el lugar desde el cual cambiarán las cosas. Estamos influenciados constantemente por otras personas, ideas y emociones. En ocasiones podemos vernos como las víctimas de la situación: ¿Por qué me sucedió a mí? ¿Quién me salvará? ¿Por qué todo el mundo me ha dejado solo? La única manera de cambiar es reconociendo que nuestra conciencia, nuestra perspectiva es de donde el cambio surgirá. El cambio no sucede desde el exterior, sino desde nuestro interior, desde nuestra conciencia.

    Paso 5. Empieza por ti. Volvemos a un paso difícil de aceptar y amargo en ocasiones. Como nos dice Marsha Linehan en sus 10 suposiciones, \”Aunque no sea tu culpa, sí es tu responsabilidad resolver tus problemas\”. Y Albert Ellis nos recuerda que los únicos responsables de nuestra felicidad somos nosotros. Así entonces, a través de las herramientas que tengas o puedas obtener, empieza a cambiarte a ti. Recuerda que el mundo no se mueve para agraciarnos, somos nosotros los que, al cambiar, podemos cambiar al mundo.

    Paso 6. Clarificar tu destino. Empezamos con los pasos luminosos, con la visión de un nuevo futuro, distinto y del que somos dueños. Puede haber muchas pérdidas y problemas fuera de ti. O también muchos defectos y problemas dentro de ti, pero siempre quedan cualidades que se mantienen, cualidades o talentos que puedes reconocer y que pueden acogerte. Vuelve tu mirada hacia ellos, tal vez, tu amabilidad, tu sinceridad, tu tenacidad, tu optimismo. Cualquier cualidad que te sirva de barco para navegar en este momento de tu vida es suficiente, aunque sea uno. Tómalo, abrázalo y pregúntate, ¿qué puedo hacer si dejo todo a un lado y abrazo esta cualidad mía?

    Paso 7. Pon la cualidad en el centro de tu vida. Esta cualidad es tu brújula, ponla en todas tus interacciones, pensamientos y emociones. Es ella la que te guiará a través de este momento oscuro y doloroso. La crisis no se disolverá, ni tampoco los problemas de un momento a otro, pero sí tienes ya una brújula en la que puedes guiarte cuando te sientas perdido.

    Paso 8. Redirige continuamente. No será fácil saber cuál es el destino final ni cuál es el camino correcto. Es posible que además de la cualidad que descubriste, reconozcas otra más que pueda también ayudarte. Ya no es tener una brújula sino también un mapa o unos binoculares. Entre más herramientas, más cualidades reconozcas y utilices más rápidamente podrás encontrar tu nuevo camino. Detenerse puede ser necesario para recalibrar y retomar el camino.

    Paso 9. Alimentar las cualidades. Cada cualidad requiere nutrimentos para seguir creciendo y dando fruto. Día a día, nutre a tus cualidades, perfecciónalas, compártelas, refuérzalas. Tal vez pierdas el rumbo y en ocasiones seas negativo en vez de optimista como sueles ser, busca la manera de recuperar tu optimismo de diversas maneras. Alimentar nuestras cualidades, como si fueran los árboles de nuestro huerto, es lo que nos seguirá dando fruto y energía.

    Paso 10. Comparte tu camino, inspira a otros. Sobrevivir una crisis, crecer al hacerlo, transformar nuestra vida después de una enfermedad o la muerte de un ser querido. De la recuperación de una adicción o una crisis emocional, es una experiencia que puede ayudar a otros a salir de sus propias crisis o a valorar y experimentar una vida más plena.

    Texto adaptado de: \”Buddistische Psychologie, Grundlagen un Praxis\” (p. 194-200) de Tilmann Borghardt y Wolfgang Erhardt.

  • Trabajar la aceptación incondicional

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    Me compré hace unos meses un libro sobre psicología budista. Lo escribe un psicólogo y, me parece, otro psicólogo pero que ha pasado muchos años de su vida en un monasterio budista. El libro está dividido en dos partes, la primera es sobre el budismo y la segunda es sobre la teoría y actividades de la terapia …

    En la primer parte, viene un capítulo sobre las emociones. Describen cuatro emociones básicas según uno de los maestros o de las corrientes budistas. Por supuesto, existen muchas otras formas de explicarlo y seguramente otras teorías, pero para este texto voy a poner en práctica la que ellos proponen.

    Las cuatro emociones surgen cuando la quinta emoción está activa. Esta quinta emoción nace del no darnos cuenta de que somos uno con el Universo, o de que no existe división entre nosotros y los demás, o de que el \”yo\” no existe.

    A partir de esa división entre el \”yo\” y el \”otro\” nacen las otras cuatro emociones:

    1. La envidia
    2. El deseo
    3. La ira
    4. La soberbia

    Del sánscrito al alemán y del alemán al español seguramente habrá muchos errores de traducción y no me atrevo a definir exactamente cada uno de estos conceptos. Pero sí podemos hacer un ejercicio didáctico que nos puede ayudar a analizar nuestros pensamientos irracionales, nuestras distorsiones cognitivas y con ello también hacer nuestro 4-5 paso de AA.

    Vamos a retomar también la idea de la aceptación incondicional para explicar esto. Según el libro, la quinta emoción es la división entre el yo y el otro. Yo puedo entender que no aceptar incondicionalmente o radicalmente la realidad, tiene el mismo impacto. Porque estamos pensando que las cosas son o deberían ser diferentes a como son. Es decir, aceptamos con condiciones. Esto es así, siempre y cuando… le convenga a mi \”yo\” o mi \”yo\” participe de alguna manera. Le pongo condiciones, meto a mi \”yo\” en la conversación.

    Bueno entonces, jijijiijij.

    Voy a regresar un poco a las 4 emociones, para explicar que los veo como los cuatro puntos cardinales. Envidia es sentirme inferior (abajo), la soberbia es sentirme superior (arriba), el deseo es adquirir algo (hacia adentro) y el enojo es destruir o alejar algo (hacia afuera). Es como si hubiera 4 tipos de energía, una que aplasta, una que es aplastada, otra que atrae y otra que rechaza. Como 4 tipos de movimientos. A ver si logro hacerlo un poco más concreto.

    Vayamos a las cuatro emociones básicas. Si nosotros aceptamos de manera condicional la realidad vamos a tener cuatro posibilidades:

    1. La envidia: Si alguien tiene algo que yo quiero, no me quedo satisfecho.
    2. El deseo: Si yo no tengo o logro cierta cosa, no acepto la realidad.
    3. El enojo: Si no destruyo o alejo cierta cosa, no acepto.
    4. La soberbia: Si yo no sobresalgo o soy mejor que los demás, no acepto.

    Está interesante esto. ¿Qué significa, no acepto? ¿No me quedo tranquilo? Podríamos poner ejemplos más precisos, a ver:

    1. Envidia: Juan tiene un mejor trabajo que yo, es más exitoso. Eso es aceptar las cosas tal cual son. Tal vez es un poco subjetivo, podríamos decir, Juan gana más dinero que yo. Juan tiene un coche más nuevo que yo.

    Hasta ahí, tal vez en el budismo ya con eso es suficiente, con hacer la observación. En la teoría cognitivo conductual o racional emotivo conductual, esto es sólo una observación racional. La tensión emocional surge cuando no aceptamos esa realidad, cuando queremos cambiarla:

    1. Envidia: Juan gana más dinero que yo, y… eso me hace sentir menos valioso.
    2. Envidia: Juan tiene un coche más nuevo que el mío y… yo debería tener uno igual.
    3. Envidia: Juan gana más dinero que yo y… yo trabajo más… eso no es justo.

    Entonces la aceptación radical entonces tiene dos componentes, el primero es hacer una observación, como lo hacemos con la meditación: estoy sintiendo esto, estoy pensando esto. Y la segunda es aceptarlo, no reaccionar a ello. Como cuando leemos un libro y aceptamos lo que leemos. No reaccionamos, no cambiamos los personajes, no rompemos la hoja, simplemente leemos.

    Cuando no aceptamos las cosas puede deberse a dos situaciones. A que no hagamos la observación, o a que reaccionemos o queramos cambiar esa observación. En la meditación el equivalente sería no mantener la atención consciente y la segunda sería mantener la atención pero queriendo cambiar las cosas que atendemos.

    Punto importante. Para aceptar las cosas de manera incondicional, primero necesitamos verlas, hablarlas, escucharlas, vivirlas, experimentarlas. No puedo aceptar aquello que no conozco. Como siempre volvemos al awarness.

    En segundo lugar, tenemos los cuatro movimientos irracionales, o las cuatro energías irracionales:

    1. Envidia: Me siento menos, me siento aplastado por algo. Nos sentimos menos.
    2. Soberbia: Me siento más, siento que aplasto. Me siento más.
    3. Deseo: Algo me hace falta, necesito algo, quiero algo. Me siento vacío.
    4. Ira: Algo me molesta, algo me sobra. Me siento en peligro.

    A partir de ahí vienen diferentes acciones. Si me siento menos, puedo enojarme porque me siento en peligro… entonces todas estas emociones se juntan y entrelazan. Nos sirve de manera didáctica encontrar una que surja de un evento activador y que genere cierta consecuencia emocional. Y la creencia irracional estaría relacionada con alguna de las 4 emociones. Tu creencia en este sentido es: ¿Te sientes menos? ¿Te sientes más? ¿Sientes que algo te falta? ¿Sientes que algo te molesta, te pone en peligro?

    Ah, mira. Nos dice el ABC en SLS que empecemos con la consecuencia emocional y luego vayamos a A y B. En B podríamos hacer preguntas, ¿qué piensas de lo que está pasando? Qué sientes y qué piensas… en sí el activador, creencia y consecuencia emocional parecen uno.

    ¿Son realmente tres cosas diferentes ABC o es una cosa, una experiencia? Depende de cómo lo veamos. Si lo vemos racionalmente podemos separarlo, pero si lo vemos a través de la experiencia, es una cosa. X sucede.

    En ambos casos, podemos recurrir a una nueva creencia o a un nuevo resultado. Si lo vemos con los triggers y urges, con las estrategias para evitarlos, ahí el segundo paso, la experiencia es más relevante. El instinto. Porque no estamos pensando de manera racional. Pero cuando pasa el evento, o si este pasa sin estar nosotros activos emocionalmente, entonces podemos hacer el ABC.

    Al final, el ABC nos ayuda a crear nuevas creencias y a hacerlas automáticas. Podemos hacerlas sin pasar por el ABC. O ver hacia atrás y entenderlas.

    Ok.

    El ejercicio del ABC puede empezar con las nuevas creencias efectivas. ¿Qué nuevas creencias efectivas tienes ahora? X, y o z. Relacionadas con la envidia, deseo, ira o soberbia.

    Cuando te sientes menos que alguien, ¿cuál es ahora tu creencia? ¿Cuando te sientes más que otros qué piensas ahora? ¿Cuando sientes que necesitas destruir o alejar algo de ti, qué piensas? ¿Cuando ves algo que deseas y que no tienes, qué haces?

    En el budismo la creencia efectiva no es relevante porque el enfoque es hacia la aceptación. Mientras que las creencias racionales o irracionales sí están ligadas hacia un objetivo, hacia una meta. Por ejemplo, si siento envidia, y pienso/creo que yo debería tener lo que el otro tiene, me siento mal, triste, frustrado, enojado y eso me repercute negativamente hacia mi objetivo. Si siento envidia, pero pienso/creo si esta persona tiene esto y yo no, eso no quiere decir que yo valga menos. Y ahora puedo ver que si yo deseo lo mismo, puedo trabajar para lograrlo.

    Dentro de estos pensamientos estoy recordando la palabra responsabilidad, la habilidad de responder. Es decir, el trabajo. Cualquiera de estas emociones se puede desanimar con la aceptación incondicional sólo observando y aceptando. Pero también con la acción que nos lleva al trabajo. El infierno es quedarnos a la mitad, ni lo acepto ni busco cambiarlo de manera responsable, utilizando mi habilidad para responder. Aquí viene otro punto más. Puedo trabajar para ello, pero a través de mis conductas criminales. Que son sin tomar en cuenta los derechos del otro.

    Para terminar.

    Si queremos fortalecer la aceptación incondicional tenemos varios caminos.

    1. Sólo observar la realidad, nuestros pensamientos y emociones. Y dejar fluir. El monje.
    2. Observar y después analizar con un ABC y disputar creencias. El pensador.
    3. Observar y después analizar con un ABC de creencias nuevas. El experimentador.
    4. No observar, sólo experimentar y vivir las consecuencias. ¿Te arrepientes de algo? No. El psicópata.