Punto de partida

Me comprometí conmigo a iniciar una nueva fase el día de hoy, primero de diciembre del 2024. Los últimos seis años han sido una gran aventura de cambio y transformación. También han sido años difíciles, llenos de retos complejos que aún no he logrado resolver del todo.

Hace algunos meses, inicié un nuevo tratamiento para la depresión con una medicina que decía ser milagrosa y tomé el salto de fe. En verdad estaba desesperado. Era la tercer depresión grave de mi vida y en esta ocasión, también debido a todos los cambios externos, la recuperación estaba siendo muy lenta. Y mi hijo estaba por nacer. Así que inicié el nuevo tratamiento, y en verdad ha sido milagroso.

Otra cosa que fue importante en este camino fue encontrarme con Marsha Linehan y su Terapia Dialéctica Conductual. Las herramientas y el modelo que propone, junto con el impulso del nuevo medicamento me han ido empujando hacia adelante, por fin, sin retrocesos.

Esta experiencia me ha hecho pensar mucho en lo que aún nos falta por comprender de la salud mental. Y me ha hecho reflexionar también sobre mi experiencia personal con la depresión. En tres ocasiones he tenido este desorden y los episodios me duran entre tres y cuatro años. Han sido momentos donde me vuelvo incapaz de lo más necesario: la autoeficacia, la independencia y la autonomía. Cada una ha sido también muy diferente y he aprendido de cada una mucho. Espero de verdad que ésta sea la última. Así quiero que sea. Así será.

Y de ahí este \”Punto de Partida\”. Desde hace 25 años he vivido con el miedo de la siguiente depresión, de perder mi capacidad de sostenerme económicamente, de ser capaz de sostener mis relaciones interpersonales y de caer en las adicciones. Y de reunir herramientas para, cuando caiga, poder salir lo más rápidamente. En esta ocasión, lo que quiero es no caer nuevamente. Es tener una vida, una mente y un cuerpo lo suficientemente resilientes para prevenir y prever.

Antes de iniciar esta reflexión, quiero agradecer siempre a mi familia y los especialistas que me han apoyado. Si no lo digo en cada una de mis episodios, es porque siempre han estado presentes.

En mi primer depresión, el teatro y la escritura fueron fundamentales para salir adelante. También lo fue iniciar mi práctica diaria de mindfulness, en ese entonces con la técnica de Vipassana como la enseña el maestro Goenka. Pero también lo fue cuidar mi alimentación, mi sueño, mi ejercicio. Y, por supuesto, dejar las adicciones con el apoyo de Alcohólicos Anónimos.

En la segunda depresión, fue muy importante el trabajo social y en empresas con grupos, el psicodrama y el coaching. También tuve la oportunidad de encontrar muy buenos terapeutas y un excelente psiquiatra que siempre me da luz y calma cuando me pierdo. Ahí también aprecié tal vez como nunca el poder de las amistades.

En esta tercera depresión, tal vez como en la primera, algo realmente importante fue tener un sueño, una meta. En la primera era estudiar teatro. Y en ésta fue seguir al Amor de mi Vida, casarme, hacer una familia. Otro punto que ha sido importante es tener un negocio, con todos los problemas que ello tiene. Aprender a negociar, a mantener la esperanza, la perseverancia. Saber que, aunque esté deprimido, puedo seguir cumpliendo con el mundo. También ha sido muy importante mantenerme sano, dormir, hacer de comer, la bicicleta y la escalada. Los amigos. La familia.

Y en esta última, creo que fue muy importante cambiar el camino. La salud mental es diferente a la salud física en cuanto a que los mismos tratamientos dejan de funcionar. Lo vemos en las adicciones, cómo el mismo tratamiento puede dejar de ser eficaz. Lo vemos también con los antibióticos. Se puede ver como si la parte enferma de la mente aprendiera a sortear las medicinas, terapias, hábitos y se volviera inmune a ellas. Así también la mente sana puede seguir probando, buscando y no perdiendo la fuerza para recuperarse.

Viéndolo de una perspectiva menos \”clínica\”, es algo que me gustaría dejar de hacer, no es la mente \”enferma\” y la \”sana\” son dos energías de la misma mente que están en desequilibrio y cada vez que el equilibrio se pierde se requiere volver a aprender y a construirlo.

Y como práctica del día de hoy les dejo una herramienta que se le ocurrió a una participante de un grupo de SMART Recovery. La \”fotografía de mí\”.

En ocasiones sentimos que estamos atorados en el mismo lugar y con los mismos problemas que hace años. Sentimos que no estamos yendo hacia adelante. Eso me pasó en muchos días y semanas en esta depresión. Pero ya viendo con mayor perspectiva, cada una ha sido diferente y he traído los aprendizajes del pasado para aplicarlos en el presente. Y sí, también en siempre he tenido que aprender nuevas cosas.

El ejercicio: Cuando sientas que estás en el mismo lugar que antes, igual de mal o incluso peor, haz una fotografía de ti hoy, y compárala con una fotografía de ti del pasado. Puede ser un collage hecho de fotografías, o un diario como estoy haciendo aquí. Sé detallado. Ve las diferencias, ve también las igualdades. Y nota una cosa que revisamos también el viernes en SMART Recovery, que el pasado es un recuerdo, y no es objetivo, ni real, ni concreto. Es un recuerdo, y está en el pasado.

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