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  • Las ataduras del presente: aceptar sin rendirse

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    🌙 A veces el presente se siente como una cuerda que me amarra.
    No es que quiera huir de él, pero tampoco quiero quedarme atrapado en lo que duele. Y ahí está el dilema: ¿cómo aceptar lo que es, sin dejar de creer en lo que puede ser?


    🤔 Cuando aceptar parece rendirse

    Una de las luchas más grandes en mi proceso ha sido esta: aceptar que tengo problemas, que hay heridas y pendientes que no se resuelven de un día para otro. Y al mismo tiempo, no perder de vista que puedo crecer, que puedo cambiar.
    A veces me he sentido confundido, como si aceptar significara quedarme quieto, resignarme.


    💡 El giro que descubrí

    Lo entendí mejor un día en el que me sentía hundido, repitiéndome: “así es mi vida, no puedo hacer nada”. Pero de pronto me pregunté: ¿es verdad que no puedo hacer nada? O más bien, ¿hay cosas que aún no puedo cambiar, pero sí puedo empezar a trabajar poco a poco?
    Esa pregunta abrió una ventana. Me hizo ver que aceptar no es rendirse, sino reconocer el terreno donde estoy parado antes de empezar a moverme.


    🪞 Una escena que me marcó

    Recuerdo estar sentado con mi libreta, escribiendo una lista de lo que sí estaba bajo mi control ese día:

    • Dormir temprano.
    • Comer algo saludable.
    • Llamar a un amigo en lugar de quedarme solo.
      La lista era pequeña, casi insignificante, pero me dio un respiro. Entendí que aunque no podía resolverlo todo de golpe, sí podía dar pasos reales desde el presente.

    🌱 Lo que me llevo hoy

    El presente no es una cárcel, aunque a veces lo sienta así. Es más bien el lugar donde tengo que plantar las semillas para el futuro que quiero. Aceptar lo que hoy me duele no me hace débil, me da claridad para elegir dónde poner mi energía.


    🛠️ Una herramienta que me ayudó (SMART Recovery)

    El ABC de la conducta me sirvió mucho en esos momentos. Cuando pensaba “mi vida no cambia, estoy atado” (A: pensamiento), sentía tristeza y resignación (B: emoción), y me aislaba o me descuidaba (C: conducta).
    Al escribirlo, me di cuenta de que podía cuestionar ese pensamiento y cambiar la emoción. Podía recordarme: “sí, hoy es duro, pero puedo dar un paso pequeño”. Eso transformó mi acción: en vez de aislarme, me conecté con alguien.


    🌞 Para terminar…

    Hoy sé que aceptar el presente no significa quedarme atrapado en él, sino usarlo como punto de partida para seguir creciendo. La cuerda que me ata puede ser también la cuerda con la que me impulse a subir.

    💌 Y tú, ¿cómo vives ese equilibrio entre aceptar lo que hay y seguir buscando el cambio?

  • El presente es más grande que mis fantasías

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    🌫️ Cuando la mente me atrapa en “lo que no tengo”
    Ayer mi mente se volvió mi enemiga. Me critiqué, me frustré, me decepcioné. Todo porque quería que mi vida fuera diferente, que mi realidad fuera otra. Esa vocecita interna que nunca está satisfecha me llevó a un lugar oscuro, donde nada de lo que tengo parece suficiente.

    🔄 Un encuentro que me puso en mi lugar
    Entonces escuché la historia de un colega del voluntariado. Diez años en la cárcel, desde los 17 hasta los 27. Muchas recaídas, muchos intentos. Y sin embargo, cuando lo ves, sonríe, escucha, está presente. Su manera de estar en el mundo me golpeó con fuerza: ¿cómo podía yo sentir que mi vida era tan insuficiente, cuando la realidad me estaba mostrando la resiliencia en carne viva?

    💡 El cambio de día
    Esa conversación me cambió la perspectiva. En la noche facilité una reunión de SMART Recovery en persona. Y ahí me descubrí disfrutando: me encanta estar frente a un grupo, escuchar, movilizar, acompañar. Todo lo que horas antes mi mente me negaba (“no vales, no haces suficiente”), de pronto estaba ahí, en presente, con sentido.

    🪞 Un momento de calma sencilla
    Hoy fue un día tranquilo de familia. Sin grandes planes, sin expectativas. Solo estar con mi esposa, mi hijo y mis suegros. En la tarde, la lluvia nos agarró en el parque y terminamos sentados bajo un techo, mirando el aguacero caer. Juntos, contentos, en paz. ¿Qué más puedo pedir, sino estar presente con las personas que amo?

    🌱 Lo que me llevo hoy
    El presente es más grande que mis fantasías. Porque mientras mi mente insiste en comparaciones imposibles, la vida real me muestra escenas pequeñas pero gigantes: una conversación que inspira, un grupo al que puedo servir, una tarde bajo la lluvia en compañía.

    🛠️ Herramienta práctica (SMART Recovery)
    Hoy me quedo con la planificación anticipada. No para controlar la vida, sino para recordarme qué es lo que quiero priorizar: momentos sencillos, vínculos reales, espacios de servicio. Tener claro eso me ayuda a no perderme en las trampas de mi mente y volver, una y otra vez, al presente.

    🌞 Para terminar…
    Hoy no necesito una vida diferente, necesito vivir la que tengo. Y cuando logro hacerlo, el presente se siente mucho más grande que cualquier fantasía.

    💌 Y tú, ¿cuándo fue la última vez que un momento sencillo te recordó lo valiosa que ya es tu vida?

  • Aprender a tratarme con amor.

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    ☀️ Esta mañana todo se movió distinto. Mi hijo con fiebre, mi esposa agotada, yo sin dormir bien. Cambié mis planes: cancelé voluntariado, moví una reunión a Zoom. Nada terrible, pero dentro de mí empezó la tormenta: “otra vez no cumples, otra vez cambias tus planes, otra vez fallaste”.

    💭 Lo curioso es que la decisión en sí no es tan grave. Pude resolver, sigo teniendo cosas importantes que hacer hoy, y todo se puede manejar. El verdadero problema es cómo me hablo después: con dureza, con culpa, como si equivocarme fuera imperdonable.

    👀 Me di cuenta de algo: me trato como si cada elección tuviera que ser perfecta, como si quedarme en casa fuera “fracasar”. Pero en realidad lo que pasó fue que prioricé a mi familia. Tal vez sobre reaccioné un poco, sí. Pero ¿qué gano castigándome todo el día por eso?

    🌱 En recuperación, aprender a hablarme con compasión es tan importante como tomar buenas decisiones. Hoy elijo recordarme que incluso cuando cambio de rumbo, sigo avanzando. Que el valor está en no rendirme, en no quedarme atrapado en el papel de víctima, y en seguir moviéndome hacia lo que importa.

    🛠️ Herramienta SMART que me ayuda: El ABC de la conducta.
    Cuando noto un pensamiento duro (“fallaste, no cumples”), lo escribo:

    • A (Activador): Cambié mis planes.
    • B (Creencia): Eso significa que soy irresponsable.
    • C (Consecuencia): Me siento culpable y me paralizo.

    Luego cambio la creencia por una más realista: “Cuidar a mi familia también es valioso. No significa que abandoné todo lo demás”. Y de inmediato la consecuencia cambia: ya no es culpa, sino un poco de alivio.

    ✨ Hoy no necesito una decisión perfecta. Necesito un trato más humano conmigo mismo.

  • Volviendo a recuperar lo que creí perdido

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    🌱 Seis meses y un nuevo comienzo

    Ramón acaba de cumplir seis meses en sobriedad. Me lo contó con una mezcla de sorpresa y orgullo, como quien se da cuenta de que ha estado escalando una montaña sin detenerse demasiado a mirar atrás. Y ahora, al voltear, descubre todo el camino recorrido.

    ✦ Lo noto más tranquilo en su presente, más confiado de que las cosas pueden mejorar. Y aunque los cambios todavía son pequeños —un mejor ambiente en casa, un reconocimiento en el trabajo, una conversación más sincera con un amigo—, cada uno es una señal de que la vida empieza a florecer otra vez.

    💡 Lo que regresa con el tiempo

    La recuperación no solo trata de dejar atrás la adicción; también se trata de volver a entrenar habilidades que se fueron apagando. Ramón lo dice claro: todavía le cuesta la atención al detalle, la perseverancia, la tolerancia a la frustración, la constancia y la disciplina. No es que no las tenga, es que estuvieron dormidas, escondidas detrás de años de hábitos que no le dejaban espacio para practicarlas.

    Me emociona verlo reconocer que poco a poco esas habilidades están regresando. Como músculos que se fortalecen después de mucho tiempo de inactividad, cada día sobrio es un nuevo entrenamiento.

    🪞 Una escena que me hizo sonreír

    El otro día, Ramón me contó que logró terminar un informe en el trabajo sin procrastinarlo. No era nada extraordinario en apariencia, pero para él fue como levantar un trofeo invisible. \”Antes lo habría dejado a medias, o lo hubiera entregado tarde. Esta vez lo saqué en una sola sentada\”, me dijo con una sonrisa que hablaba más que sus palabras.

    Ese pequeño triunfo le recordó que sí puede perseverar. Que la disciplina no aparece de golpe, sino en detalles cotidianos: terminar una tarea, aguantar la frustración sin rendirse, mantener un compromiso simple.

    🌱 Lo que aprendemos juntos

    La recuperación es un proceso de volver a confiar en nosotros mismos. Y en ese camino, no necesitamos ser perfectos ni tener todo resuelto de inmediato. Lo que necesitamos es paciencia para ver cómo poco a poco las piezas regresan a su lugar.

    Ramón lo resume con esperanza: \”Sé que si sigo así, recuperaré el 100% de lo que perdí. Tal vez tarde, pero lo haré\”.

    🛠️ Herramienta práctica (SMART Recovery)

    Para trabajar estas habilidades que vuelven lentamente, una técnica muy útil es la Planificación Anticipada. Se trata de preparar pequeños pasos para cada día:

    • Definir una tarea concreta.
    • Establecer cuándo y cómo se hará.
    • Revisar al final del día si se cumplió.

    Así, la constancia y la disciplina no son ideales abstractos, sino ejercicios prácticos que se fortalecen con la repetición.

    🌞 Para terminar…

    Cada habilidad que creíamos perdida puede renacer. La paciencia, la perseverancia y la disciplina están ahí, esperando ser practicadas. Y con cada día sobrio, nos acercamos un poco más a la mejor versión de nosotros mismos.

    💌 Y tú, ¿qué habilidad sientes que estás recuperando en tu proceso? Me encantaría leerte.

  • Camina acompañado de tus emociones.

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    Chris lleva 30 días limpio después de siete años consumiendo sin pausa. Treinta días que son, al mismo tiempo, una eternidad y un parpadeo. Y en ese corto tiempo, la vida no ha tenido compasión: divorcio, mudanza, búsqueda de trabajo. Cualquier persona se quebraría.

    Pero en medio de todo eso, Chris sonríe. Se maravilla de cómo su familia lo mira con orgullo. Se levanta cada mañana con la mente clara. Y sin embargo… las emociones difíciles llegan: frustración, miedo, desánimo.

    En la sesión hablamos de algo distinto a pelear con ellas: caminar de la mano con esas emociones, aceptarlas sin dejar que dicten el rumbo. Y en ese instante, Chris recordó algo de su juventud: la lucha grecorromana.

    “Cuando alguien me tiraba al suelo, sí me dolía. Sí me desanimaba. Pero dentro de mí había otra voz que me decía: ahora sabes más, ahora puedes levantarte con más fuerza.”

    Ese recuerdo se volvió un Eureka: la recuperación es exactamente eso. No se trata de evitar caídas, sino de entrenar la confianza en que puedes volver a ponerte de pie. Hoy, Chris no es el joven en el tatami… pero la vida lo reta igual. Y su fuerza es la misma: levantarse, una y otra vez.


    La lección para cualquiera en recuperación

    Los primeros 30 días de sobriedad son un triunfo inmenso. Pero también suelen estar acompañados de cambios intensos: ajustes familiares, mudanzas, búsqueda de trabajo. Todo esto puede sentirse como demasiado para quien apenas empieza a reconstruirse.

    Aquí es donde herramientas como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) pueden marcar la diferencia:

    • Aceptar que las emociones difíciles forman parte del camino.
    • Caminar con ellas en lugar de tratar de eliminarlas.
    • Elegir los valores como brújula que guía cada decisión: familia, claridad, crecimiento.

    Y, como en la lucha, no se entrena solo. Los grupos de apoyo, las reuniones y la terapia son el equipo que sostiene cuando las fuerzas flaquean.


    Reflexión final

    ¿Qué experiencias de tu pasado —una disciplina, un deporte, un momento difícil superado— pueden convertirse en una metáfora viva de tu resiliencia y ayudarte hoy a mantenerte en pie en tu proceso de cambio?

  • Gracias caos.

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    Hoy quiero contarte algo que me pasó.
    Un día común, caótico, como muchos otros.

    Me levanto y lo primero que veo:
    👉 Juguetes de mi hijo en el suelo.
    👉 Platos sucios en el fregadero.
    👉 Ropa sin lavar amontonada.

    Era lunes. Y después de un fin de semana largo, el caos estaba en su punto más alto.
    Antes, esta escena me habría hecho enojar conmigo mismo.
    Pensamientos de siempre: “soy un desastre”, “nunca estoy al día”, “no puedo con nada”.

    Pero hoy hice algo diferente.


    El giro inesperado 🌱

    Sin pensarlo, agradecí.
    Agradecí que mi hijo jugara libre, que tuviera juguetes.
    Agradecí los platos sucios, porque significaban que ayer hubo comida en la mesa.
    Agradecí la ropa sucia, porque quiere decir que tengo ropa… ¡y mucha!

    Ese pequeño cambio me dio calma.
    Me sentí tranquilo, enfocado.
    Y lo mejor fue cómo me comuniqué con mi esposa: la escuché más, agradecí tenerla cerca, disfruté estar juntos.


    El ABCDE del agradecimiento 📝

    Me di cuenta de que estaba aplicando, sin querer, un ABCDE (modelo de TREC):

    Situación (A)Creencia irracional (B)Consecuencia (C)Debate / Gratitud (D)Nueva creencia efectiva (E)
    Juguetes tirados“Soy un mal padre por no ordenar”Frustración, enojo“Mi hijo juega, tiene libertad y salud”“Soy un padre presente y agradecido”
    Platos sucios“Soy flojo, no puedo con la casa”Culpa, desánimo“Hubo comida suficiente para mi familia”“Tengo provisiones y compartimos juntos”
    Ropa sucia“Nunca estoy al día, soy un desastre”Ansiedad, vergüenza“Tengo ropa en abundancia”“Estoy bendecido con más de lo necesario”

    El caos no desapareció.
    Pero mi forma de mirarlo sí.
    El agradecimiento se volvió una nueva creencia efectiva.


    Gratitud: una herramienta de recuperación 💡

    En los primeros meses de recuperación, es fácil pensar que todo está perdido.
    El tiempo desperdiciado.
    Las oportunidades quemadas.
    El daño hecho.

    Y sí… mucho de eso es verdad.
    Pero también es verdad que estás vivo.
    Y que puedes mirar con gratitud incluso lo que duele.


    Herramientas de SMART Recovery para practicarlo

    En SMART, usamos varias prácticas que pueden ayudarte:

    1. Ejercicio de ABC: como el de arriba. Identifica la situación, el pensamiento irracional y cámbialo por una creencia más útil.
    2. Diario de gratitud: escribe tres cosas por las que agradeces cada noche.
    3. Role play con gratitud: en reuniones o con un compañero, practica cambiar frases de queja por frases de agradecimiento.
    4. Plan de acción: cuando notes un pensamiento negativo, pregúntate: “¿qué hay aquí que pueda agradecer?”

    El agradecimiento no es magia.
    No borra el caos ni el dolor.
    Pero sí abre un espacio nuevo para vivir con más calma y conexión.


    👉 Y tú, ¿qué parte de tu caos cotidiano podrías mirar hoy con gratitud?

  • Miedo al futuro. Amor al presente.

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    🌊 Hay días en los que mirar hacia adelante es como asomarme a un abismo. Tres meses me parecen demasiado lejanos, llenos de preguntas sin respuesta. ¿Qué voy a hacer? ¿Qué va a pasar conmigo? Si me dejo llevar por esos pensamientos, lo único que consigo es miedo y ansiedad.

    Así que hoy decidí hacer otra cosa: en vez de mirar hacia adelante, miré hacia el presente.

    🤝 Un día de conversaciones reales

    Lo curioso es que, sin planearlo demasiado, terminé conectando con varias personas. No fue un simple “hola, ¿cómo estás?”, sino conversaciones de verdad. Escuché, hablé, compartí. Me di cuenta de lo mucho que necesitaba eso: apagar un poco el ruido de mi cabeza y encender la presencia en el momento. Y sí, me llenó, me devolvió energía.

    💡 Acción antes que claridad

    Algo que estoy aprendiendo en mi recuperación es que la claridad no siempre llega primero. Lo que llega primero es la acción. Y la acción me da experiencia. A veces me equivoco, a veces acierto, pero siempre gano algo: aprendizaje. Esa experiencia es como ir construyendo un mapa poco a poco, aunque todavía no pueda ver todo el recorrido.

    🪞 Lo que me enseñó hoy

    Hoy confirmé que no necesito tener todas las respuestas para sentirme en movimiento. Que basta con dar pasos pequeños, con dedicar tiempo real a alguien, con estar aquí y ahora. El futuro sigue siendo incierto, pero al menos el presente es mío, y puedo vivirlo de manera que me nutra.

    🛠️ Una herramienta que me ayuda (SMART Recovery)

    Cuando me siento atrapado por la ansiedad del futuro, uso la técnica de planificación anticipada: no intento resolver los próximos tres meses, solo planeo el siguiente día o la siguiente acción concreta. Eso me permite enfocarme en lo que sí puedo manejar hoy y reducir la presión de querer controlarlo todo.

    🌞 Para terminar…

    Hoy me llevo la certeza de que la claridad no es un requisito para avanzar. Lo que me sostiene es la acción constante, y sobre todo, la conexión con otros. Porque cuando escucho, cuando comparto, cuando me dejo tocar por la presencia de alguien más… el presente se vuelve suficiente.

    💌 Y tú, ¿qué haces para no perderte en la ansiedad del futuro?

  • 🌱 Aceptar el presente para tener un mejor futuro

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    Ayer, en una reunión de SMART Recovery, hicimos el ejercicio de ABC.
    Y descubrí algo importante:
    muchos de mis pensamientos iban en mi contra.

    💭 Durante los últimos 4 años he cometido errores que me pesan.
    He lastimado a mi esposa.
    He dañado relaciones profesionales.
    He golpeado mi autoestima.

    Pero en SMART aprendí algo distinto:
    👉 la aceptación es más poderosa que la autoestima.


    🤔 ¿Cuál es la diferencia?

    • Autoestima es cómo me valoro, cuánto me gusto o me apruebo. Puede subir o bajar dependiendo de mis logros, mis relaciones o cómo me comparo con otros.
    • Autoaceptación, en cambio, significa reconocerme tal como soy, con virtudes y errores, sin esconder ni negar mis sombras. Es mirarme completo, sin condiciones.

    La autoestima depende de evaluaciones.
    La autoaceptación abre la puerta a la paz.

    Cuando acepto, puedo mirar con claridad mis errores sin quedarme atrapado en ellos. Y desde ahí, elegir con más libertad cómo quiero vivir.


    ✨ Lo que ha cambiado

    Hoy noto cuánto he crecido.
    He atravesado un umbral de dolor emocional.
    He enfrentado la culpa, la vergüenza y la frustración.
    Y entendí que esos pensamientos no me ayudan a avanzar,
    solo me arrastran hacia abajo.

    Ahora mi vida es diferente:
    👨‍👩‍👧 Tengo una familia maravillosa.
    🤝 Tengo amistades.
    💼 Tengo trabajo.
    💪 Tengo salud.

    Sí, tomé decisiones que no me llevaron donde quería.
    Pero eso no significa que hayan estado “mal”.
    Solo quiere decir que puedo tomar mejores decisiones hoy.


    🛠️ Herramientas de SMART que ayudan a aceptar

    1. Ejercicio ABC (Albert Ellis)
      • Acontecimiento: lo que ocurre.
      • Belief: lo que pienso sobre eso.
      • Consecuencia: cómo me siento y actúo después.
        👉 Al identificar creencias irracionales, puedo reemplazarlas con pensamientos más realistas y compasivos.
    2. Disputar pensamientos irracionales
      Preguntarme:
      • ¿Esta idea es 100% verdad?
      • ¿Me ayuda a avanzar o me hunde?
      • ¿Qué alternativa más útil podría creer?
    3. Hoja de costos y beneficios
      Cuando siento culpa o ganas de volver a viejos hábitos, anoto:
      • ¿Qué gano y qué pierdo si sigo pensando así?
      • ¿Qué gano y qué pierdo si cambio mi manera de ver las cosas?
    4. Plan de vida y metas SMART
      La aceptación no es pasividad. Es reconocer dónde estoy para diseñar pasos claros hacia donde quiero ir.
      Ejemplo: en vez de “quiero ser mejor esposo”, escribir:
      • “Quiero tener una cena sin celular con mi esposa 2 veces por semana.”

    🌟 Vivir en aceptación

    Gracias a SMART Recovery pienso distinto.
    Hoy puedo diseñar un plan de vida nuevo.
    Hoy mis emociones no me dominan por completo.
    Hoy no siento impulsos de consumir.

    ¿Hay trabajo por hacer?
    Claro.
    Siempre lo habrá.

    Pero ahora lo vivo distinto:
    ✅ si me gusta el resultado, continúo.
    ❌ si no me gusta, cambio.

    Ese es el poder de aceptar mi historia.
    Ese es el poder de crecer.

  • Recaer cuando todo está tranquilo.

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    Hoy quiero compartirles una historia. No es una historia de grandes olas o tormentas épicas, al menos no en el sentido que solemos esperar de los relatos de recuperación. Es una historia sobre la calma, la paciencia y la dirección, una que me recuerda a un velero en un día con poco viento.

    Conocí a un amigo que, después de seis meses de dejar de consumir, se encontraba en un momento muy particular. Había logrado un hito tremendo: medio año de sobriedad. Sin embargo, en lugar de sentirse eufórico, empezó a sentir una profunda frustración. El mundo, o al menos su mundo, parecía haberse detenido. Las cosas no avanzaban tan rápido como él esperaba, la euforia inicial de la recuperación se había disipado, y esa sensación de estancamiento comenzó a desesperarlo.

    \”¿Para esto tanto esfuerzo?\”, me dijo un día. \”Siento que estoy remando en dulce de leche\”.

    Y en ese estado de ánimo, ocurrió. Tuvo una recaída. Fue un momento doloroso y confuso para él. La decepción, la vergüenza y el miedo lo golpearon fuerte. Sin embargo, esta recaída, aunque dolorosa, no fue tan grave como las anteriores. Fue un tropiezo, no una caída libre. Y lo más importante, le sirvió como un espejo brutalmente honesto. Se dio cuenta de que, a pesar de la recaída, algo en él había cambiado profundamente. Tenía la fuerza y las herramientas para volver al camino rápidamente.

    Y eso hizo. Se acercó a su grupo de SMART Recovery, compartió lo que le había pasado con una vulnerabilidad asombrosa, y reforzó su compromiso. En lugar de dejarse llevar por la marea, volvió a tomar el timón con más determinación.

    Esta historia me hace pensar en un velero.

    Un velero que quizás se encontró en medio de una calma chicha, sin apenas viento que lo impulsara. La niebla de la incertidumbre o el estancamiento puede envolverlo, haciendo que el horizonte parezca difuso y el progreso imperceptible. Pero hay una diferencia crucial: el capitán de ese velero siempre mantuvo las velas dirigidas en la dirección correcta.

    Incluso cuando no sientes el \”viento\” de la euforia o los grandes avances, si tus acciones y tu intención están alineadas con tu recuperación, estás avanzando. Puede que sea lento, casi imperceptible, pero la dirección es lo que cuenta. Cada día sin consumir, cada reunión, cada ejercicio de autoayuda, es como un pequeño ajuste de esas velas. No se trata de la velocidad, sino de la persistencia en la dirección correcta.

    La recaída de mi amigo, en este contexto, no fue una derrota total, sino una confirmación de que sus velas, a pesar del momento de debilidad, seguían apuntando a la luz. Y al ajustar esas velas nuevamente con la ayuda de su comunidad y las herramientas adecuadas, retomó su viaje con una convicción aún más fuerte.

    Herramientas de SMART Recovery para mantener tus velas ajustadas:

    Si te sientes en un momento de \”calma chicha\” en tu recuperación o simplemente buscas herramientas para fortalecer tu camino, SMART Recovery ofrece recursos basados en ciencia y evidencia que pueden ser de gran ayuda:

    1. Análisis de Costo-Beneficio (CBA): Te ayuda a examinar los pros y los contras de consumir versus los pros y contras de la abstinencia. Es una herramienta poderosa para reconfirmar tu motivación cuando la duda aparece.
    2. Cuestionando Creencias Irracionales (ABC): Te enseña a identificar y desafiar los pensamientos negativos o distorsionados (como \”no es suficiente\”, \”esto no avanza\”) que pueden llevar a la desesperación o a una recaída.
    3. Jerarquía de Valores: Te ayuda a identificar y priorizar lo que realmente te importa en la vida. Cuando sabes hacia dónde quieres ir, es más fácil mantener tus velas ajustadas.
    4. Plan de Prevención de Recaídas: Desarrollar un plan sólido para identificar y manejar situaciones de alto riesgo puede ser tu brújula en momentos de niebla.

    Recuerda, la recuperación no siempre es una carrera de velocidad. A menudo, es un viaje de resistencia, dirección y ajustes constantes. Mantén tus velas orientadas hacia la luz, y llegarás a tu destino.

  • Dejar el consumo fue fácil. Encontrarme sigue siendo un desafío.

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    Cuando dejé de consumir por primera vez, no fue un solo paso. Fueron 4 años de tropiezos, intentos y pequeños logros que poco a poco construyeron un camino.

    Primero fue la cocaína: estaba destruyéndome y no podía seguir así. En ese entonces mi vida no tenía propósito: me levantaba, iba a la escuela, trabajaba, pero todo era automático. Vivía para consumir y consumir para vivir.

    Lo que me dio un giro inesperado fue decidir estudiar teatro y escritura. De pronto, después de años de vacío, tuve una motivación. Mi padre me dijo que esa era mi última oportunidad, y esa frase me sacudió. Así, con esfuerzo, dejé la marihuana entre semana y me lancé a estudiar. Entré a la carrera siendo el último de la lista, pero ese esfuerzo me sostuvo.

    Con el tiempo, dejé también el alcohol y luego el tabaco. En esos años pasó algo muy importante: comencé a darle valor a mi familia, a escuchar sus opiniones, a abrirles un espacio real en mi vida. Ellos siempre habían estado ahí, aun cuando yo fallaba. Recuperar esa relación fue duro, pero lo logré.

    Sin embargo, en ese proceso algo se perdió: me perdí yo. Construí una red de apoyo y amor, pero olvidé preguntarme quién era yo, qué quería, hacia dónde iba. Tal vez por miedo, porque ya sabía a dónde me había llevado antes mi deseo y mi voluntad.

    Hoy, más de 20 años después, sigo en construcción. Aprendo a convivir con esa dualidad: yo valgo, mis deseos importan, y también hay un espacio para los demás. No es un camino lineal, es una práctica diaria. Cada día es un plan nuevo, un avance, una renovación. Una forma de reclamar mi vida, de recuperarme no solo de las adicciones, sino de la desconexión conmigo mismo.


    🔑 Reflexión

    La recuperación no es solo dejar de consumir. Es también encontrarte, volver a preguntarte:

    • ¿Quién soy yo ahora?
    • ¿Qué quiero construir?
    • ¿Cómo puedo convivir con los demás sin perderme en el camino?

    🛠 Herramientas SMART Recovery para este proceso

    Si estás en un momento similar, aquí hay algunos principios de SMART Recovery que me han ayudado:

    1. Autogestión: hazte cargo de tus decisiones, incluso las pequeñas. Pregúntate: ¿qué quiero yo en esta situación?
    2. Claridad de valores: escribe cuáles son tus valores hoy. No los que te dicen otros, sino los que resuenan contigo.
    3. Vivir con propósito: encuentra actividades que te motiven y den sentido, aunque parezcan pequeñas (como fue para mí el teatro).
    4. Mindfulness interpersonal: escucha a los demás, valida sus necesidades, pero no te borres. Tu voz también cuenta.
    5. Plan diario: cada día es una oportunidad de renovar tu camino. No tienes que resolverlo todo de golpe.

    ❓ Pregunta de cierre

    En tu propio camino de recuperación, ¿cuánto espacio te das a ti mismo para decidir quién eres, qué quieres y hacia dónde vas?