Las ataduras del presente: aceptar sin rendirse

\"\"

🌙 A veces el presente se siente como una cuerda que me amarra.
No es que quiera huir de él, pero tampoco quiero quedarme atrapado en lo que duele. Y ahí está el dilema: ¿cómo aceptar lo que es, sin dejar de creer en lo que puede ser?


🤔 Cuando aceptar parece rendirse

Una de las luchas más grandes en mi proceso ha sido esta: aceptar que tengo problemas, que hay heridas y pendientes que no se resuelven de un día para otro. Y al mismo tiempo, no perder de vista que puedo crecer, que puedo cambiar.
A veces me he sentido confundido, como si aceptar significara quedarme quieto, resignarme.


💡 El giro que descubrí

Lo entendí mejor un día en el que me sentía hundido, repitiéndome: “así es mi vida, no puedo hacer nada”. Pero de pronto me pregunté: ¿es verdad que no puedo hacer nada? O más bien, ¿hay cosas que aún no puedo cambiar, pero sí puedo empezar a trabajar poco a poco?
Esa pregunta abrió una ventana. Me hizo ver que aceptar no es rendirse, sino reconocer el terreno donde estoy parado antes de empezar a moverme.


🪞 Una escena que me marcó

Recuerdo estar sentado con mi libreta, escribiendo una lista de lo que sí estaba bajo mi control ese día:

  • Dormir temprano.
  • Comer algo saludable.
  • Llamar a un amigo en lugar de quedarme solo.
    La lista era pequeña, casi insignificante, pero me dio un respiro. Entendí que aunque no podía resolverlo todo de golpe, sí podía dar pasos reales desde el presente.

🌱 Lo que me llevo hoy

El presente no es una cárcel, aunque a veces lo sienta así. Es más bien el lugar donde tengo que plantar las semillas para el futuro que quiero. Aceptar lo que hoy me duele no me hace débil, me da claridad para elegir dónde poner mi energía.


🛠️ Una herramienta que me ayudó (SMART Recovery)

El ABC de la conducta me sirvió mucho en esos momentos. Cuando pensaba “mi vida no cambia, estoy atado” (A: pensamiento), sentía tristeza y resignación (B: emoción), y me aislaba o me descuidaba (C: conducta).
Al escribirlo, me di cuenta de que podía cuestionar ese pensamiento y cambiar la emoción. Podía recordarme: “sí, hoy es duro, pero puedo dar un paso pequeño”. Eso transformó mi acción: en vez de aislarme, me conecté con alguien.


🌞 Para terminar…

Hoy sé que aceptar el presente no significa quedarme atrapado en él, sino usarlo como punto de partida para seguir creciendo. La cuerda que me ata puede ser también la cuerda con la que me impulse a subir.

💌 Y tú, ¿cómo vives ese equilibrio entre aceptar lo que hay y seguir buscando el cambio?

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *