Dejar el consumo fue fácil. Encontrarme sigue siendo un desafío.

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Cuando dejé de consumir por primera vez, no fue un solo paso. Fueron 4 años de tropiezos, intentos y pequeños logros que poco a poco construyeron un camino.

Primero fue la cocaína: estaba destruyéndome y no podía seguir así. En ese entonces mi vida no tenía propósito: me levantaba, iba a la escuela, trabajaba, pero todo era automático. Vivía para consumir y consumir para vivir.

Lo que me dio un giro inesperado fue decidir estudiar teatro y escritura. De pronto, después de años de vacío, tuve una motivación. Mi padre me dijo que esa era mi última oportunidad, y esa frase me sacudió. Así, con esfuerzo, dejé la marihuana entre semana y me lancé a estudiar. Entré a la carrera siendo el último de la lista, pero ese esfuerzo me sostuvo.

Con el tiempo, dejé también el alcohol y luego el tabaco. En esos años pasó algo muy importante: comencé a darle valor a mi familia, a escuchar sus opiniones, a abrirles un espacio real en mi vida. Ellos siempre habían estado ahí, aun cuando yo fallaba. Recuperar esa relación fue duro, pero lo logré.

Sin embargo, en ese proceso algo se perdió: me perdí yo. Construí una red de apoyo y amor, pero olvidé preguntarme quién era yo, qué quería, hacia dónde iba. Tal vez por miedo, porque ya sabía a dónde me había llevado antes mi deseo y mi voluntad.

Hoy, más de 20 años después, sigo en construcción. Aprendo a convivir con esa dualidad: yo valgo, mis deseos importan, y también hay un espacio para los demás. No es un camino lineal, es una práctica diaria. Cada día es un plan nuevo, un avance, una renovación. Una forma de reclamar mi vida, de recuperarme no solo de las adicciones, sino de la desconexión conmigo mismo.


🔑 Reflexión

La recuperación no es solo dejar de consumir. Es también encontrarte, volver a preguntarte:

  • ¿Quién soy yo ahora?
  • ¿Qué quiero construir?
  • ¿Cómo puedo convivir con los demás sin perderme en el camino?

🛠 Herramientas SMART Recovery para este proceso

Si estás en un momento similar, aquí hay algunos principios de SMART Recovery que me han ayudado:

  1. Autogestión: hazte cargo de tus decisiones, incluso las pequeñas. Pregúntate: ¿qué quiero yo en esta situación?
  2. Claridad de valores: escribe cuáles son tus valores hoy. No los que te dicen otros, sino los que resuenan contigo.
  3. Vivir con propósito: encuentra actividades que te motiven y den sentido, aunque parezcan pequeñas (como fue para mí el teatro).
  4. Mindfulness interpersonal: escucha a los demás, valida sus necesidades, pero no te borres. Tu voz también cuenta.
  5. Plan diario: cada día es una oportunidad de renovar tu camino. No tienes que resolverlo todo de golpe.

❓ Pregunta de cierre

En tu propio camino de recuperación, ¿cuánto espacio te das a ti mismo para decidir quién eres, qué quieres y hacia dónde vas?

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