Category: SMART Recovery

  • 💛 Abrir el corazón en recuperación: vivir desde el amor, no desde la herida

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    \”No necesito cerrar el corazón para sentirme seguro. Hoy puedo abrirme, aunque sea un poco, y confiar en que soy capaz de vivir desde el amor y no desde la herida.\”


    Durante años, Tomás se protegió del mundo construyendo un muro invisible a su alrededor. En la adolescencia, el rechazo de su familia lo marcó profundamente. Aprendió que la mejor forma de sobrevivir era desconectarse: de los demás, de sus emociones, de su cuerpo. “Si no me acerco, no me pueden herir”, pensaba.

    Como muchos de nosotros, encontró en las conductas adictivas una forma de entumecer ese dolor. Pero en recuperación, ese muro —que antes parecía proteger— se volvió una prisión.

    Tomás llevaba meses limpio. Hacía voluntariado, cumplía con su rutina. Pero aún sentía un vacío. Un rechazo sutil hacia todo lo que implicara contacto humano. Una voz interna que decía: “la gente es molesta”, “mejor solo”, “no vale la pena”. Lo reconocía… pero no sabía cómo cambiarlo.

    Hasta que un día, al estar rodeado de su familia en vacaciones, notó algo distinto. Por primera vez, se permitió ver esa voz sin dejarse arrastrar por ella. Hizo una pausa, respiró, y se dijo:

    “No necesito cerrar el corazón para sentirme seguro. Hoy puedo abrirme, aunque sea un poco, y confiar en que soy capaz de vivir desde el amor y no desde la herida.”

    Ese fue su punto de inflexión.


    🔁 Volver a conectar: un proceso, no una exigencia

    En SMART Recovery entendemos que la recuperación no es solo dejar una conducta adictiva. Es reconstruir una vida con sentido. Y eso incluye volver a confiar en otros, incluso cuando hemos sido heridos.

    Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), reconocemos que muchas veces:

    • Nuestros pensamientos (“la gente lastima”, “mejor me aíslo”) son respuestas aprendidas al dolor.
    • Pero no son verdades absolutas.
    • Podemos observarlos, aceptarlos y actuar en dirección a nuestros valores, incluso si el malestar está presente.

    Desde la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC), aprendemos a:

    • Cuestionar creencias rígidas como “debo estar seguro de que no me rechacen” o “no puedo soportar que me hagan daño”.
    • Cambiarlas por pensamientos más útiles: “Preferiría no ser rechazado, pero si lo soy, lo puedo manejar.”
      “Es incómodo estar con otros, pero también es valioso. Puedo tolerarlo.”

    🔑 5 formas de practicar la conexión emocional sin sentirte expuesto

    1. Normaliza la incomodidad.
      Sentir que quieres huir no es señal de que algo esté mal contigo. Es señal de que estás saliendo del piloto automático.
    2. No actúes desde el impulso.
      Cuando sientas la urgencia de desconectarte, haz una pausa.
      Respira. Nombra lo que sientes. Y elige una acción pequeña hacia la conexión: un gesto amable, una mirada, un “¿cómo estás?”
    3. Ancla tu presente.
      Usa una afirmación como: “Estoy aquí. Esto es mi vida. No necesito que sea perfecta para ser valiosa.”
    4. No necesitas contar tu historia para ser auténtico.
      Conectar no es exponerte. Es estar presente sin máscara. Escuchar sin huir. Compartir sin disfrazarte. Sostener la incomodidad sin cerrarte.
    5. Date permiso de sentir alegría.
      A veces, lo más difícil no es el dolor. Es dejarte sentir amor, risa, ternura… sin pensar que se va a acabar.
      Recuerda: mereces sentirte bien. Incluso si no estás “totalmente sanado”.

    🌱 En resumen

    Sí, fuimos heridos.
    Sí, aprendimos a escondernos para sobrevivir.
    Pero hoy —en este punto de la recuperación— podemos elegir otra cosa:

    Podemos vivir desde el amor, no desde la herida.
    Aunque sea con pasos pequeños. Aunque la voz del miedo siga ahí.

    Y cada vez que eliges abrirte, aunque sea un poco… estás enseñándole a tu cuerpo, a tu mente y a tu corazón que la vida vale la pena ser vivida en conexión.


    ¿Te gustaría reflexionar más sobre esto en grupo?
    Puedes llevar este tema a tu próxima reunión SMART Recovery o compartirlo con un facilitador. No tienes que hacerlo solo. Estamos aquí para acompañarte.

    Este post fue creado con ayuda de ChatGPT.

  • Locus de control – Hula Hoop

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    Photo by Pavel Danilyuk on Pexels.com

    El libro Successful Life Skills hace énfasis en fortalecer el Locus de Control Interno de los participantes de las sesiones. Este concepto nos dice que existen dos maneras de percibir el mundo. De manera general, las personas que tienen un Locus de Control Interno piensan que los resultados de sus esfuerzos o acciones tienen una repercusión importante en el logro de sus metas.

    Por ejemplo, alguien con LOC interno piensa que si estudia mucho para una prueba, las probabilidades de tener una buena calificación son mayores que si no se esfuerza. Por el contrario, una persona con LOC externo culpará al profesor o al clima o a haber dormido poco o a cualquier otra circunstancia externa sobre su desempeño.

    El objetivo de SMART es entrenar a los individuos en la autogestión. Es decir, en fortalecer la capacidad o, por lo menos, la percepción de que somos capaces de retomar el control de nuestro consumo y, por lo tanto de nuestra vida. ¿Cómo vamos a lograrlo? Según la TREC de Albert Ellis lo haremos modificando nuestras creencias irracionales y nuestros sesgos cognitivos, por creencias racionales.

    En el post anterior hablé de la herramienta ABC, una de las más utilizadas para reconocer y cambiar las creencias irracionales.

    Partiendo de esta afirmación, de que nosotros somos capaces en mayor medida de manejar nuestra vida o de obtener las cosas que queremos de la vida, es, sin duda muy valioso. Y es una de las corrientes de desarrollo personal que han influenciado muchas áreas de la vida y del trabajo.

    Para profundizar en esto, en SMART Recovery utilizamos un texto o herramienta llamada el Hula Hoop. Nuestro LOC se encuentra dentro del Hula Hoop, es decir, nuestros pensamientos, emociones y conductas. Fuera del Hula Hoop se encuentran las demás personas y yendo más lejos la economía mundial. Podemos hacer otra distinción, las cosas que nuestro Hula Hoop toca, son áreas de la vida en las que podemos influir. Por ejemplo, no podemos cambiar a las personas, pero sí podemos tener cierta influencia en ellas. Podemos negociar, poner límites, comunicarnos de forma asertiva, Etc.

    Hay dos textos muy bonitos sobre comunicación asertiva y límites en el libro de familiares y amigos. Justo toca este tema, de cómo influir y llevarnos con los demás. Vale mucho la pena comprar este libro.

    Cuando nos damos cuenta del impacto que podemos hacer en nuestra vida, y también en la de los demás, desarrollando un locus de control interno más fuerte, dejamos de tenerle mido a la vida.

    Recuerdo un participante, Ernesto (no es su nombre real), que sufrió un momento de impulsos por recaer muy fuertes. A pesar de ello, pudo salir adelante con las herramientas que tenía a la mano. Habló con su terapeuta o su padrino, se alejó de donde estaba, y, en la noche, acudió a la reunión donde nos contó su experiencia.

    En momento así, me siento responsable y más atento a las cosas que digo. Él comenzó diciendo que las herramientas de SMART no le habían ayudado en ese momento. Sin duda esto me causó a mí el normal pensamiento irracional de \”todos van a pensar que SMART no sirve\” y de \”debiste haberlas usado bien\”. Me calmé, lo dejé hablar y volví al punto dos, cómo lidiar con nuestros impulsos. Expliqué que las herramientas del punto tres como el ABC, cambio de vocabulario, Etc. es muy difícil, sino imposible utilizarlas en momentos de alta tensión emocional, justamente porque nuestro cerebro no está en un momento en el que podrá procesar de manera racional la situación.

    Entonces leímos el texto de las estrategias para disminuir los impulsos, el DEADS y las 14 estrategias avanzadas, si recuerdo bien. Utilicé su ejemplo para revisar qué había hecho bien, y cómo sí había utilizado (yo defendiendo el programa de SMART) estas estrategias.

    No sólo lo dije para defender el programa (cuando estoy facilitando me siento en la obligación y el deber, sí, pensamientos irracionales, de defender el programa y las herramientas), pero bueno, no sólo lo dije para defender el programa sino también para reforzar que había salido adelante de una situación crítica. Y tomé ejemplos de otro compañero, Carlos, del que hablé en posts anteriores, de cómo también lo había hecho. Varias personas pudieron abrirse y compartir sobre su impulsos y también sobre sus recaídas. Fue una sesión muy linda.

    De cualquier manera, yo me quedé pensando mucho en Ernesto. Suelo preocuparme después de las sesiones por los participantes, esperando que no recaigan, lo veo como una falta mía. Es parte de seguir madurando como facilitador y entender que no soy responsable, pero que sin duda puedo sentir preocupación o tristeza si llegara a pasar.

    La razón por la que traigo a cuenta este ejemplo, es porque entre las cosas que comentó, dijo algo que resonó en otro compañero: \”Si estos impulsos me siguen sucediendo, no sé si pueda soportarlo\”.

    En ese momento no respondí pensando en el LOC interno, pero me parece que pudo haber sido una buena herramienta para usar en esa sesión. Podemos pensar que esa situación constante de impulsos va a ser insoportable, más fuerte que nosotros, es decir un locus de control externo. O, por otro lado, pensar que cada vez que sobrevivamos o superemos un evento así, seremos más fuertes para el siguiente. Y entender también, creo que este pensamiento es normal, que los impulsos aún después de muchos años, pueden volver. Pero que estaremos preparados. Que podremos soportarlos y conquistarlos.

    Otro punto aquí importante, es que entre más tiempo pase, si mantenemos nuestra práctica de las herramientas o mantenemos nuestro pensamiento racional activo, entonces estos impulsos podremos solucionarlos de manera más tranquila. Mientras que si olvidamos esta práctica, porque eso es, una práctica, estos impulsos serán muy emocionales y los percibiremos como intolerables.

    Para terminar, quisiera decir que estuve pensando en cómo cuando estaba en consumo, o tal vez antes incluso, dejé de estudiar como hacía de más joven. Curiosamente dejé de estudiar y me iba mejor en la escuela. Por otro lado, en otras cosas, como el atletismo donde sí veía un resultado gracias a mis esfuerzos, lo dejé. Pero había otras cosas también, como dar clases, en las que me esforzaba y tomaba en serio y además me gustaban. Y no dejé de hacerlas. O como teatro.

    Es verdad que no puedo controlar todo, al tiempo que es verdad que si me esfuerzo puedo mejorar mis resultados. Algo que no tomé en cuenta en ese momento, que posiblemente sea ahora algo más relevante es sentirme bien conmigo mismo. Sí, tal vez no me importaba mucho el atletismo aunque me gustaba ganar. Pero lo que sí me gustaba que era el teatro y la docencia, la psicología, me conformé con lo que me salía de manera natural.

    La reflexión que hago ahora es. Por un lado sí esforzarme en estos trabajos o esfuerzos físicos, no vienen nada mal y me gusta ganar y competir, pero que tampoco es mi centro de vida, es algo que disfruto. Entonces, si me esfuerzo un poco más, me dará mucho gusto. En mi LOC interno está mi disciplina y la manera de lograrla.

    Por otro lado, también algo que aprendí es que estudiar no es un problema grande para mí, que requiero poner atención pero tampoco estudiar mucho y que suelo tener buenas calificaciones. No tenerle miedo a emprender ahí. Ahí en mi LOC interno está mi ambición profesional, lograr una maestría o una certificación. He visto la importancia de tener títulos y me da miedo fallar, pero saber que sí puedo hacerlo

    Y por último, creo que lo más valioso en este momento para mí, es que hay cosas que disfruto, me son fáciles y que por alguna razón son justo las cosas en las que peor me siento, más vulnerable y más avergonzado cuando fallo. Y me acostumbro a no arriesgarme, subir mi nivel y por otro lado a tener la disciplina. Las dos cosas que veía arriba.

    En otro post seguiré hablando de esto. Haré algunos ejercicios de ABC, tal vez incluso de otras herramientas trabajando estos ejemplos.

  • Autoaceptación y Estigma

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    Photo by Luis Quintero on Pexels.com

    El estigma que cada droga tiene cambia en el tiempo. Según el uso y cultura. Según la clase socioeconómica. El tabaco, por ejemplo, de ser una droga recomendada por médicos, terminó siendo la droga legal más rechazada. Ahora las compañías tabacaleras como PMI o JPI están cambiando su estrategia comercial y creando una imagen más positiva de sus productos. La mariguana también, de ser una droga ilegal en casi todo el mundo, ahora empieza a ser una alternativa al alcohol o, incluso al tabaco. Se ha vuelto una droga no sólo legal en muchos países o discrimnalizada a ser una droga como el tabaco antes, en ser promovida como un medicamento. Lo mismo está pasando ahora con los hongos alucinógenos o con la ketamina que se valoran ahora mucho por su potencial terapéutico.

    El abuso o la dependencia, son en esencia trastornos de conducta. Incluso en Estados Unidos la recuperación está cubierta por los seguros como muchos otros trastornos conductuales. De hecho, si sólo hubiera uso, las drogas posiblemente no serían un problema social relacionado con la ilegalidad o la criminalidad. Pero, curiosamente, el alcohol sigue siendo una de las drogas más utilizadas, aceptadas y dañinas. Accidentes de tráfico, de trabajo, violencia familiar, daños en la salud, entre muchos otros. A pesar de esto, en la televisión y el cine, cuando antes el cigarro se veía en casi todos lados, ahora es el alcohol el que se bebe para desestresarse, para festejar algún acontecimiento, para compartir con los amigos, entre muchas otras situaciones.

    ¿Por qué unas personas sólo usan y otras abusan o se vuelven dependientes?

    Ésa es la pregunta de los 100 millones.

    Y es una pregunta que no quiero responder aquí porque necesitaría estudiar y saber mucho más de lo que sé.

    Lo que sí me interesa responder, y de una manera subjetiva es de aquellas personas que abusan o dependen de alguna sustancia o comportamiento, ¿por qué algunas personas buscan recuperarse y de ésas, algunas mantienen una vida de abstinencia o moderación después?

    Lo primero que quiero aceptar abiertamente es que el consumo y la dependencia en sí, no las veo como problemáticas o como inmorales. El consumo, como expresé en este post, es neutro. Y veo tres tensiones que surgen del consumo. La primer tensión es entre el sujeto y la ley. La segunda tensión es entre el sujeto y su entorno familiar/social Y el tercero es intrasubjetivo.

    Dependiendo la situación de cada persona, alguna o todas esas tensiones de alguna manera pueden fungir como una motivación del cambio y en estas tensiones suele haber un costo beneficio de todas las partes para continuar, moderar o dejar el consumo o la conducta. Los tres actores tienen beneficios y costos.

    Sólo ver los costos del uso, abuso o dependencia es muy hipócrita. De ahí, es importante desarraigar el estigma. Ni las drogas ni las conductas adictivas son negativas en sí. Pregúntenle al dueño de un casino o de una licorería y al Gobierno que llena sus arcas de impuestos y pagos por corrupción. Pregunten en un grupo de Codependientes Anónimos si el consumo de un de una persona no tenía beneficios para sus familiares o seres cercanos.

    El estigma es hipocresía.

    En mi caso, cuando mi consumo fue el más oscuro, había profesores, adultos y seres queridos a mi lado y nadie, ni personas que podían y tenían los recursos, se acercaron a darme la mano. Si alguien decidió salir de donde estaba, claro con el apoyo de otros, no lo niego, fui yo. Y quien buscó ayuda y quien la pidió, fui yo. Y quien ha caminado estos 20 años buscando responder preguntas y abrir caminos he sido yo.

    Y aún así, aún sabiendo esto. Me cuesta mucho trabajo hablar de ello. Y sé que el autoestigma en mi caso es una carga muy pesada.

    Curiosamente, cuando estoy facilitando o atendiendo a una reunión, escuchando las historias de esfuerzo, de cambio y de transformación, sólo puedo sentir orgullo y agradecimiento por todos aquellos que participan y comparten. ¿Por qué me es tan difícil sentirme así para conmigo? Si me preguntaran sobre este participante o sobre la otra, yo me expresaría de manera muy positiva, observando las fortalezas, los retos que hayan logrado superar, Etc. Ahora que lo pienso, para mí es tan importante facilitar y acudir a los grupos porque de reflejo, recupero esa consideración que tengo hacia los demás.

    Si te encuentras en esta misma situación, una herramienta ideal para disminuir o eliminar el estigma es observar y cambiar las creencias irracionales que tenemos sobre nuestro consumo. Y no hacer caso a las creencias irracionales que tienen otros al respecto.

    Yo pienso que no debí haber empezado a consumir. Que debí haber pedido ayuda. Que no me debí haber arriesgado tanto.

    Antes, cuando acudía a otros programas, también pensaba que \”no era justo\” yo tener este problema o enfermedad.

    Al mismo tiempo, entre los meses y los años pasan, veo lo transformador que fue esa experiencia para mí. ¿Quién sería yo sin esa experiencia? ¿Qué estaría haciendo? La respuesta más sencilla es: tendría un mejor trabajo, no hubiera perdido esta o la otra posibilidad, no hubiera lastimado a mis seres queridos, no hubiera terminado en la cárcel, Etc.

    Pero pensando con más profundidad, también podría decir que no tendría tanto amor por la vida. Que no valoraría tanto a mis seres queridos. Que no valoraría tanto mi salud. Que no tendría una vida rica en muchos sentidos.

    Para dejar el estigma a un lado, me parece, es importante darnos cuenta de que sin haber iniciado ese camino \”negativo\” o de \”destrucción\”, tampoco hubiéramos podido valorar o desarrollar habilidades que tenemos hoy.

    Y es ahí desde donde me gustaría retomar mi historia, 20 años después (casi) de empezar. Soy una persona que no reconozco, no sería el mismo. Y hoy me acepto, tal cual soy, no sería ni mejor ni peor. Pero agradezco la experiencia, me asombro del camino y me llena de orgullo. Como a muchos otros que están a mi lado. Eso es lo más valioso.