Category: Recuperación

  • Libertad o recuperación

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    La semana pasada comencé la reunión redefiniendo lo que significa para mí la recuperación. Adicto viene del latín addictus, que significa esclavo. Y cuando una persona deja de ser esclavo es una persona libre.

    A diferencia de pensarme como persona en recuperación de una enfermedad, preferí pensarme como una persona que fue esclava de una conducta, de una sustancia. Y como esclavo hice muchas cosas que no quise, y dejé de hacer cosas que pude haber querido o podido. Y posiblemente más que eslcavo de una conducta o de la sustancia, fue más bien un proceso neurofisiológico. O neuropsicológico, o neurosociofisiopsicológico.

    Me libera esta manera de pensar porque la adicción se convierte algo externo a mí, no una pesadilla que me controla por dentro, sino algo externo de lo que o de quien puedo alejarme.

    Y hace mucho sentido contar así la historia, tal como cuenta la historia de los adictos en Roma. Un adicto era un esclavo que antes era un hombre libre, pero que, debido a deudas se convertía en esclavo de su debitor. Pensemos que un campesino se endeuda por una fiesta o por querer mejorar su cultivo o para defenderse. Es decir, toma prestado de algo o alguien un valor que le hace falta o un valor que desea y no tiene. Aquí puedo coincidir perfectamente con mi historia. Yo tomé del alcohol y las drogas la seguridad, la confianza, la alegría que no tenía yo por mí mismo. O, que pensaba necesitar. También tomé de ellas y ahora empieza a ser más importante este concepto, la peligrosidad, la adrenalina, la aventura. El riesgo medido.

    ¿Por qué nos volvemos entonces adictos? Todos le piden prestado al alcohol y a las drogas esos beneficios de corto plazo, pero por alguna razón unos no los pagamos. Si nos vamos por la historia del campesino que pide prestado puede ser debido a una desgracia, o un abuso del campesino. Y similar es la situación con la adicción. Las razones por las que una persona se vuelve adicta son multifactoriales (neurofisiopsicosociológicas), sin embargo, en los programas de doce pasos se describe como una enfermedad dual: alergía y obsesión. (Después hablaré de la \”personalidad alcohólica\”).

    La alergía podemos describirla como cualquier suceptibilidad neurofisiológica que cree un riesgo en la persona para tener una conducta adictiva. La obsesión es, desde la visión de A.A. (porque también dice que \”cualquier persona\” puede caer) es una cualidad psicológica (social, psicológica…?), pero sabemos perfectamente que esa mezcla de alergia y obsesión puede ser dinamitada por la situación social del individiuo. Entonces podríamos definir el alcoholismo como una suceptibilidad neurofisiológica, psicológica y social.

    Así cada uno puede ir haciendo su historia. ¿Qué pesó más en ti?

    En mi caso la suceptibilidad a la depresión sin duda fue un factor primordial. Los primos y familiares que no sufren de depresión o bipolaridad en mi familia no tienen problemas con las sustancia (los hombres). Las mujeres, por otro lado, no tienen problema con la sustancia pero sí con los trastornos emocionales.

    Entonces yo tomé del alcohol la seguridad y confianza, tomé también la sensación de estar vivo. En vez de desarrollarlo poco a poco. Ahora, si no tuviera la \”alergia\”, pude también no haber desarrollado emocionalmente muchas cosas. Lo que quiero decir es que no fue la adicción o la sustancia la razón por lo que no lo desarrollé. Pude haber tomado otro camino sin adicciones y sin desarrollo emocional también. ¿Volverme un eterno Peter Pan? ¿O simplemente no me hubiera pasado nada del otro mundo? Sería yo, pero sin esa experiencia, con alguna experiencia diferente. Es tramposo también echarle la culpa a la adicción por fallas que tenemos. Si no hubiera… entonces tendría… sería… tal vez, y lo digo muy en serio, mucho de lo bueno que tengo no lo tendría.

    Siguiendo con el ejemplo del campesino endeudado, el adicto tenía que trabajar para su dueño hasta pagar. Había quién, si tenía un dueño ojete, no podría nunca liberarse. O moriría mientras pagaba. Pero la mayoría salían libres; muchos de ellos, como en las adicciones, simplemente cumpliendo. Pero había quienes necesitaban ayuda tanto para salir como para mantenerse fuera. Y hay tantas situaciones aquí que valdría para escribir una buena novela tipo La Montaña Mágica pero no dan para eso mis dactilares. Lo que sí da, es ponernos a pensar en la ayuda para salir y la ayuda para quedarse fuera. Y, en la ayuda para no convertirse en adicto.

    Sí, somos libres una vez que dejamos de consumir, pero, al haber sido esclavos durante tantos años o desde tan jóvenes, salimos y no sabemos relacionarnos, trabajar, no estamos conectados con la red social. También internamente existe el esclavo que no deja de ser esclavo, la moral de la que estaba escuchando de Nietzche la moral esclava? De prefiero ser esclavo a vivir mi vida. Lo cual, si tienes un buen dueño, por qué no. Está sobrevalorada la libertad. Pero si no tienes un buen dueño, por qué sí.

    Voy a cerrar aquí este tema, y abrir otro que tenía dando vueltas. Pero antes de irme, quisiera volver a algo que escribí y borré.

    Para que el tratamiento de las adicciones y posiblemente de otros trastornos similares, será necesario dividir, segmentar o separar qué es lo que estamos tratando. Generalmente lo hacemos por el proceso clínicio del tratamiento bajo las tres prevenciones. Pero después de pensarlo con la idea del adicto-esclavo, me gustaría poner esto de otra manera:

    1. ¿Qué habilidades necesitamos aprender que nos hubiera evitado entrar en el ciclo de adicción?

    2. ¿Qué habilidades necesitamos aprender que NO aprendimos mientras estuvimos en el ciclo?

    3. ¿Qué habilidades necesitamos aprender para NO volver a caer?

    4. ¿Qué habilidaddes necesitamos aprender para resolver los problemas que tenemos ahora?

    5. ¿Qué habilidades necesitamos parender para CERRAR ese capítulo? Para trascenderlo.

    Y de aquí podemos hacer un programa de desarrollo o de recuperación basado en habilidades y ligándolo a los resultados o a los comportamientos que queremos tener.

    Yo diría que al ser un problema neurofisiopsicosociológico, lo primero que necesitamos aprender es qué es exactamente este problema y qué es exactamente para cada uno de nosotros o nosotras.

  • 10 pasos para salir de una crisis

    La última vez que vio a su esposa con vida, estaba todavía inconsciente en una camilla entrando al quirófano. Diez horas después, tras varios intentos de salvar su vida, Sara murió frente a un equipo de cansados expertos médicos. \”Se hizo todo lo posible, dijo el cirujano a Rafael. Los siguientes meses serían un camino de descubrimiento hacia el interior de su ser, un trayecto doloroso y solitario. ¿Quién te prepara para sobrevivir la muerte de tu pareja de vida?

    Sea una muerte, un accidente, enfermedad o una pérdida de empleo, las crisis están presentes a lo largo de nuestra vida. Podemos abordarlas de diferentes maneras, en esta ocasiones analizaremos diez pasos que nos ayudarán, en días, meses o años a seguir caminando y a encontrar un nuevo sentido a nuestra vida. Nos ayudará tener un guía, terapeuta o mentor que nos acompañe en este camino.

    Paso 1. Enfrentar la negación. Por duro que sea, el cambio empieza con la realización, franca y llana de nuestra situación. Analizar todos los eventos que desencadenaron la crisis, así como todas las consecuencias. Las personas involucradas, los errores y fallas cometidas. Ser objetivos, realistas, duros en nuestra revisión nos ayudará a tener un terreno sobre el cual dibujar un nuevo camino.

    Paso 2. Aceptar la situación, tal cual es. Tras el primer paso, nuestro segundo paso es aceptar la situación. Entender que las cosas son así, como las percibimos. Podremos en momentos negar y resistir a la realidad, pero entre más profundamente aceptemos la realidad, más sencillo será seguir nuestro camino de crecimiento.

    Paso 3. Confiar en que las cosas pueden cambiar. Habiendo pasado el amargo trago de la realización y la aceptación, podremos entonces también ver con claridad que las cosas pueden cambiar, que, aunque estamos en una situación crítica y desagradable, también hay otras opciones y caminos hacia el futuro. No necesitamos ahora saber hacia dónde caminaremos o cómo será la meta, sino estar dispuestos y abiertos a que las cosas pueden cambiar.

    Paso 4. Reconocer que nuestra conciencia es el lugar desde el cual cambiarán las cosas. Estamos influenciados constantemente por otras personas, ideas y emociones. En ocasiones podemos vernos como las víctimas de la situación: ¿Por qué me sucedió a mí? ¿Quién me salvará? ¿Por qué todo el mundo me ha dejado solo? La única manera de cambiar es reconociendo que nuestra conciencia, nuestra perspectiva es de donde el cambio surgirá. El cambio no sucede desde el exterior, sino desde nuestro interior, desde nuestra conciencia.

    Paso 5. Empieza por ti. Volvemos a un paso difícil de aceptar y amargo en ocasiones. Como nos dice Marsha Linehan en sus 10 suposiciones, \”Aunque no sea tu culpa, sí es tu responsabilidad resolver tus problemas\”. Y Albert Ellis nos recuerda que los únicos responsables de nuestra felicidad somos nosotros. Así entonces, a través de las herramientas que tengas o puedas obtener, empieza a cambiarte a ti. Recuerda que el mundo no se mueve para agraciarnos, somos nosotros los que, al cambiar, podemos cambiar al mundo.

    Paso 6. Clarificar tu destino. Empezamos con los pasos luminosos, con la visión de un nuevo futuro, distinto y del que somos dueños. Puede haber muchas pérdidas y problemas fuera de ti. O también muchos defectos y problemas dentro de ti, pero siempre quedan cualidades que se mantienen, cualidades o talentos que puedes reconocer y que pueden acogerte. Vuelve tu mirada hacia ellos, tal vez, tu amabilidad, tu sinceridad, tu tenacidad, tu optimismo. Cualquier cualidad que te sirva de barco para navegar en este momento de tu vida es suficiente, aunque sea uno. Tómalo, abrázalo y pregúntate, ¿qué puedo hacer si dejo todo a un lado y abrazo esta cualidad mía?

    Paso 7. Pon la cualidad en el centro de tu vida. Esta cualidad es tu brújula, ponla en todas tus interacciones, pensamientos y emociones. Es ella la que te guiará a través de este momento oscuro y doloroso. La crisis no se disolverá, ni tampoco los problemas de un momento a otro, pero sí tienes ya una brújula en la que puedes guiarte cuando te sientas perdido.

    Paso 8. Redirige continuamente. No será fácil saber cuál es el destino final ni cuál es el camino correcto. Es posible que además de la cualidad que descubriste, reconozcas otra más que pueda también ayudarte. Ya no es tener una brújula sino también un mapa o unos binoculares. Entre más herramientas, más cualidades reconozcas y utilices más rápidamente podrás encontrar tu nuevo camino. Detenerse puede ser necesario para recalibrar y retomar el camino.

    Paso 9. Alimentar las cualidades. Cada cualidad requiere nutrimentos para seguir creciendo y dando fruto. Día a día, nutre a tus cualidades, perfecciónalas, compártelas, refuérzalas. Tal vez pierdas el rumbo y en ocasiones seas negativo en vez de optimista como sueles ser, busca la manera de recuperar tu optimismo de diversas maneras. Alimentar nuestras cualidades, como si fueran los árboles de nuestro huerto, es lo que nos seguirá dando fruto y energía.

    Paso 10. Comparte tu camino, inspira a otros. Sobrevivir una crisis, crecer al hacerlo, transformar nuestra vida después de una enfermedad o la muerte de un ser querido. De la recuperación de una adicción o una crisis emocional, es una experiencia que puede ayudar a otros a salir de sus propias crisis o a valorar y experimentar una vida más plena.

    Texto adaptado de: \”Buddistische Psychologie, Grundlagen un Praxis\” (p. 194-200) de Tilmann Borghardt y Wolfgang Erhardt.

  • ¿Qué te detiene?

    La promesa de una nueva vida después de la abstinencia es una luz al final del camino durante los primeros meses de recuperación. Poco a poco la salud mejora, algunas relaciones sanan, se estabilizan nuestras emociones y obtenemos una satisfacción de la vida que no teníamos.

    En algunos casos estos momentos son pueden ser muy riesgos porque empezamos a confiarnos, pensamos que somos más fuertes o que realmente ya no estamos en riesgo de volver a nuestra vida de consumo. Podemos recaer y volver a consumir durante algunos días, meses o incluso años.

    Quienes se aferran a esta nueva y aprenden ya no a evitar el consumo sino a resolver los conflictos de la vida y a retarse más sin la ayuda de la sustancia, van construyendo una recuperación cada vez más fuerte y una \”nueva vida\” que inspira a otros compañeros/as y a las personas a su alrededor.

    En estos momentos es cuando podemos convertirnos en padrinos o madrinas, o empezar a tomar más responsabilidades en nuestros grupos. También son momentos en los que otras personas fuera de nuestro círculo de recuperación comienzan a tenernos más confianza, dar mayores responsabilidades y el círculo virtuoso de la recuperación se va alimentando.

    Y con los años la recuperación se vuelve un recuerdo de fortaleza, de confianza, de solidez. Una realidad de comunidad, ya no sólo con aquellos que sufren o sufrieron lo que nosotros, pero hacia la sociedad. Una nueva esperanza.

    De todas formas, la vida nos reta con dificultades, con mayores responsabilidades y nos premia con éxitos y mayores alegrías. Podemos caminar esta nueva vida, hasta el final, si así lo queremos. Y así lo hacen muchos.

    Hace tres días cumplí 20 años en recuperación. Y en estos últimos tres años, algo me ha detenido. Después de una difícil etapa durante la pandemia, tengo ahora una vida llena de alegrías, de cariño de esperanza. Pero algo todavía me detiene. Marsha M. Linehan nos habla de caminar el camino de \”en medio\”, o el camino intermedio. Cuado ella toca el tema de las adicciones o de las conductas adictivas nos da dos visiones, el de la abstinencia y el de la reducción del daño. Y entre ambos está el camino intermedio.

    Lo que me detiene es algo, no sé cómo explicarlo. Tiene mucho impacto en mi vida profesional. Tengo por un lado muchos proyectos que me apasionan hacia el futuro. Por otro lado, tengo miedo del pasado. De haber estado emocionado por estudiar medicina y perderlo. De haber tenido un excelente trabajo, tener éxito y dinero, y también perderlo. De haber hecho trabajos para los que era bueno, me gustaban, me pagaban bien, pero no me dejaban satisfecho, les dedicaba muchísimas horas y descuidaba mi vida personal.

    Por un lado, el pasado se cierne como el sonido de una tormenta lejana, que no veo pero que conozco sus consecuencias. Al tiempo que veo un mar iluminado, calmado y lleno de esperanza pero no sé hacia qué rumbo tomar por miedo a esa tormenta, a esos truenos que todavía escucho. Esos vientos y esa tormenta que ya en tres ocasiones me ha destrozado el barco.

    De ahí empezar a pensar en cómo interpretar este miedo que tengo con la filosofía dialéctica de Marsha Linehan. El miedo siempre estará, indicándome el camino hacia dónde no quiero ir. Y por otro lado está la esperanza, la inocencia de poder ir hacia cualquier lado sin pensar.

    ¿Cómo caminar entre estas dos fuerzas pero hacia un lugar donde me sienta \”en recuperación?

    Esto me hizo pensar que \”la nueva vida\” puede ser peligrosa porque pareciera que la vida en consumo es una vida a la que no queremos volver. Una \”vida vieja\”, una vida sucia, detestable. Y me sucede que envuelvo todo ese tiempo, con todas las experiencias buenas o malas y les impongo una etiqueta negativa. ¿Qué fue lo que me puso en riesgo del consumo tan fuerte? ¿Qué tengo que evitar? ¿Qué tengo que seguir haciendo?

    Y aquí es donde me detengo. Justo en esa emoción, sensación, pensamientos, en ese punto en el que el consumo sería totalmente deseable, ese momento que, hace 27 años cuando tomé mi primer litro de cerveza sin detenerme y sentí esa indescriptible paz, es ahí donde me sitúo. Ese momento, paradójicamente, está lleno de energía positiva y, por otro lado, fue el inicio de un camino hacia el infierno.

    ¿Cómo puedo recuperar ese momento pero viviéndolo sin consumo?

    Y, aunque parece tonto, la forma de vivirlo es justamente así, recuperando ese momento, esos sueños, pero no consumir. Buscar ese placer, ese gusto, ese despertar en la vida en sobriedad, en recuperación. Viendo hacia atrás, ese trago de cerveza me cerró esa gran puerta. Ahora es posible cruzar la puerta y cerrarla por dentro. Ése es el camino de en medio, con la puerta cerrada pero habiéndola cruzado antes.

  • ¿Y tú, oras o meditas?

    \”Orar es dialogar con Dios, meditar es escuchar a Dios\”

    Anónimo

    En una reunión de doce pasos uno de los compañeros recién llegados preguntó de qué servía la oración cuando él no creía en Dios.

    Éramos 12 o 15 personas en ese grupo y cada uno fue comentando su experiencia. Algunos hablaban de que sus padrinos les habían enseñado a orar, tanto al despertarse como antes de dormir, sin importar qué creían. Otros hablamos de contactar con Dios a través de caminatas en el bosque y otras actividades. La mayoría hablaba de la importancia de su comunidad religiosa y de cómo ésta se había vuelto más importante a partir de haber iniciado la recuperación.

    Hoy en el grupo de SMART Recovery platicamos también al respecto. Les pregunté cómo definían la oración y la meditación. Es un grupo pequeño que forma parte de una comunidad religiosa. Uno de los participantes comentó que orar es una manera de hablar o dialogar con Dios, mientras que meditar era una manera de \”controlar\” o un ejercicio de \”observar\” nuestra mente.

    Otra compañera comentó una frase que me pareció muy precisa \”Rezar es hablar con Dios. Meditar es escuchar a Dios\”.

    En SMART Recovery, con su enfoque racional la oración y la meditación como tal, no forman parte del programa. Pero si pienso en la ciencia o la racionalidad como mi Poder Superior, el análisis de mis creencias irracionales y la creación de nuevas creencias, así como los ejercicios de autoaceptación, tienen en mí un efecto liberador, tranquilizador. Tal vez similar a lo que siento cuando rezo o medito. Es como hacer yoga o estiramientos mentales.

    ¿Y tú? ¿Cómo vives tu espiritualidad en tu recuperación? ¿Qué tan importante es? ¿Practicas la meditación o alguna otra actividad que te ponga en contacto con la Naturaleza, con el Universo o con la Comunidad Humana?

  • Las 7 suposiciones de la recuperación

    Marsha M. Lineham en su libro \”DBT Skills Training\” define 7 suposiciones muy valiosas para todos aquéllos y aquéllas que están en proceso de recuperación.

    Yo estuve tentado a llamarles principios, pero la palabra suposición, nos dice la autora es una \”creencia que no se puede probar, pero que de todas formas decidimos aceptar\”. El transfondo, aunque me cuesta trabajo hacerlo yo mismo, es no obligar a nadie a nada. Sino dejar que cada uno decida si acepta o no estas suposiciones aunque no haya pruebas. Evadimos aquí a la mente racional de la que nos habla Albert Ellis, a una mente sabia de la habla Marsha M. Lineham. Me recuerda también un poco el enfoque de reducción del daño e incluso me recordó la manera en que se describen los pasos de AA \”estos pasos hemos visto que son efectivos, pero tú puedes comprobarlo por ti mismo\” (parafraseando).

    En otro post hablaré más de ello, pero aquí encontrarás algo de información al respecto de la mente sabia: http://www.mariamoninipsicologa.com/blog/la-mente-sabia

    Volvamos a las suposiciones.

    1. Las personas están haciendo lo mejor que pueden

    2. Las personas quieren mejorar

    3. Las personas necesitan hacer un esfuerzo mayor y necesitan más motivación para cambiar

    4. Aunque las personas no hayan causado todos sus problemas, sí son responsables de solucionarlos de cualquier manera.

    5. Las nuevas conductas deben aprenderse en todos los contextos relevantes

    6. Todos los comportamientos (acciones, pensamientos y emociones) tiene una causa

    7. Entender y modificar las causas del comportamiento es más efectivo que juzgar y culpar

    Como vemos, todas estas suposiciones son en realidad afirmaciones, incluso son tajantes. ¿En qué estado psicoemocional nos quiere situar la autora?

    Quiero compartir con mi experiencia en doce pasos y en SMART Recovery cómo explico estas suposiciones.

    La primera es una suerte de aceptación incondicional aunque con una diferencia. No nos dice acéptate como eres, sino eres lo mejor que has podido ser hasta ahora. En Doce Pasos, el primero de ellos, nos dice derrótate que después de ver a un amigo escuchar esas palabras y llorar desconsoladamente, me suena a algo similar. Es decir, deja de luchar, acéptate, has hecho todo lo posible hasta ahora. La derrota es también aceptación y al mismo tiempo la autora nos dice, apláudete, agradécete.

    La segunda y tercera me parecen magníficas porque nos habla del deseo de cambio pero al mismo tiempo nos compromete con el cambio. Todos deseamos o queremos cambiar, estemos consumiendo, moderando o en abstinencia, en algún aspecto de nuestra vida queremos cambiar. En otro libro se explicaba como \”todos queremos lo mejor para nosotros\”. PERO, tienes que hacer un esfuerzo, no puedes caminar si no das un siguiente paso. En SMART no lo definimos así, más bien lo vemos en las etapas del cambio, es un paso de una a otra etapa, es reconocer, tener conciencia y después hacer algo al respecto.

    En Doce Pasos podemos verlo también en el caminar cada uno de los pasos que se van construyendo poco a poco, comprometiendo sin prisa ni presión (aunque muchas veces los compañeros y padrinos no tengan demasiada paciencia).

    En la cuarta suposición, creo que conviven muchos de los pilares de Doce Pasos y SMART. En primer lugar, deja de culpar, hazte responsable. Hula Hoop, ve lo que puedes cambiar, deja de ver lo que NO puedes cambiar. La oración de la serenidad y aceptar que aunque tu condición como alcohólico o adicto, no es tu culpa porque es una enfermedad, sí tienes que responsabilizarte y solucionar tus problemas.

    La quinta, sexta y séptima suposición, me parecen muy interesantes si las vemos concatenadas. No sé bien por qué las puso en ese orden, yo hubiera puesto la cuatro como última, pero bueno, yo no soy el experto, jajajajajaja. Pero bueno, en primer lugar, nos habla de que el cambio no está completo hasta que lo apliquemos a todas las áreas de nuestra vida como lo dice el Punto 4 de SMART y el paso 12 de AA. No seas amable sólo con tus amigos, sé amable con todas las personas que son relevantes en tu vida (te caigan bien o no).

    Y cómo lograrlo, y aquí me parece fundamental, y creo que se aleja un poco de la TREC y se acerca a la TCC. Busca la causa. En la TREC y por cercanía en SMART Recovery la causa de todo son nuestras creencias y pensamientos irracionales y no va más allá. No digo que no sea efectivo, simplemente SMART es más pragmático porque no busca que la persona cambie en todo, es un programa para recuperarse a partir de la abstinencia. Lo que suceda después ya no es parte del programa realmente. A pesar de esto, si cambias la manera en la que piensas sobre tu conducta adictiva, esto te ayudará a cambiar en muchos otros aspectos.

    En la TCC sí se buscan las causas de las creencias. Las creencias centrales, secundarias y pensamientos automáticos. Y éstas tienen relación con el desarrollo humano. La Terapia Dialéctica Conductual busca profundizar más y con ello podemos utilizar las herramientas para cambiar de raíz tanto las causas ya sean internas o externas.

    Y por último, dice la séptima suposición enteder y cambiar las causas. Esto me parece súper significativo, no habla de cambiar las conductas, habla de cambiar las causas, de profundizar. Sí, en SMART y en la TREC cambiamos nuestro pensamiento, es la causa y en Doce Pasos la causa de nuestros comportamientos son los defectos de carácter, pero en ninguno de los dos estamos cambiando las causas de los pensamientos ni las causas de los defectos de carácter.

    Afirmo esto último con lo poco que conozco de la TDC pero sé que su alcance es mucho más profundo que el de la TREC y la de los Doce Pasos, sin quitarle mérito a las otras, son simplemente distintos enfoques.

    Por último, comparada la TDC con la TCC, aunque parezcan similares en las últimas suposiciones, la TCC no acepta que las personas quieran cambiar, ni que están haciendo lo mejor que puedan. Y no porque lo niegue, simplemente no es una consideración a tomar en cuenta.

    Y ahora un poco de lo que me ha pasado en estos días. Que hace rato no escribía. Hoy me sentía muy nervioso por dar un taller, y ayer trabajé toda la tarde en finalizar la presentación. Lo diseñé durante varios días. De cualquier manera, tuve pesadillas, amanecí nervioso y releí estas suposiciones. Sí, hice lo mejor que pude. Y dos, sí seguramente mientras dé el taller voy a querer cambiarlo. Pero ya el esfuerzo por cambiarlo, la suposición 3, lo haré después. Entonces las primeras dos suposiciones me sirvieron para calmarme, para hablar con mayor tranquilidad y claridad. Y me sentí muchísimo mejor. Además me he estado poniendo las pilas con medir más las horas que trabajo con una app que se llama Be Focused y me ha servido para darme cuenta que cuando leo el tiempo se me va rapidísimo. Que escribo más rápido de lo que pensaba. Y el trabajo trabajo me toma tiempo y espacios y no es una línea recta sino que lo voy armando como rompecabezas.

    También me está haciendo ver que todavía puedo esforzarme por empezar más temprano a trabajar y tener así mis ocho horas cumplidas… en vez de echar la hueva tanto, jajajaja.

    Gracias por leer.

  • Responsabilidad es recuperación

    Desde hace dos años, cuando inicié mi recuperación de la fuerte depresión en la que me encontraba, esperaba que algo sucediera para sentirme mejor. Yo culpaba a mucha gente y a situaciones externas por mi situación. Y sí, los cambios y problemas que sucedieron en los meses previos habían sido parte de la causa de mi depresión. Pero era yo, sólo yo quien podía salir adelante. Era yo quien podía aprender a perdonar y a adaptarme a mi nueva vida. Adaptarme a vivir en el extranjero y a tener un nuevo trabajo. Perdonar y aprender de los problemas que tuve en el pasado. Pedir ayuda a mi psiquiatra y terapeuta, incluso pedir apoyo de mi esposa y familia.

    Hice lo mejor que pude en cada momento, pero también necesité seguir mejorando cada día. Esforzándome más, aprendiendo más. Y aquí estoy, con la mente más clara, las emociones más tranquilas. Sigo buscando poco a poco, ser más responsable de mi vida, de mi recuperación y de disfrutar mi vida al máximo.

    El paso que ahora quiero hacer es encontrar las causas de mi procrastinación y de mi miedo al trabajo. Quiero lograr mis metas, poder sentirme orgulloso y poder aportar mi parte en mi matrimonio.

    1. Estás haciendo lo mejor que puedes.

    Asumir la recuperación es asumir con aceptación el momento en que estamos. Asumir la recuperación es asumir que hemos hecho y estamos haciendo lo mejor que podemos, a pesar de todo lo que ha pasado en nuestro tiempo de uso.

    2. Quieres mejorar.

    A pesar de que estamos haciendo lo mejor que podemos en este momento, y a pesar de que hicimos lo mejor que pudimos en el pasado, queremos mejorar. Creemos que es tiempo de hacer un cambio para mejor.

    3. Necesitas hacer las cosas mejor, esforzarte y motivarte para cambiar.

    El deseo de mejorar no es suficiente para lograr un cambio duradero, es necesario esforzarnos más y movitarnos a cambiar. Recuerda que si hoy haces, aunque sea, el 0.1% más que ayer, se verán cambios en el largo plazo.

    4. No has causado todos tus problemas, pero sí tienes la responsabilidad de resolverlos.

    Iniciar nuestra recuperación con un sentimiento de victimización no nos llevará a nada. Es necesario darnos cuenta de que existen muchas situaciones que en este momento nos afectan y los únicos que podemos solucionarlas somos nosotros. No importa si fuimos nosotros los que las generamos o causamos.

    5. Aplica la recuperación a todos las áreas de tu vida.

    Cada herramienta que aprendas en recuperación, cada nueva habilidad, aplícala en todas las áreas de tu vida. La abstinencia no sólo es hacia la sustancia o conducta sino también, hacia todas aquellas cosas que nos llevan hacia el uso. Las amistades, los lugares, los momentos. Lo mismo sucede con las habilidades de gestión de pensamientos y emociones. También las habilidades sociales que inicialmente aprendes con tu círculo cercano, aplícalas en tu trabajo y con otras amistades. Amplía tu recuperación a todas las áreas de tu vida.

    6. Todas tus conductas, pensamientos y emociones tienen una causa. No \”suceden\”

    Encontrar la causa de nuestros comportamientos es una manera de recuperarnos de una manera a largo plazo. Al igual que un médico busca la razón o causa de una enfermedad, o un mecánico busca la causa del problema de una máquina, nosotros podemos encontrar las causas que generan nuestros pensamientos, emociones y acciones. Ésa será la manera más efectiva para recuperarnos.

    7. Encontrar, reconocer y cambiar las causas de tu comportamiento es más efectivo que juzgar y culpar

    Como dijimos antes, no todo lo que te sucede fue causado por ti. Nuestra situación económica depende de muchos factores, al igual que nuestra salud que puede ser afectada por nuestra genética. Pero culpar y juzgar a otros o a causas externas no nos llevará a nada. Tomar las riendas de nuestra recuperación requiere que profundicemos en las cosas que nos pasan y en cómo solucionar o resolver los problemas desde la raíz.

  • Ser flexible y tolerar el estrés

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    Era primavera, apenas amanecía y me despertó el sonido de una máquina de limpieza de la calle. Estaba tirado en la calle, todavía alcoholizado de la noche anterior. Me había quedado dormido de camino a mi casa.

    Me levanté, intentando ubicarme. Metí mis manos a mis bolsillos, no tenía ni mi celular ni mi cartera. Por lo menos todavía tenía las llaves de mi casa.

    El día siguiente entré a mi primera reunión de Alcohólicos Anónimos.

    En pocas semanas cumplo 20 años de haber iniciado mi camino de abstinencia y recuperación. Es casi la mitad de mi vida y he visto muchos cambios positivos y también he pasado por momentos muy difíciles y oscuros.

    Y ahora estoy despertando de un par de años de depresión pos-pandemia. A pesar de haber sido años difíciles emocionalmente hablando, he estado rodeado de mucho amor y cuidado de parte de mi esposa, mis amigos y mi familia. Gracias a ellos no he necesitado mucho para recuperarme y ahora, excepto por el trabajo, mi vida es mucho mejor de lo que ha sido antes.

    A partir de hoy estoy iniciando la lectura de un libro/manual con muchos ejercicios de Terapia Dialéctica Conductual por Marsha Lineham. La idea que tengo es hacer todos los ejercicios e ir comentando en este blog mi trayectoria esperando que tú también puedas aplicar los ejercicios y aprender las habilidades.

    El primer ejercicio es definir las metas que tengo con respecto a la utilización/entrenamiento del libro. Le llama entrenamiento de habilidades. Entre las metas que propone están:

    1. Mindlessness: vacío, sentirme fuera de contacto conmigo mismo y con otros

    2. Conflictos Interpersonales y estrés. Soledad.

    3. Subi-bajas emocionales y emociones extremas; comportamientos dependientes de las emociones; dificultades en la gestión emocional

    4. Ausencia de flexibilidad; Dificultad para cambiar

    5. Conductas impulsivas; actuar sin pensar; dificultades aceptando la realidad tal cual es; terquedad; problemas de adicciones

    ¿Tú cuál escogerías?

    En este momento me voy a enfocar en la meta 4. Por ahora me siento muy contento con mis relaciones interpersonales y mis subi-bajas emocionales.

    De hecho, no había pensado que ese fuera un problema a solucionar, siempre he sentido que soy muy flexible, pero es cierto que me ha costado trabajo cambiar mi vida después de mudarme a EU y dejar mi vida en México.

    Entre las habilidades que el libro propone mejorar están:

    1. Habilidades de atención consciente (y aceptación radical)

    2. Habilidades interpersonales

    3. Habilidades de regulación emocional

    4. Habilidades de tolerancia al estrés

    ¿Tú cuál o cuáles escogerías?

    Yo me voy a centrar en las de atención consciente y de tolerancia al estrés porque lo que más me está haciendo inflexible es mi miedo al trabajo. En años pasados tuve una experiencia muy difícil en el trabajo y podría decir que quedé muy resentido y enojado.

    Lo que voy a aprender es a tolerar los problemas con estas habilidades.

    Mañana le sigo y te cuento cómo me fue.

  • Recuperando mi historia II

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    Photo by Suzy Hazelwood on Pexels.com

    Da un poco de pena escribir así, cosas personales en un blog. Pero me ha hecho mucho bien escribirlas. Y ojalá les entretengan a los lectores.

    Ayer escribí un post sobre mi historia desde la perspectiva que suelo verla. Como si fuera víctima de algo. Como si algo malo hubiera pasado conmigo en el pasado y me estuviera persiguiendo. Y también, platicaba de la depresión y la bipolaridad que hay en mi familia y que también yo he sufrido parte de eso.

    Algunos terapeutas me dicen que me invento mi depresión, otros dicen que es muy grave. De varios psiquiatras que he tenido me han dado por lo menos cinco diagnósticos diferentes y con ello también diferentes tratamientos.

    Y, he sido obediente y me tomo mis medicinas y me va bien. No me quejo para nada.

    Ahora me queda lidiar con mi depresión desde un lugar más personal, desde mi forma de pensar, de sentir, de actuar. Desde mi locus de control interno.

    Lo primero que me surge es hablar de mi infancia desde una perspectiva más realista. Recordando lo bueno, que hay mucho. Y también lo malo o desagradable. Y lo mismo pensaba ayer de mis días de consumo, que sí, si hago una lista de cosas de las que me arrepiento o en los momentos en que sí pude haber acabado en la cárcel o en el hospital, sin duda son cosas de las que me siento agradecido que no hayan llegado a tanto. Pero también, recordando ayer, durante mi época de consumo, incluso en las etapas más oscuras, en los últimos dos o tres años, hubo momentos muy buenos. Sí, dejé la carrera de medicina que tanta vergüenza me dio. Y durante dos años no sabía qué hacer en mi vida pero, como comentaba en el post pasado, también tuve la oportunidad de trabajar, de estudiar sociología y después de animarme a estudiar teatro que fue increíble para mí.

    Y nunca me cansé de buscar una salida. Aunque no parecía haber una salida. Pero la buscaba.

    Si viera esa parte de mi vida sin la adicción, podría haber sido real. Pude haber tomado las mismas decisiones. Tal vez sin tanto sufrimiento, pero tal vez sí.

    He estigmatizado mucho mi época de consumo y he hecho demasiado positiva la recuperación. Creo que puedo tener una visión más racional. La verdad es que parte del miedo que tengo del futuro, es por esta visión de que voy a tomar pésimas decisiones si no recuerdo cómo era y cómo fui y lo que pasó.

    Es algo común entre las personas que conozco. No es que me lo invente y sí creo que tiene utilidad, porque de verdad no quiero volver a ese lugar. Pero eso no quiere decir que vaya a volver a ese lugar.

    Y ahí nuevamente retomo la depresión. Estoy seguro que mis medicamentos me ayudan y veo improductivo si quiera luchar con la idea de no tomarlos. Antes me costaba trabajo aceptarlo pero he hecho la paz con ello.

    A pesar de eso, sí me da miedo el futuro y sí es cierto que veo en el pasado las cosas difíciles y duras y horribles y terribles que me han pasado. Cuando no son así. No había pensando nunca en que también los recuerdos pueden ser irracionales, no sólo en el presente nuestros pensamientos sino también la forma en la que recordamos las cosas y las cosas en las que pensamos las cosas hacia el futuro. Tener un locus de control interno entonces tiene que ver con una visión más racional tanto del pasado como del presente y del futuro.

    Empecé este blog porque hace algunos años, todas las noches, escribía mi décimo paso en un diario. Y también todos los días posteaba en otro blog las reflexiones del día de AA. Y quería hacer algo similar.

    Aunque siempre me ha gustado escribir y actuar y hacer videos, también me siento vulnerable, abierto. Al final termino por no hacerlo. Pero ahora sí llevo un rato escribiendo y me ha hecho muy bien.

    Pero antes escribía como los pesares, las dificultades. Y hace algunas sesiones, un compañero compartió en una sesión de SMART que su terapeuta le había hecho escribir todos los días algo que agradecía. Y nos contaba que le daba mucha rabia, porque siempre pensó que esos ejercicios eran inútiles y cursis, pero que estaban ayudándole.

    Creo que puedo empezar a hacer algo similar, A escribir sobre las cosas buenas que me pasan, o que quiero que me pasen o que me hayan pasado.

    Curiosamente hablo de las cosas \”buenas\” pero más bien, es no enfocarme en lo malo. Casi siempre termino hablando de lo malo. Es más bien dejar de escribir todo lo malo, todo lo angustioso, lo que me parece terrible. Y ser más racional, más objetivo.

    Me compré ahora un manual de herramientas de Terapia Dialéctica Conductual, tiene muchas herramientas similares a las de TREC o TCC, y voy a empezar a compartirlas por aquí. Pensando en formular un pensamiento más racional, más equilibrado. Y menos víctima, menos arrastrado.

    Pues, bueno. Eso tenía para hoy.

  • Recuperando mi historia

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    Photo by Suzy Hazelwood on Pexels.com

    Hay un antes y un después de la recuperación. O tal vez, un antes y un después de la abstinencia.

    ¿Es la recuperación ahora, mi única historia?

    En uno de los grupos que más tiempo estuve, y en el que más amigos de vida conocí, había un padrino que agradecía haber consumido y llegado a recuperación porque eso le hizo conocer a una persona nueva, que antes no hubiera conocido. Él perdió su trabajo, su familia, casi su vida y cuando lo conocí era una persona disciplinada, trabajadora, sensata, confiable y muy amorosa. Un hombre de 45-50 años muy fuerte, ni alto ni bajo. Tardaba más de hora y media en llegar a la reunión desde su trabajo pero no faltaba. Le gustaban los coches rápidos y las motocicletas. Llegó a tanto su cercanía al grupo que chocó en su moto a medio camino.

    En ese entonces había abierto un nuevo negocio y tenía una novia mucho más joven que él, y con quien llevaba una buena relación. Todavía recuerdo saludarlo, siempre sonriente, mirando a los ojos, siempre apoyando a quien se lo pidiera.

    No tuve la oportunidad de conocerlo antes de iniciar su recuperación. Aunque puedo imaginar un poco cómo era antes. Seguramente muy trabajador, enfocado en el éxito, el dinero, en su profesión. En ser impecable, perfecto casi. ¿Pero habrá sido también ese hombre cercano, tranquilo y comprometido con los demás? ¿Habrá sido el hombre sonriente que yo conocí? ¿Por qué decía que había encontrado a su verdadero \”yo\”?

    En estos últimos años me he preguntado quién sería yo y cómo sería mi vida si no hubiera consumido tanto cuando joven. Si, en vez de consumir, hubiera ido al psicólogo o al psiquiatra para lidiar con mi depresión y mi ansiedad. Con mi incapacidad de llevar la vida sin alguna droga. Surgió esta plática hace unos meses en una reunión y de manera nostálgica todos empezamos a platicar lo que perdimos. Lo que hubiera sido. Las oportunidades que hubiéramos tenido.

    ¿Será el hubiera también una forma de pensamiento irracional? ¿Realmente nuestra vida sería mejor?

    Posiblemente sí, pero tal vez no.

    Otro compañero siempre muy participativo, expresaba la recuperación como la búsqueda de SU verdad. Del verdadero Jorge (no es su nombre). Me gustaba mucho cómo se expresaba y compartía tan fervorosamente su camino.

    Si no pensara yo en el \”hubiera\”, y si pensara, como decía mi compañero en este nuevo Javier que no existiría o en este buscar mi verdadero ser. ¿Cómo contar mi historia con autoaceptación? Algo que ahora me puse a pensar es en no dividir mi vida en antes y después de la recuperación. Contarla como un hilo continuo congruente. Y cómo contar el consumo también como una \”búsqueda\” como una experiencia de la que, después de algún tiempo, quise transformar.

    Yo tuve un infancia muy buena, amorosa, cuidada, divertida. En realidad, de manera objetiva no tengo nada de qué quejarme. Pero cuando vuelvo la mirada hacia el pasado, lo primero que recuerdo son cosas oscuras o angustiosas.

    De mis recuerdos como niño, pocos son de alegría o juego. Recuerdo más bien momentos oscuros, como el \”hoyo del diablo\” en el arenero. O la casa misteriosa de una amiga del maternal con ascendencia japonesa. De ver a mi prima menor con unos fierros en las piernas que le ayudaban a enderezarlas. De peleas y conflictos en el maternal con los otros niños. De disfrutar, eso sí, el tiempo solo jugando en el changuero antes de que mis compañeros llegaran. Del sótano en la casa de uno de mis mejores amigos de la primaria donde jugábamos horas sin que nadie nos molestara. De la visita del padre de un amigo sospechoso, disruptor de nuestro juego, que no podía entrar a la casa. Me acuerdo de los escondites en el jardín de mi abuela. Del asombro que me generaban los insectos, en especial los escarabajo. De pasar tiempo a solas en el rancho de unos primos viendo a las vacas comer y cagar. A los borregos balar asustadizos y las palomas volar en los viejos techos de la bodega.

    También tengo muchos recuerdos de ansiedad en la escuela, de no entender a los maestros. O de temerles. De robar junto con mis compañeros el dinero de los más grandes mientras ellos jugaban basketball. Recuerdo el olor de las coladeras cuando me hacían limpiarlas por haberme portado mal en clase. Otro recuerdo lindo, ahora que los hilo, eran las clases de trabajos manuales, en las que pasaba muchas horas también solo haciendo figuras de barro o de madera.

    Para recordar aquellos momentos felices, necesito más tiempo. Detenerme y pensar realmente. Y, eso, como decía antes, a pesar de que tuve muchos.

    Durante mi consumo tengo muchísimos recuerdos de borracheras, de ir a comprar drogas, de consumir éter en la clase de biología, de escaparme por unas cervezas a la cantina \”La Curva\” y terminar borracho con mis amigos. De escuchar jazz y Radiohead en la noche después de un porro y quedarme dormido con los audífonos. De cortarme los brazos y esperar que no quedaran manchadas las sábanas con sangre. De discusiones donde no me detenía hasta tener razón. De fumar y tomar café durante horas con mi mejor amiga. De emborracharme en las fiestas de quince años de mis amigas y de las amigas de mi novia.

    Y después, durante los años más oscuros de mi consumo, recuerdo la soledad, la desesperación. Sintiendo que caminaba sobre hielo, nunca sabiendo cuándo ni dónde me iba a caer. Disfruté mucho, eso sí, los años que estuve estudiando sociología. No tomé ni un solo apunte, pero escuchaba las clases de Historia de Latinoamérica, de ciencia política, de teoría de la sociología y antropología. Me abrió un mundo entero. Conocí también un México distinto, de la Universidad Pública, personas realmente apasionadas por su trabajo y por la justicia social. Los admiraba mucho. Y también la pasamos bien, fumando porros y tomando aguardiente León después de clases en el estacionamiento, todos los viernes religiosamente.

    Pensándolo de esta manera, encuentro un Javier que, tanto consumió como también tenía una vida rica, algo oscura y solitaria, pero de descubrimiento constante. De prueba, de desafío. Sigo siendo así. Y esta característica me ha metido en muchos problemas, no sólo en lo relacionado a la adicción, sino en muchas áreas de mi vida y en muchos otros momentos, pero también es una parte de mí que aprecio y me ha dado experiencias verdaderamente positivas.

    En la familia de mi madre hay historia de depresión crónica y de bipolaridad. ¿Es ésta fijación por lo oscuro, lo arriesgado y lo desafiante, un síntoma o una característica de personalidad? Es posible.

    Hay un sueño, una pesadilla, que tenía durante mis noches de fiebre cuando era niño. Que subía una escalera que nunca terminaba. Veía una puerta abierta al final pero nunca llegaba. Era curioso porque era un sueño en blanco y negro. Hace algunos años, tal vez 5 o 6, lo comenté con mi psicoanalista y volví a tener ese sueño, sólo que en vez de caminar hacia arriba, volteaba hacia la izquierda y entraba por otra puerta. En ese momento el sueño se volvió colorido. Como si la escalera fuera este estado depresivo donde no hay salida, no hay color. Y la salida fuera otra. Y esa salida tal vez, es la que he estado buscando durante años. Y ahí está, posiblemente viva en muchos momentos en esa vida y no me dé cuenta.

    Es verdad, sin embargo, que cuando inicié mi recuperación tuve experiencias que recuerdo con mucha luz. Sí, era una persona solitaria. Pasaba muchísimas horas solo, casi no tuve amigos excepto los de la escuela y los del grupo de AA. Y mi vecina de 75 años que me invitaba a cenar y a conversar. Y sí empecé a sociabilizar más después, a abrirme más. A relajarme, a disfrutar. Sí es verdad, que después de mi abstinencia la oscuridad en mi memoria se aleja.

    Y me pregunto si también puedo reconstruir los recuerdos de mi infancia con todo lo positivo que sucedió. Por alguna razón siento miedo, sólo de pensarlo. Pero también puede ser que lo vea con miedo porque en mi infancia veo muchas características de mi experiencia en la adicción. Casi queriendo rechazar al niño que terminó en ese camino, y no verme como un niño con muchas otras experiencias y las drogas como una más. Durante mi consumo me sucedieron muchísimas cosas buenas. Si dejé las drogas no fue porque todo estuviera mal, sino porque llegó un momento en que ya no podía avanzar, ni pensar ni sentir. Y necesité transformarme. Como en muchas ocasiones después. De otras formas y por otros motivos, pero son muy similares mis etapas de oscuridad y aislamiento, y las etapas de lucidez y socialización. Como si fueran oleajes, mareas. Pero, al fin, son el mismo mar, la misma playa.

  • Locus de control – Hula Hoop

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    Photo by Pavel Danilyuk on Pexels.com

    El libro Successful Life Skills hace énfasis en fortalecer el Locus de Control Interno de los participantes de las sesiones. Este concepto nos dice que existen dos maneras de percibir el mundo. De manera general, las personas que tienen un Locus de Control Interno piensan que los resultados de sus esfuerzos o acciones tienen una repercusión importante en el logro de sus metas.

    Por ejemplo, alguien con LOC interno piensa que si estudia mucho para una prueba, las probabilidades de tener una buena calificación son mayores que si no se esfuerza. Por el contrario, una persona con LOC externo culpará al profesor o al clima o a haber dormido poco o a cualquier otra circunstancia externa sobre su desempeño.

    El objetivo de SMART es entrenar a los individuos en la autogestión. Es decir, en fortalecer la capacidad o, por lo menos, la percepción de que somos capaces de retomar el control de nuestro consumo y, por lo tanto de nuestra vida. ¿Cómo vamos a lograrlo? Según la TREC de Albert Ellis lo haremos modificando nuestras creencias irracionales y nuestros sesgos cognitivos, por creencias racionales.

    En el post anterior hablé de la herramienta ABC, una de las más utilizadas para reconocer y cambiar las creencias irracionales.

    Partiendo de esta afirmación, de que nosotros somos capaces en mayor medida de manejar nuestra vida o de obtener las cosas que queremos de la vida, es, sin duda muy valioso. Y es una de las corrientes de desarrollo personal que han influenciado muchas áreas de la vida y del trabajo.

    Para profundizar en esto, en SMART Recovery utilizamos un texto o herramienta llamada el Hula Hoop. Nuestro LOC se encuentra dentro del Hula Hoop, es decir, nuestros pensamientos, emociones y conductas. Fuera del Hula Hoop se encuentran las demás personas y yendo más lejos la economía mundial. Podemos hacer otra distinción, las cosas que nuestro Hula Hoop toca, son áreas de la vida en las que podemos influir. Por ejemplo, no podemos cambiar a las personas, pero sí podemos tener cierta influencia en ellas. Podemos negociar, poner límites, comunicarnos de forma asertiva, Etc.

    Hay dos textos muy bonitos sobre comunicación asertiva y límites en el libro de familiares y amigos. Justo toca este tema, de cómo influir y llevarnos con los demás. Vale mucho la pena comprar este libro.

    Cuando nos damos cuenta del impacto que podemos hacer en nuestra vida, y también en la de los demás, desarrollando un locus de control interno más fuerte, dejamos de tenerle mido a la vida.

    Recuerdo un participante, Ernesto (no es su nombre real), que sufrió un momento de impulsos por recaer muy fuertes. A pesar de ello, pudo salir adelante con las herramientas que tenía a la mano. Habló con su terapeuta o su padrino, se alejó de donde estaba, y, en la noche, acudió a la reunión donde nos contó su experiencia.

    En momento así, me siento responsable y más atento a las cosas que digo. Él comenzó diciendo que las herramientas de SMART no le habían ayudado en ese momento. Sin duda esto me causó a mí el normal pensamiento irracional de \”todos van a pensar que SMART no sirve\” y de \”debiste haberlas usado bien\”. Me calmé, lo dejé hablar y volví al punto dos, cómo lidiar con nuestros impulsos. Expliqué que las herramientas del punto tres como el ABC, cambio de vocabulario, Etc. es muy difícil, sino imposible utilizarlas en momentos de alta tensión emocional, justamente porque nuestro cerebro no está en un momento en el que podrá procesar de manera racional la situación.

    Entonces leímos el texto de las estrategias para disminuir los impulsos, el DEADS y las 14 estrategias avanzadas, si recuerdo bien. Utilicé su ejemplo para revisar qué había hecho bien, y cómo sí había utilizado (yo defendiendo el programa de SMART) estas estrategias.

    No sólo lo dije para defender el programa (cuando estoy facilitando me siento en la obligación y el deber, sí, pensamientos irracionales, de defender el programa y las herramientas), pero bueno, no sólo lo dije para defender el programa sino también para reforzar que había salido adelante de una situación crítica. Y tomé ejemplos de otro compañero, Carlos, del que hablé en posts anteriores, de cómo también lo había hecho. Varias personas pudieron abrirse y compartir sobre su impulsos y también sobre sus recaídas. Fue una sesión muy linda.

    De cualquier manera, yo me quedé pensando mucho en Ernesto. Suelo preocuparme después de las sesiones por los participantes, esperando que no recaigan, lo veo como una falta mía. Es parte de seguir madurando como facilitador y entender que no soy responsable, pero que sin duda puedo sentir preocupación o tristeza si llegara a pasar.

    La razón por la que traigo a cuenta este ejemplo, es porque entre las cosas que comentó, dijo algo que resonó en otro compañero: \”Si estos impulsos me siguen sucediendo, no sé si pueda soportarlo\”.

    En ese momento no respondí pensando en el LOC interno, pero me parece que pudo haber sido una buena herramienta para usar en esa sesión. Podemos pensar que esa situación constante de impulsos va a ser insoportable, más fuerte que nosotros, es decir un locus de control externo. O, por otro lado, pensar que cada vez que sobrevivamos o superemos un evento así, seremos más fuertes para el siguiente. Y entender también, creo que este pensamiento es normal, que los impulsos aún después de muchos años, pueden volver. Pero que estaremos preparados. Que podremos soportarlos y conquistarlos.

    Otro punto aquí importante, es que entre más tiempo pase, si mantenemos nuestra práctica de las herramientas o mantenemos nuestro pensamiento racional activo, entonces estos impulsos podremos solucionarlos de manera más tranquila. Mientras que si olvidamos esta práctica, porque eso es, una práctica, estos impulsos serán muy emocionales y los percibiremos como intolerables.

    Para terminar, quisiera decir que estuve pensando en cómo cuando estaba en consumo, o tal vez antes incluso, dejé de estudiar como hacía de más joven. Curiosamente dejé de estudiar y me iba mejor en la escuela. Por otro lado, en otras cosas, como el atletismo donde sí veía un resultado gracias a mis esfuerzos, lo dejé. Pero había otras cosas también, como dar clases, en las que me esforzaba y tomaba en serio y además me gustaban. Y no dejé de hacerlas. O como teatro.

    Es verdad que no puedo controlar todo, al tiempo que es verdad que si me esfuerzo puedo mejorar mis resultados. Algo que no tomé en cuenta en ese momento, que posiblemente sea ahora algo más relevante es sentirme bien conmigo mismo. Sí, tal vez no me importaba mucho el atletismo aunque me gustaba ganar. Pero lo que sí me gustaba que era el teatro y la docencia, la psicología, me conformé con lo que me salía de manera natural.

    La reflexión que hago ahora es. Por un lado sí esforzarme en estos trabajos o esfuerzos físicos, no vienen nada mal y me gusta ganar y competir, pero que tampoco es mi centro de vida, es algo que disfruto. Entonces, si me esfuerzo un poco más, me dará mucho gusto. En mi LOC interno está mi disciplina y la manera de lograrla.

    Por otro lado, también algo que aprendí es que estudiar no es un problema grande para mí, que requiero poner atención pero tampoco estudiar mucho y que suelo tener buenas calificaciones. No tenerle miedo a emprender ahí. Ahí en mi LOC interno está mi ambición profesional, lograr una maestría o una certificación. He visto la importancia de tener títulos y me da miedo fallar, pero saber que sí puedo hacerlo

    Y por último, creo que lo más valioso en este momento para mí, es que hay cosas que disfruto, me son fáciles y que por alguna razón son justo las cosas en las que peor me siento, más vulnerable y más avergonzado cuando fallo. Y me acostumbro a no arriesgarme, subir mi nivel y por otro lado a tener la disciplina. Las dos cosas que veía arriba.

    En otro post seguiré hablando de esto. Haré algunos ejercicios de ABC, tal vez incluso de otras herramientas trabajando estos ejemplos.