Author: javiersalas.e@gmail.com

  • Improve

    Estaba leyendo el capítulo 4 sobre tolerancia al estrés del manual de DBT de Marsha Linehan. No lo había leído bien. Y está interesante. Tiene muchos conceptos y herramientas útiles para control de impulsos y adicciones (tiene un pequeño capítulo de adicciones).

    Pero encontré esta herramienta y me encantó. Se llama Improve. Voy a hacer un ejercicio con algo que platiqué ayer en terapia. Le contaba a mi terapeuta que me da miedo el cambio de rol, dejar de ser este \”consultor\”, quitarme esa gorra, esa camiseta y ponerme la de terapeuta.

    Y eso me da ansiedad y estrés. Me pone en una situación de duda, de sentirme insuficiente, Etc.

    Lo primero que dice la herramienta es utilizar la IMAGINACIÓN. Hay muchos ejercicios de coaching y de relajación donde estás en tu lugar seguro, por ejemplo, que puede ser de utilidad. Yo me imaginaría en un bosque, con un río, unas vacaciones, donde las cosas están bien en la ciudad o donde las haya dejado. Y yo puedo estar tranquilo. Me ayuda esto a pensarme en mi mejor versión y rodeado de todo lo que me gusta.

    La segunda parte es encontrar el propósito (MEANING). Encontrar un propósito a esta situación de cambio, entenderlo como un camino espiritual, encontrar la narrativa de este momento de cambio. Veo la tristeza y la vergüenza por no haber hecho el cambio antes, pero también la necesidad de hacerlo ahora y el promisorio futuro que viene (aquí podría también utilizar nuevamente imaginación).

    La tercera es orar. No soy mucho de oración, pero ahora que termine el post voy a meditar un rato.

    La cuarta es relajación, respirar. Hoy estuve cocinando, jugando con mi bebé, eso me ayuda. Los ejercicios de respiración no los he hecho, pero creo que me ayudarían mucho. Especialmente ahora que dejaré el vapor.

    ONE THING IN THE MOMENT. Esto sí lo he estado haciendo mucho, especialmente con mi bebé y cuando estoy con Gaby. Pero en general, creo que es una de los aprendizajes de Vipassana. Moverme con atención, lo más que pueda. Ahorita también vine a escribir al cuarto en vez de hacerlo en la sala, para poder concentrarme más.

    VACATION (una breve), ayer lo hice, trabajé poco y estuve más tiempo con el bebé. Pero puede ser también algo tan sencillo como un café, una caminata. Ahora hace frío pero en las mañanas durante el verano me iba con mi bebé a caminar al bosque. Maravilloso.

    ENCOURAGEMENT (self) y repensar la situación. Entender que esto pasará y que lo lograré. He estado pensando mucho cuando decidí estudiar teatro, que fueron meses de mucha duda, mucho estrés, pero pasaron y logré entrar a la carrera. Algo así quiero hacer.

    Eso es el IMPROVE. No tienes que hacerlas todas, la idea es escoger una.

    Otra que yo pondría es haz algo que sepas hacer muy bien y que te guste. Eso me gustaba mucho de SMART Recovery, simplemente dar la sesión, disfrutarla. Todo el mundo se detenía. Y me terminaba sintiendo perfecto al terminar. Incluso si las cosas no fueran perfectas, me sentía muy bien. Tal vez no me sentía perfecto, pero sí me sentía satisfecho, y muy feliz.

  • No me interesa

    Desde que salí de medicina, he seguido muchos caminos profesionales y ninguno me ha satisfecho. Mi primer trabajo fue como asistente en una oficina mientras estudiaba sociología. Y me gustaba porque me mantenía ocupado y era fácil. Y, claro, me pagaban $6,000 pesos que eran maravillosos. Iba todos los viernes a comer a VIPS, mi gran lujo. El resto me lo gastaba bebiendo con mis compañeros de la carrera y fumando. Pero me sentía bien de ser independiente.

    Después trabajé como asistente de dirección en varias obras de teatro durante los veranos, mientras estudiaba teatro. Y terminando la carrera tuve varios trabajos de edición de libros, vendía la revista Paso de Gato y hasta estuve en el programa de televisión de la misma revista en Canal 22. Esos trabajos me gustaban mucho pero pagaban poco y tenía que trabajar de lunes a domingo. Me divertí, eso sí.

    Después de estudiar psicodrama empecé a dar cursos y talleres de comunicación, de escritura y más tarde, cuando estudié coaching, talleres para vendedores y procesos de coaching. Tuve un trabajo de dos años muy interesante con mi mejor amiga (con la que tuve un trabajo muy lindo en una asociación de prevención de violencia), en Tulancingo. Éramos un grupo de 7 psicólogos, teatreros, educadores y psicólogos sociales que dábamos cursos en escuelas para niños y jóvenes. Muy muy chingón, la verdad.

    Y después me metí de lleno a la capacitación en empresas. Aunque extrañaba mucho el resto de mis trabajos, éste era más constante y era bueno. Tuve buenos mentores, Arturo y Fran, entre ellos.

    Algo que cambió mucho mi visión fue empezar a trabajar en Wellness. Me hacía más sentido, tenía yo más claridad de qué hacer. Tuve un gran colega, Alejandro, con el que hice muy buen equipo. Crecimos el área desde cero y al par de años ya empezábamos a competir contra los grandes. Estábamos muy contentos. Hasta que nos compró una empresa americana y nos cancelaron muchas cosas. Pero sobreviví, y en esa empresa me enfoqué aún más en salud mental y me súper encantó. También me di cuenta de que estar en una organización así, tiene sus bemoles. Mucho prestigio pero demasiada presión por cumplir reglas y había poca oportunidad para equivocarse y crear cosas nuevas.

    Cuento esto porque sigo sintiendo que quiero cambiar mi carrera. Ha sido mi sensación desde que salí de medicina. Antes de medicina, todo era medicina. Y después de platicar con mi terapeuta hace algunas semanas, creo que me ha hecho falta coraje para volver a medicina o a salud, psicología. Hacerlo en serio.

    Antier renuncié a un voluntariado en SMART Recovery con el que llevo unos 7 años. Me fascina. Incluso me llegaron a pagar unas sesiones en el 2023 y me fue súper bien. Esa sensación de que las cosas fluyen, de que soy bueno pero puedo mejorar. El gusto por preparar las sesiones, por recordar a los participantes y alegrarme por los retos que pasan.

    Me encantaría renunciar mañana a mi trabajo y saltar a dar terapia o sesiones, pero no es muy realista. De cualquier forma, mi renuncia al voluntariado va junto con una postura de empezar a cobrar por ese trabajo. Y en mi chamba, enfocarme en vender, en manejar el negocio, que nada malo sale de saber de administración de empresas y ventas. Pero no perder de vista que si quiero sentir que estoy haciendo lo que me gusta, lo que realmente me interesa, quiero volver a trabajar en salud mental.

  • Atención plena

    Mi primer experiencia con la meditación fue hace casi 20 años en un retiro de 10 días en Segovia, España. Un buen amigo me lo recomendó. Después de ese retiro comencé a meditar todos los días 2 horas, una en la mañana y otra en la tarde. Me encantó. Era un gran esfuerzo, pero valía la pena. Me levantaba a las 4 AM, meditaba y después me ponía a estudiar hasta las ocho de la mañana. Desayunaba, me bañaba y me iba a la escuela. En las noches, a las nueve meditaba y dormía casi siempre a las 10.

    Después de ese retiro fui a dos más. Mantuve mi práctica por 5 o 7 años bastante firme, pero depués la fui dejando. El tipo de meditación es Vipassana, muy simple. Te sientas y observas tus sensaciones corporales y tu respiración. No hay más. Los cambios que noté fue en general mayor tranquilidad física. Dejé de tener problemas de gastritis y colitis, dormía mejor. Me sentía con mayor energía durante el día. En ninguna época en mi vida he dormido mejor.

    A partir del nacimiento de mi hijo, empecé nuevamente a meditar. Sólo 20 minutos al día, especialmente durante las noches que me levantaba a darle de comer. Y he seguido haciéndolo aunque ya no tan estricto como antes. Empezando a leer más sobre la atención plena fuera del ámbito de la meditación budista, he aprendido a practicarla de otras formas.

    Algo que no logré disminuir en mis tiempos de mayor práctica fue la desregulación emocional. Me seguía desesperando mucho, peleando mucho. Me perdía en el miedo, en la frustración. Ahora, tal vez también por la influencia de las sesiones de ketamina, estoy siendo capaz de regularme más y de entender cómo la atención plena no es, como pensaba yo antes, algo que está separado del día a día. Y algo que es para mí, sino que es una manera de conectar mejor con los demás y, sirve para disolver el apego a mí, mis cosas, mis reglas.

    No es algo que no supiera, o que no dijeran los maestros, pero es algo que no había experimentado.

    Ayer veía un video de David Lynch explicando su experiencia con la meditación trascendental. Y me gustó mucho algo que explica. Él dice que la meditación trascendental sirve para unirte con el \”cosmos\” (yo lo llamo así, no él). En mi experiencia, especialmente en estos últimos meses, lo estoy entendiendo como estar en sintonía con lo que sucede a mi alrededor. Si estoy dándole de comer a mi hijo, lo que hago es dejar el teléfono, enfocarme en él y en la botella y en mí dándole de comer. Estar presente en ese momento no es meditar mientras le doy la botella sino estar alerta, atento con todos mis sentidos.

    Por supuesto, todo el tiempo estoy pensando si ya se va a dormir, si voy a ir al baño después, si me dará tiempo de hacer café, si mi esposa sigue dormida. Me desespero, me frustro por las cosas que no salieron bien ayer o por las cosas que no sé si podré sacar adelante mañana. Todo ese mar de emociones y pensamientos siguen sucediendo, pero los dejos ir. Mi acción en ese momento es dar la mamila.

    Empiezo a ver cambios, tal vez no tan fisiológicos, como cuando meditaba dos horas diarias, pero sí en mi disposición a dejarme fluir. No he llegado a unirme con el \”cosmos\”, pero voy entendiendo que pase lo que pase, piense lo que piense, sienta lo que sienta, puedo acceder a este lugar, como si fuera un centro de control, donde veo todo pero no acciono. Y es muy gratificante saber que ese lugar existe. Si algo me da mucho miedo en el futuro, pienso, podré estar en ese lugar. Si estoy muy enojado, ya no pienso necesito darme una vuelta para calmarme, sino ve a tu centro de control y deja que pase.

    Es como un lugar seguro donde pase lo que pase yo estoy conmigo. Y al mismo tiempo, aunque parezca que me desconecto porque no estoy accionando, lo más maravilloso es que recibo de regreso una mayor cercanía de los demás.

    Tal vez, este centro de control es a lo que David Lynch se refiere como consciencia. Y comenta que con la práctica esa consciencia va creciendo. Me imagino este centro de control con más pantallas, o más sensores. No sé.

    En resumen, algo que noto diferente de la primera etapa cuando aprendí a meditar es la respuesta de los demás o \”lo demás\” a cuando yo estoy más presente. Y me encanta.

    Les dejo el video de Lynch.

  • Empezar después de dudar

    Hoy revisamos en una reunión la herramienta de los \”Qué\” de Mindfulness de Marsha Linehan. Y me di cuenta que ayudan a separar las consecuencias emocionales que solemos escribir en el ABC. Lo hace de una manera más ordenada y, como una herramienta que puedes usar durante el día. En vez de irte a las creencias, si no lograste tener creencias racionales nuevas o efectivas, y sigues cayendo en las mismas consecuencias emocionales, entonces obsérvalas, descríbelas y participa.

    Hicimos el ejercicio especialmente con el miedo.

    Lo que me doy cuenta de Marsha y sus herramientas es que son mucho más útiles para usarse en el momento. Pero sí requieres practicar la atención constantemente. En vez de practicar la identificación de tus pensamientos, practicas la atención plena a través de tus sentidos.

    ¿En qué momentos puede eso ser mejor que sólo identificar tus pensamientos? ¿Para qué personas?

    Había hoy dos participantes, uno que suele aquejarse de procrastinación y otro que estaba queriendo entender nuevamente la razón de SMART. En el caso de la procrastinación, la atención plena puede ayudar a tomar acción. De hecho, casi sólo haciendo acción opuesta, por ejemplo, cada vez que veo el bote de la basura lleno, me da cansancio y no saco la basura. ¿Ese cansancio es real? ¿Es verdad que estás tan cansado que no puedes sacar la basura? Posiblemente no. Y simplemente lo haces con voluntad. Perdón por decir, simplemente, sé que no es simple. Me refería a hacerlo con simpleza.

    Por otro lado, otro participante con muchas dudas de si seguir yendo a las reuniones, de cuál era el propósito de la metodología, de qué hacer y cuáles herramientas usar. También dudaba de si mantenerse activo y con objetivos, o no hacerlo porque eso le causaba más ansiedad. Pude haber revisado las Etapas del Cambio, y analizar la Contemplación-Preparación. Muchas de las cosas que estaban sucediendo en su mente, se acercaban. Hacer un CBA, revisar la jerarquía de valores. Pero me centré en los cuatro puntos, y especialmente en el primero, en ayudarlo a enfocarse en el primer punto: construir y mantener la motivación.

    Cuando utilizo las herramientas de DBT en estas reuniones, me quedo con un sin sabor de boca. En parte debe ser porque no las sé usar tan bien como las de SMART, en parte porque estoy introduciendo temas que no son relacionados con las adicciones.

    Y por ello el título de este blog, la duda. Empiezo a dudar de si soy buen facilitador o no, de si debí haber hecho esto o lo otro. De si debería cuidar a unos participantes más que a otros.

    Pero veo que después de dudar, lo que puedo hacer es reflexionar sobre los hechos. \”Check the facts\”, me diría Marsha. Anotar qué sucedió en la reunión, qué funcionó, qué no funcionó y cómo mejorar. Y dejar a un lado las sombras, porque nunca tengo idea de qué es realmente lo que cada participante se lleva. Quedarme con lo que me llevo yo.

    Y en este caso y en futuros, claro. Me quedo con mantenerme con el script, tener un manual, tener las herramientas, tener el objetivo claro de la sesión. Las sesiones pasadas que sólo usé SMART Recovery salen muy bien, no se necesita más y me quedo satisfecho. Es verdad que puedo probar cosas nuevas, pero también es verdad que puedo prepararlas antes.

    ¿Qué hacer cuando la duda se mete en mi mente?

    1. Hacer una revisión de lo que sucedió, pedir feedback si se puede
    2. Suelo dudar y encontrarme en momentos como éste cuando hago algo nuevo, o intento cambiar las cosas. Aquí hay dos estrategias, preparar el cambio, no hacer cambios bruscos porque eso quita incertidumbre ante los otros y ante mí. O hacerlo, pero saber que me voy a sentir ansioso después. Y manejar mi ansiedad después.
    3. Ah, pero lo más importante es, volver a intentarlo. Porque la duda sucede cuando algo no se hizo como esperaba, entonces puedo volver a intentarlo, revisar qué sucedió, manejar mi ansiedad y volver a intentarlo. En vez de evitarlo o ya no hacerlo.
  • Validar al otro

    En el post de ayer escribía sobre las herramientas de efectividad interpersonal de Marsha Linehan. Una de ellas habla de validar el punto de vista del otro, y más allá aún, de validar al otro.

    En SMART Recovery hablamos de aceptar incondicionalmente al otro. Algunas veces esto se confunde por adaptarnos a los otros, o de ceder ante el otro. Pero en realidad aceptarlo es no querer cambiarlo. Validar al otro es entender que el otro es un sujeto aparte de nosotros, con una historia, una perspectiva, una opinión y forma de ser.

    A partir de esa aceptación y validación, se crea un espacio entre \”yo\” y \”tú\” donde podemos negociar, dialogar. Vemos en las Guerras las retóricas políticas donde el otro no existe, o es un enemigo que se requiere destruir. Ahí no hay espacio para el diálogo.

    Y tiene dos vías, no quiero decir que necesitamos que el otro nos valide o acepte, sino que tenemos que validarnos y aceptarnos nosotros para que exista ese diálogo.

    Una colega está pasando por un momento muy difícil en su trabajo y me recuerda hace años una situación muy tóxica que viví. Me costó varios años (digo esto con algo de vergüenza) poder validar a aquellas personas con las que tuve el conflicto. Iba a escribir que me lastimaron, pero en realidad, nos lastimamos. Platicando con ChatGPT, entendí que una de las razones por las que estas personas me rechazaban era porque ellos querían mantener las cosas como estaban. Y querían hacerlo porque estaban bien. Y porque ellas las estaban cambiando hacia un lugar que yo no logré ver.

    Algo similar me comentó mi terapeuta hace algunos años, a mí me gusta cambiar las cosas, llevarlas hacia donde yo quiero, y, aunque sea un buen lugar, es importante saber llevar ese rol de \”cambiador\” o \”disruptor\” de una manera gentil.

    Y para terminar, siguiendo con mi colega y su mal trago, me hizo recordar que cuando me siento invalidado, o juzgado o mal tratado, tengo la opción de volver a mí y validarme yo. Y a partir de ahí entender que el otro tiene necesidades, deseos, objetivos diferentes a los míos. Muchas veces encontrados. Y que es difícil pasar estos momentos pero que pasan. Y que al validarme y aceptarme, es como puedo empezar a validar al otro y aceptarlo. Y, la clave aquí, es que sólo así podré iniciar un diálogo, un cambio y una mejor posición.

  • Dormir, dormir, dormir

    Mi esposa y yo hemos empezado a entrenar a nuestro bebé a dormir. Generalmente lo dormíamos en la carriola o el coche, y también, por supuesto, dando pecho. Y casi siempre se dormía rápido, era fácil saber cuándo estaba cansado.

    Pero el cambio fue ser más estructurado en sus siestas, alargárselas y que pudiera dormir solo. Me ha servido mucho ver cómo es la dinámica para hacer un símil con las técnicas de higiene del sueño.

    Lo principal es tener un mismo horario para dormir (incluidas las siestas para quien guste). Lo increíble para mí es ver cómo el cuerpo se prepara para dormir mucho antes de que nos dé sueño. Estar alerta a estos signos como adulto es difícil. Al igual que con la comida, que no comemos a menos que tengamos hambre, no nos vamos a dormir a menos que estemos cansados.

    Volvemos a la importancia de la atención plena para estar más conscientes de qué estamos sintiendo, de qué está pasando con nuestro cuerpo.

    Con el bebé, aproximadamente media hora antes empezamos a prepararlo para dormir. Asegurarnos que no tiene hambre o que comió suficiente, estar alerta a los horarios, ver sus cejas y ojos más rojizos, tal vez empieza a estar de mal humor.

    ¿Cuáles son los síntomas para irnos a dormir?

    Para tener una buena higiene del sueño, recuerda que una hora antes, tu cuerpo ya se está poniendo en disposición para dormir. Los consejos más comunes son comer ligero y no demasiado cerca de la hora de dormir, apagar las pantallas, hacer alguna actividad tranquila como escuchar música, un baño, leer, un poco de sobremesa siempre viene bien.

    Algo que estuve haciendo también en semanas anteriores fue meditar antes de dormir, lo he dejado de hacer y se nota la diferencia. Mi mente cuando me acuesto sigue activa.

    En general, creo que el consejo más importante es entender que el sueño no es una idea o no responde a \”estoy cansado\” sino que es un estado para el cual el cuerpo se prepara, y para el que podemos dejarnos ir.

  • Querido humano

    En los últimos meses me he esforzado por ser más asertivo. En términos de la Terapia Dialéctica Conductual, estoy aprendiendo a ser más efectivo interpersonalmente.

    Hay dos herramientas que nos brinda esta terapia. La primera se llama Dear Man:

    D: Describe

    E: Expresa

    A: Afirma (Assert)

    R: Refuerza

    M: Mindful

    A: Aparenta (confianza)

    N: Negocia

    Yo no tengo una memoria de trabajo amplia, así que me cuesta trabajo recordar todas las partes cuando estoy en acción. Esta herramienta es muy útil para mí cuando voy a planear una respuesta.

    Por ejemplo, hoy tuve una llamada telefónica con un colega al que no le he cumplido un proyecto por falta de tiempo. Y me estaba pidiendo avances. Ayer platicaba con mi terapeuta que esto me tenía nervioso y planeamos una respuesta. En primer lugar, describir lo que había pasado en estos meses, y aquí es importante basarse en los hechos. Los avances, retrocesos, Etc. Por otro lado, expresar mis emociones, mi compromiso por un lado, felicidad por los avances que habíamos tenido pero también mi interés en mi hijo.

    Después afirmar. Para mí esta parte es difícil en el trabajo porque suelo ceder, ofrecer, pero no pedir. Entonces pedí ayuda en unas tareas que quiero hacer en enero. Escogí un momento para tomar la llamada en el que estaba tranquilo, contento. Y presente. Y esto me ayudó a ser \”mindful\” y a aparentar confianza (aunque realmente no la siento, porque pienso que he fallado). Y al final, pude negociar, ofrecer empezar a activarme (este blog es parte de ello) y que ellos me den una cosa que necesito.

    La otra herramienta se llama GIVE:

    G: Gentil

    I: Interesado

    V: Validar

    E: Educado (Easy Manner)

    Esta herramienta es súper sencilla para cualquier interacción. Yo suelo entrar en diálogos y conversaciones con otras personas en mi cabeza en las que no llego a nada o sale todo peor. Por suerte, la mayoría de esas conversaciones no las tengo en la realidad. Pero me ha sido de gran utilidad esta herramienta para mis relaciones personales íntimas o cercanas.

    Siempre ser gentil, no tener la espada desenvainada. Mirar a los ojos, interesarme en la otra persona. Incluso mis hombros se relajan y no empezar a hablar o escuchar a menos que esté en esta posición. Y siempre pensar, esto me interesa. Quiero saber, quiero escuchar, quiero aprender. Esto ayuda a quitar la barrera de esto a mi qué me importa, o de empezar a pensar en respuestas. Cuando algo o alguien te interesa, vacías tu mente para dejar entrar.


    De las cuatro letras la tercera es increíblemente poderosa. Validar al otro. Esté o no de acuerdo, con la otra persona su postura, perspectiva e ideas son válidas porque sí. Es una cuestión también de aceptación del otro. Una vez que aceptas al otro, lo validas, porque no lo juzgas.

    Y por último, hacerlo de manera educada. Si vas a pedir, a negarte, a irte, a seguir escuchando, sé educado como diría mi madre. Empieza de manera gentil y finaliza con una sonrisa. Incluso si le estás negando a la otra persona algo que quiere, lo dejas con una satisfacción.

  • AERO – empieza a volar

    Hace algunos años trabajé en un área de consultoría en salud organizacional y tuve una plática con el Director Médico que siempre me ha resonado. No recuerdo exactamente de qué hablábamos pero quedó clara la diferencia entre la visión del paciente (la mía) y la visión del médico (la de él). Yo le expresaba mi interés en lo que los pacientes querían, después de reírse con una muesca de ternura hacia mi inocencia, me dijo: \”Lo que importa es lo que el paciente necesita, no lo que quiere\”. Sin duda, ambos tenemos razón, porque de qué sirve darle al paciente lo que quiere si no lo necesita. Pero también, de qué sirve darle al paciente lo que necesita si no lo quiere, si no lo va a utilizar.

    Para lograr la salud existen dos fuerzas. La del paciente y la del sistema médico. El sistema médico divide la atención en tres fases: La atención, La Prevención y la Promoción. Cada una tiene objetivos y acciones muy particulares. Es muy utilizada en la salud organizacional y pública. Ayuda a enfocar los esfuerzos y medir los resultados. La otra fuerza, la del paciente, por lo menos en salud mental, tiene su raíz en un estudio muy grande que se hizo con fumadores. Aunque es un modelo más utilizado en adicciones, nos sirve aquí también. Este modelo tiene 5 fases:

    • Precontemplación
    • Contemplación
    • Preparación
    • Acción
    • Mantenimiento
    • (Salida)

    Combinando estos dos modelos me surgió la idea de hacer uno que reuniera a ambos. Le llamo (V) AERO:

    • Vulnerabilidad
    • Atención
    • Emancipación (Empoderamiento)
    • Resiliencia
    • Optimización

    Es una manera muy sencilla de ubicarnos como pacientes en lo que queremos, pero también de ubicarnos como pacientes en lo que necesitamos. Si haces un ejercicio muy sencillo, puedes ponerte en alguno de estos lugares. El primero, la vulnerabilidad es más una decisión o una estadística médica. Si no crees tener un problema de salud (contemplación o precontemplación), cualquier sistema médico o actuario de una aseguradora te puede decir cuáles son tus vulnerabilidades. La última, optimización, por el contrario, es una decisión completamente fuera del área médica, es una decisión totalmente personal mejorar u optimizar tu salud en algún aspecto. Las otras tres, Atención, Emancipación y Resiliencia se parecen mucho a las tres áreas de prevención de la salud. La diferencia recae en que en ellas no englobamos acciones del sistema de salud solamente, sino también habilidades, objetivos y metas que cada individuo necesita. Y, al igual que las etapas de cambios, una área te lleva a la siguiente.

    Por ejemplo. Yo tengo una vulnerabilidad hereditaria a la depresión. Antes de saberlo, mucho antes de cualquier síntoma, haciendo un árbol genealógico o un examen genético, se pudo haber descubierto. Una vez que aparecieron los síntomas entro al área de Atención y recibo un medicamento, voy a terapia y comienzo a desarrollar habilidades que me ayudan a pasar de la atención a la emancipación, es decir, ya no utilizo tanto al sistema de salud, me voy liberando de él. Y en esa etapa se requieren otras habilidades y el sistema de salud mental, debo decirlo es bastante deficiente en esta área. En adicciones es la prevención de recaídas, por ejemplo, que por su deficiencia tantas personas recaen después de poco tiempo de haber salido de la clínica de desintoxicación. (Podcast de support therapy de talking therapy). Después, entraría en las habilidades de resiliencia, de las que hablé el día de ayer en este post. Que recae en la promoción de la salud.

    Ahora bien, algo que es importante remarcar del sistema de prevención, es que la promoción es totalmente generalista. La prevención es intermedia y la atención es personalizada. En el modelo AERO siempre hablamos del camino del paciente. Desde la perspectiva del paciente, y de cómo vive el sistema médico pero también cómo experimenta subjetiva su enfermedad.

    De tarea hoy tenemos. Analiza tu situación de salud bajo el esquema (V) AERO:

    • Vulnerabilidades: ¿Cuáles son tus vulnerabilidades o riesgo de salud en la actualidad?
    • Atención: ¿En qué cosas requieres atenderte? Es posible que no requieras en este momento alguna atención, no tienes que poner nada. Esto es sólo necesario si requieres atención médica en los próximos tres días.
    • Emancipación: ¿Tuviste algún padecimiento en los últimos 6 meses? ¿Te estás recuperando de algún dolor? ¿Tienes alguna problemática que todavía requiere apoyo médico aunque sea de soporte?
    • Resiliencia: Podemos decir que aquí estamos todos el 99% de nuestra vida. Tu cuerpo, tu mente y tu red social son resilientes por naturaleza. Pero haz un momento de conciencia sobre las acciones que llevas a cabo todos los días para mantenerte aquí, para evitar enfermarte, evitar dolores, evitar problemas.
    • Optimización: Y aquí es donde entran todos los influencers que puedas imaginar. ¿En qué quieres mejorar? ¿Quieres tener menos arrugas? ¿Fortalecer tu cuerpo? ¿Correr una Maratón? Cualquier cosa que hagas para mejorar tu salud o tu desempeño tanto físico, mental como social, entraría aquí.

  • Punto de partida

    Me comprometí conmigo a iniciar una nueva fase el día de hoy, primero de diciembre del 2024. Los últimos seis años han sido una gran aventura de cambio y transformación. También han sido años difíciles, llenos de retos complejos que aún no he logrado resolver del todo.

    Hace algunos meses, inicié un nuevo tratamiento para la depresión con una medicina que decía ser milagrosa y tomé el salto de fe. En verdad estaba desesperado. Era la tercer depresión grave de mi vida y en esta ocasión, también debido a todos los cambios externos, la recuperación estaba siendo muy lenta. Y mi hijo estaba por nacer. Así que inicié el nuevo tratamiento, y en verdad ha sido milagroso.

    Otra cosa que fue importante en este camino fue encontrarme con Marsha Linehan y su Terapia Dialéctica Conductual. Las herramientas y el modelo que propone, junto con el impulso del nuevo medicamento me han ido empujando hacia adelante, por fin, sin retrocesos.

    Esta experiencia me ha hecho pensar mucho en lo que aún nos falta por comprender de la salud mental. Y me ha hecho reflexionar también sobre mi experiencia personal con la depresión. En tres ocasiones he tenido este desorden y los episodios me duran entre tres y cuatro años. Han sido momentos donde me vuelvo incapaz de lo más necesario: la autoeficacia, la independencia y la autonomía. Cada una ha sido también muy diferente y he aprendido de cada una mucho. Espero de verdad que ésta sea la última. Así quiero que sea. Así será.

    Y de ahí este \”Punto de Partida\”. Desde hace 25 años he vivido con el miedo de la siguiente depresión, de perder mi capacidad de sostenerme económicamente, de ser capaz de sostener mis relaciones interpersonales y de caer en las adicciones. Y de reunir herramientas para, cuando caiga, poder salir lo más rápidamente. En esta ocasión, lo que quiero es no caer nuevamente. Es tener una vida, una mente y un cuerpo lo suficientemente resilientes para prevenir y prever.

    Antes de iniciar esta reflexión, quiero agradecer siempre a mi familia y los especialistas que me han apoyado. Si no lo digo en cada una de mis episodios, es porque siempre han estado presentes.

    En mi primer depresión, el teatro y la escritura fueron fundamentales para salir adelante. También lo fue iniciar mi práctica diaria de mindfulness, en ese entonces con la técnica de Vipassana como la enseña el maestro Goenka. Pero también lo fue cuidar mi alimentación, mi sueño, mi ejercicio. Y, por supuesto, dejar las adicciones con el apoyo de Alcohólicos Anónimos.

    En la segunda depresión, fue muy importante el trabajo social y en empresas con grupos, el psicodrama y el coaching. También tuve la oportunidad de encontrar muy buenos terapeutas y un excelente psiquiatra que siempre me da luz y calma cuando me pierdo. Ahí también aprecié tal vez como nunca el poder de las amistades.

    En esta tercera depresión, tal vez como en la primera, algo realmente importante fue tener un sueño, una meta. En la primera era estudiar teatro. Y en ésta fue seguir al Amor de mi Vida, casarme, hacer una familia. Otro punto que ha sido importante es tener un negocio, con todos los problemas que ello tiene. Aprender a negociar, a mantener la esperanza, la perseverancia. Saber que, aunque esté deprimido, puedo seguir cumpliendo con el mundo. También ha sido muy importante mantenerme sano, dormir, hacer de comer, la bicicleta y la escalada. Los amigos. La familia.

    Y en esta última, creo que fue muy importante cambiar el camino. La salud mental es diferente a la salud física en cuanto a que los mismos tratamientos dejan de funcionar. Lo vemos en las adicciones, cómo el mismo tratamiento puede dejar de ser eficaz. Lo vemos también con los antibióticos. Se puede ver como si la parte enferma de la mente aprendiera a sortear las medicinas, terapias, hábitos y se volviera inmune a ellas. Así también la mente sana puede seguir probando, buscando y no perdiendo la fuerza para recuperarse.

    Viéndolo de una perspectiva menos \”clínica\”, es algo que me gustaría dejar de hacer, no es la mente \”enferma\” y la \”sana\” son dos energías de la misma mente que están en desequilibrio y cada vez que el equilibrio se pierde se requiere volver a aprender y a construirlo.

    Y como práctica del día de hoy les dejo una herramienta que se le ocurrió a una participante de un grupo de SMART Recovery. La \”fotografía de mí\”.

    En ocasiones sentimos que estamos atorados en el mismo lugar y con los mismos problemas que hace años. Sentimos que no estamos yendo hacia adelante. Eso me pasó en muchos días y semanas en esta depresión. Pero ya viendo con mayor perspectiva, cada una ha sido diferente y he traído los aprendizajes del pasado para aplicarlos en el presente. Y sí, también en siempre he tenido que aprender nuevas cosas.

    El ejercicio: Cuando sientas que estás en el mismo lugar que antes, igual de mal o incluso peor, haz una fotografía de ti hoy, y compárala con una fotografía de ti del pasado. Puede ser un collage hecho de fotografías, o un diario como estoy haciendo aquí. Sé detallado. Ve las diferencias, ve también las igualdades. Y nota una cosa que revisamos también el viernes en SMART Recovery, que el pasado es un recuerdo, y no es objetivo, ni real, ni concreto. Es un recuerdo, y está en el pasado.

  • Libertad o recuperación

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    La semana pasada comencé la reunión redefiniendo lo que significa para mí la recuperación. Adicto viene del latín addictus, que significa esclavo. Y cuando una persona deja de ser esclavo es una persona libre.

    A diferencia de pensarme como persona en recuperación de una enfermedad, preferí pensarme como una persona que fue esclava de una conducta, de una sustancia. Y como esclavo hice muchas cosas que no quise, y dejé de hacer cosas que pude haber querido o podido. Y posiblemente más que eslcavo de una conducta o de la sustancia, fue más bien un proceso neurofisiológico. O neuropsicológico, o neurosociofisiopsicológico.

    Me libera esta manera de pensar porque la adicción se convierte algo externo a mí, no una pesadilla que me controla por dentro, sino algo externo de lo que o de quien puedo alejarme.

    Y hace mucho sentido contar así la historia, tal como cuenta la historia de los adictos en Roma. Un adicto era un esclavo que antes era un hombre libre, pero que, debido a deudas se convertía en esclavo de su debitor. Pensemos que un campesino se endeuda por una fiesta o por querer mejorar su cultivo o para defenderse. Es decir, toma prestado de algo o alguien un valor que le hace falta o un valor que desea y no tiene. Aquí puedo coincidir perfectamente con mi historia. Yo tomé del alcohol y las drogas la seguridad, la confianza, la alegría que no tenía yo por mí mismo. O, que pensaba necesitar. También tomé de ellas y ahora empieza a ser más importante este concepto, la peligrosidad, la adrenalina, la aventura. El riesgo medido.

    ¿Por qué nos volvemos entonces adictos? Todos le piden prestado al alcohol y a las drogas esos beneficios de corto plazo, pero por alguna razón unos no los pagamos. Si nos vamos por la historia del campesino que pide prestado puede ser debido a una desgracia, o un abuso del campesino. Y similar es la situación con la adicción. Las razones por las que una persona se vuelve adicta son multifactoriales (neurofisiopsicosociológicas), sin embargo, en los programas de doce pasos se describe como una enfermedad dual: alergía y obsesión. (Después hablaré de la \”personalidad alcohólica\”).

    La alergía podemos describirla como cualquier suceptibilidad neurofisiológica que cree un riesgo en la persona para tener una conducta adictiva. La obsesión es, desde la visión de A.A. (porque también dice que \”cualquier persona\” puede caer) es una cualidad psicológica (social, psicológica…?), pero sabemos perfectamente que esa mezcla de alergia y obsesión puede ser dinamitada por la situación social del individiuo. Entonces podríamos definir el alcoholismo como una suceptibilidad neurofisiológica, psicológica y social.

    Así cada uno puede ir haciendo su historia. ¿Qué pesó más en ti?

    En mi caso la suceptibilidad a la depresión sin duda fue un factor primordial. Los primos y familiares que no sufren de depresión o bipolaridad en mi familia no tienen problemas con las sustancia (los hombres). Las mujeres, por otro lado, no tienen problema con la sustancia pero sí con los trastornos emocionales.

    Entonces yo tomé del alcohol la seguridad y confianza, tomé también la sensación de estar vivo. En vez de desarrollarlo poco a poco. Ahora, si no tuviera la \”alergia\”, pude también no haber desarrollado emocionalmente muchas cosas. Lo que quiero decir es que no fue la adicción o la sustancia la razón por lo que no lo desarrollé. Pude haber tomado otro camino sin adicciones y sin desarrollo emocional también. ¿Volverme un eterno Peter Pan? ¿O simplemente no me hubiera pasado nada del otro mundo? Sería yo, pero sin esa experiencia, con alguna experiencia diferente. Es tramposo también echarle la culpa a la adicción por fallas que tenemos. Si no hubiera… entonces tendría… sería… tal vez, y lo digo muy en serio, mucho de lo bueno que tengo no lo tendría.

    Siguiendo con el ejemplo del campesino endeudado, el adicto tenía que trabajar para su dueño hasta pagar. Había quién, si tenía un dueño ojete, no podría nunca liberarse. O moriría mientras pagaba. Pero la mayoría salían libres; muchos de ellos, como en las adicciones, simplemente cumpliendo. Pero había quienes necesitaban ayuda tanto para salir como para mantenerse fuera. Y hay tantas situaciones aquí que valdría para escribir una buena novela tipo La Montaña Mágica pero no dan para eso mis dactilares. Lo que sí da, es ponernos a pensar en la ayuda para salir y la ayuda para quedarse fuera. Y, en la ayuda para no convertirse en adicto.

    Sí, somos libres una vez que dejamos de consumir, pero, al haber sido esclavos durante tantos años o desde tan jóvenes, salimos y no sabemos relacionarnos, trabajar, no estamos conectados con la red social. También internamente existe el esclavo que no deja de ser esclavo, la moral de la que estaba escuchando de Nietzche la moral esclava? De prefiero ser esclavo a vivir mi vida. Lo cual, si tienes un buen dueño, por qué no. Está sobrevalorada la libertad. Pero si no tienes un buen dueño, por qué sí.

    Voy a cerrar aquí este tema, y abrir otro que tenía dando vueltas. Pero antes de irme, quisiera volver a algo que escribí y borré.

    Para que el tratamiento de las adicciones y posiblemente de otros trastornos similares, será necesario dividir, segmentar o separar qué es lo que estamos tratando. Generalmente lo hacemos por el proceso clínicio del tratamiento bajo las tres prevenciones. Pero después de pensarlo con la idea del adicto-esclavo, me gustaría poner esto de otra manera:

    1. ¿Qué habilidades necesitamos aprender que nos hubiera evitado entrar en el ciclo de adicción?

    2. ¿Qué habilidades necesitamos aprender que NO aprendimos mientras estuvimos en el ciclo?

    3. ¿Qué habilidades necesitamos aprender para NO volver a caer?

    4. ¿Qué habilidaddes necesitamos aprender para resolver los problemas que tenemos ahora?

    5. ¿Qué habilidades necesitamos parender para CERRAR ese capítulo? Para trascenderlo.

    Y de aquí podemos hacer un programa de desarrollo o de recuperación basado en habilidades y ligándolo a los resultados o a los comportamientos que queremos tener.

    Yo diría que al ser un problema neurofisiopsicosociológico, lo primero que necesitamos aprender es qué es exactamente este problema y qué es exactamente para cada uno de nosotros o nosotras.