Author: javiersalas.e@gmail.com

  • 💛 Abrir el corazón en recuperación: vivir desde el amor, no desde la herida

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    \”No necesito cerrar el corazón para sentirme seguro. Hoy puedo abrirme, aunque sea un poco, y confiar en que soy capaz de vivir desde el amor y no desde la herida.\”


    Durante años, Tomás se protegió del mundo construyendo un muro invisible a su alrededor. En la adolescencia, el rechazo de su familia lo marcó profundamente. Aprendió que la mejor forma de sobrevivir era desconectarse: de los demás, de sus emociones, de su cuerpo. “Si no me acerco, no me pueden herir”, pensaba.

    Como muchos de nosotros, encontró en las conductas adictivas una forma de entumecer ese dolor. Pero en recuperación, ese muro —que antes parecía proteger— se volvió una prisión.

    Tomás llevaba meses limpio. Hacía voluntariado, cumplía con su rutina. Pero aún sentía un vacío. Un rechazo sutil hacia todo lo que implicara contacto humano. Una voz interna que decía: “la gente es molesta”, “mejor solo”, “no vale la pena”. Lo reconocía… pero no sabía cómo cambiarlo.

    Hasta que un día, al estar rodeado de su familia en vacaciones, notó algo distinto. Por primera vez, se permitió ver esa voz sin dejarse arrastrar por ella. Hizo una pausa, respiró, y se dijo:

    “No necesito cerrar el corazón para sentirme seguro. Hoy puedo abrirme, aunque sea un poco, y confiar en que soy capaz de vivir desde el amor y no desde la herida.”

    Ese fue su punto de inflexión.


    🔁 Volver a conectar: un proceso, no una exigencia

    En SMART Recovery entendemos que la recuperación no es solo dejar una conducta adictiva. Es reconstruir una vida con sentido. Y eso incluye volver a confiar en otros, incluso cuando hemos sido heridos.

    Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), reconocemos que muchas veces:

    • Nuestros pensamientos (“la gente lastima”, “mejor me aíslo”) son respuestas aprendidas al dolor.
    • Pero no son verdades absolutas.
    • Podemos observarlos, aceptarlos y actuar en dirección a nuestros valores, incluso si el malestar está presente.

    Desde la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC), aprendemos a:

    • Cuestionar creencias rígidas como “debo estar seguro de que no me rechacen” o “no puedo soportar que me hagan daño”.
    • Cambiarlas por pensamientos más útiles: “Preferiría no ser rechazado, pero si lo soy, lo puedo manejar.”
      “Es incómodo estar con otros, pero también es valioso. Puedo tolerarlo.”

    🔑 5 formas de practicar la conexión emocional sin sentirte expuesto

    1. Normaliza la incomodidad.
      Sentir que quieres huir no es señal de que algo esté mal contigo. Es señal de que estás saliendo del piloto automático.
    2. No actúes desde el impulso.
      Cuando sientas la urgencia de desconectarte, haz una pausa.
      Respira. Nombra lo que sientes. Y elige una acción pequeña hacia la conexión: un gesto amable, una mirada, un “¿cómo estás?”
    3. Ancla tu presente.
      Usa una afirmación como: “Estoy aquí. Esto es mi vida. No necesito que sea perfecta para ser valiosa.”
    4. No necesitas contar tu historia para ser auténtico.
      Conectar no es exponerte. Es estar presente sin máscara. Escuchar sin huir. Compartir sin disfrazarte. Sostener la incomodidad sin cerrarte.
    5. Date permiso de sentir alegría.
      A veces, lo más difícil no es el dolor. Es dejarte sentir amor, risa, ternura… sin pensar que se va a acabar.
      Recuerda: mereces sentirte bien. Incluso si no estás “totalmente sanado”.

    🌱 En resumen

    Sí, fuimos heridos.
    Sí, aprendimos a escondernos para sobrevivir.
    Pero hoy —en este punto de la recuperación— podemos elegir otra cosa:

    Podemos vivir desde el amor, no desde la herida.
    Aunque sea con pasos pequeños. Aunque la voz del miedo siga ahí.

    Y cada vez que eliges abrirte, aunque sea un poco… estás enseñándole a tu cuerpo, a tu mente y a tu corazón que la vida vale la pena ser vivida en conexión.


    ¿Te gustaría reflexionar más sobre esto en grupo?
    Puedes llevar este tema a tu próxima reunión SMART Recovery o compartirlo con un facilitador. No tienes que hacerlo solo. Estamos aquí para acompañarte.

    Este post fue creado con ayuda de ChatGPT.

  • Cuando el Consumo Está en el Aire: Personas y Lugares que Alimentan el Hábito

    Cuando el Consumo Está en el Aire: Personas y Lugares que Alimentan el Hábito

    “Con ellos me relajo.”
    “Ahí me olvido de todo.”
    “No quiero dejar de verlos, me hacen bien.”

    Hay espacios donde el consumo no sólo es permitido, sino celebrado. Y hay personas que —intencionalmente o no— refuerzan esa cultura. Ir con ellos, frecuentar esos lugares, puede sentirse como volver a casa. Pero si estás buscando cambiar, es importante reconocer cuándo esa casa te aleja de tu propio bienestar.


    ¿Por qué buscamos esos espacios?

    Porque ofrecen lo que todo ser humano necesita: pertenencia, diversión, conexión.
    Pero cuando esa conexión está teñida de hábitos que nos hacen daño, el precio es alto.


    El costo de permanecer en esos entornos

    1. Mayor exposición a estímulos desencadenantes
      Lo que está a la vista, tienta. Lo que hacen todos, se normaliza.
      Cuando el consumo es parte del ambiente, la resistencia se erosiona.
    2. Normalización del hábito
      Comentarios como “tampoco es para tanto”, “una no te va a matar” o “déjate de rollos” hacen que cuestionemos nuestra decisión de cambiar.
    3. Riesgo elevado de recaída
      A veces no se trata de una decisión consciente, sino de una acumulación de pequeñas exposiciones que nos llevan, sin darnos cuenta, de vuelta al hábito.

    El ciclo de auto-refuerzo

    Estar con ciertas personas o en ciertos lugares puede generar emociones agradables: risa, alivio, conexión.
    Eso refuerza la idea de que “ese entorno me hace bien”, aunque esté asociado al consumo.

    Con el tiempo, el bienestar se vuelve dependiente de ese entorno, y ese entorno está íntimamente ligado a la conducta que queremos dejar.

    No estás buscando la sustancia. Estás buscando lo que te hace sentir estar ahí.


    ¿Cómo intervenir? Herramienta SMART Recovery: Plan de Cambio de Estilo de Vida

    Una herramienta poderosa de SMART Recovery es el Lifestyle Balance Pie, también llamado Plan de Cambio de Estilo de Vida.
    Sirve para identificar las áreas que hemos descuidado por el consumo, y reconstruir una vida más equilibrada.


    ¿En qué consiste?

    Imagina tu vida como un círculo dividido en secciones como:

    • Relaciones saludables
    • Tiempo libre y diversión
    • Salud física
    • Aprendizaje y crecimiento personal
    • Trabajo o propósito
    • Espiritualidad o conexión interior

    Durante los períodos de consumo, muchas de estas áreas quedan desatendidas, y la vida se desequilibra. Entonces, buscamos sentirnos vivos o conectados a través del consumo o de las personas que lo promueven.


    ¿Cómo usarlo?

    1. Evalúa tu estilo de vida actual
      Dibuja un círculo y divídelo en las áreas mencionadas. ¿Qué parte ocupa tu círculo social asociado al consumo? ¿Qué otras áreas están vacías?
    2. Identifica las áreas que deseas fortalecer
      ¿Qué otras formas de pertenencia, diversión o conexión puedes explorar?
    3. Diseña acciones concretas
      Por ejemplo:
      • Probar un nuevo grupo social donde el consumo no sea el eje (club de lectura, deporte, clases de algo).
      • Fortalecer una amistad distinta que sí apoya tu proceso.
      • Dedicarse a un hobby olvidado que dé placer sin costo emocional.
    4. Haz seguimiento de tu progreso
      Puedes revisar el círculo cada semana y observar si tu vida comienza a diversificarse, si tus fuentes de bienestar se amplían.

    Una nueva forma de pertenecer

    No necesitas romper con todas las personas que consumen.
    Pero sí necesitas preguntarte:

    ¿Esta persona me apoya en mi proceso o me sabotea sin querer?

    ¿Este lugar me ofrece diversión sin poner en riesgo mi bienestar?

    ¿Puedo crear nuevas formas de conexión que no impliquen volver al patrón que quiero dejar atrás?


    El cambio no es soledad, es rediseño

    Cambiar no es quedarte solo, es cambiar las condiciones de tu conexión.
    No se trata de huir, sino de construir nuevos entornos donde tu bienestar sea sostenido, no negociado.

    Y cuando el impulso de volver aparezca, recuerda:

    No estás dejando de pertenecer. Estás empezando a pertenecer a ti.

  • Consumir “Sólo un Poquito” para Calmar la Ansiedad: ¿Alivio o Autoengaño?

    Consumir “Sólo un Poquito” para Calmar la Ansiedad: ¿Alivio o Autoengaño?

    “Un cigarro nada más.”
    “Unos sorbos y se me pasa.”
    “Cinco minutitos en redes para distraerme.”

    Pequeños escapes que, en apariencia, no tienen importancia. Pero cuando esta estrategia se vuelve la respuesta automática frente al malestar, estamos frente a una forma disfrazada de evasión emocional. Un alivio rápido que, en el fondo, refuerza un vínculo poco saludable entre lo que sentimos y lo que consumimos.


    ¿Qué está pasando realmente?

    Después de un conflicto, un día difícil o una sensación de vacío, muchas personas recurren a su sustancia o conducta de elección: alcohol, comida, cigarro, redes, videojuegos…

    Y aunque el efecto inmediato es alivio, el mensaje que se graba en el cerebro es más profundo:

    “Cuando me siento mal, necesito esto para calmarme.”

    Este patrón se convierte en una respuesta condicionada que refuerza el malestar a largo plazo y debilita la autonomía emocional.


    El costo silencioso

    1. Vincula dolor emocional con consumo
      En lugar de aprender a tolerar y procesar, enseñamos al cuerpo que sentir es peligroso y que hay que apagarlo.
    2. Bloquea el desarrollo de habilidades emocionales
      Como no hay espacio para probar otras formas de autorregulación, el repertorio emocional se empobrece.
    3. Refuerza la conducta a través del alivio negativo
      El malestar se va por un momento → el cerebro lo interpreta como “funciona” → lo vuelve a pedir.
      Así nace el círculo vicioso.

    ¿Cómo romper el patrón? Herramienta SMART Recovery: ABC de la Recuperación

    Una de las técnicas centrales de SMART Recovery es el modelo ABC, basado en el trabajo de Albert Ellis y su terapia racional emotiva conductual (REBT). Sirve para identificar creencias que llevan al consumo y cuestionarlas.


    Paso a paso: Aplicando el modelo ABC

    🅰️ A – Acontecimiento Activador (Activating Event)

    ¿Qué ocurrió que disparó el deseo de consumir “sólo un poquito”?
    Ejemplo: “Tuve una discusión incómoda con mi pareja.”

    🅱️ B – Creencia (Belief)

    ¿Qué pensamiento surgió automáticamente?
    Ejemplo: “Necesito calmarme con una cerveza o voy a explotar.”

    👉 Aquí es donde está el poder oculto del patrón. No es el evento en sí lo que nos lleva al consumo, sino la interpretación automática que hacemos.

    🅲 C – Consecuencia (Consequence)

    ¿Qué hice y qué sentí después?
    Ejemplo: “Tomé una cerveza. Me sentí más tranquilo al principio… y culpable después.”

    Este registro permite ver con claridad que el alivio fue momentáneo y tuvo un costo emocional posterior.


    El paso clave: Disputar la creencia

    SMART Recovery propone un cuarto paso: Disputar (D) la creencia irracional.

    Ejemplo:

    • Creencia: “No puedo tolerar esta ansiedad sin consumir.”
    • Disputa: “He tolerado ansiedad antes. Hay otras maneras de regularme. Respirar, hablar con alguien, escribir. No necesito apagar lo que siento, necesito aprender a escucharlo.”

    Este ejercicio entrena la mente a cuestionar los automatismos que perpetúan el ciclo de alivio-consumo-culpa.


    ¿Qué hacer en lugar de consumir?

    Una vez disputada la creencia, abre espacio para alternativas saludables que también calman:

    • Escuchar música reguladora
    • Salir a caminar
    • Usar habilidades de DBT (respiración consciente, mindfulness, distracción sabia)
    • Contactar a alguien con quien puedas validar lo que sientes
    • Escribir lo que estás experimentando sin juicio

    Y lo más importante: celebrar el intento. Porque elegir no consumir, aunque sea por hoy, ya es construir una narrativa diferente.


    Cambiar no es dejar de sentir, es aprender a no anestesiarte

    El objetivo no es tener más fuerza de voluntad, sino más conciencia y autocompasión.
    Y eso se construye cada vez que te preguntas:

    ¿Realmente necesito esto… o necesito aprender a sostener lo que siento de otra forma?

  • La Fantasía del Último Consumo Perfecto: ¿Realmente Funciona?

    “Sólo una vez más… pero que esta sí sea la buena.”
    “Una última vez para despedirme con cariño.”
    “Después de hoy, nunca más.”

    Este pensamiento no es raro. De hecho, es tan común que tiene nombre en muchas terapias de recuperación: la fantasía del último consumo perfecto.

    Parece inofensiva, incluso lógica. ¿Quién no querría cerrar un ciclo de manera simbólica, con un gesto especial, antes de empezar una nueva etapa? El problema es que esta fantasía rara vez conduce al cambio. Por el contrario, es una de las formas más sutiles y peligrosas de autoengaño.


    ¿Qué es la fantasía del “último consumo perfecto”?

    Es la idea de tener una “última vez” memorable antes de dejar un hábito destructivo para siempre. Como si eso pudiera facilitar la despedida.

    Pero en realidad, es una forma de evitar el duelo del cambio. Una manera de postergar lo inevitable: enfrentarse al vacío, la ansiedad o el dolor que viene cuando dejamos atrás algo que nos daba placer, aunque también nos hiciera daño.


    Tres razones por las que esta fantasía sabotea el cambio

    1. Romantiza el consumo
      Lo convierte en algo “especial” o “sagrado”, cuando en realidad forma parte de un ciclo doloroso. Este enfoque nubla el juicio y alimenta el apego.
    2. Refuerza la ilusión de control
      Nos hace creer que tenemos poder sobre el hábito (“yo decido cuándo y cómo dejarlo”), cuando en realidad muchas veces el hábito nos controla a nosotros.
    3. Genera anticipación dopaminérgica
      Lo más adictivo no siempre es el consumo en sí, sino la expectativa del placer. Esa anticipación genera dopamina —el neurotransmisor del deseo— y ya está reforzando la conducta antes de que ocurra. Es un refuerzo anticipatorio que nos mantiene atrapados.

    ¿Qué dice la neurociencia?

    Cuando imaginamos ese “último momento especial”, el sistema de recompensa del cerebro se activa. Liberamos dopamina simplemente por anticipar el placer. Esto refuerza la conducta compulsiva y hace que el “último” nunca sea suficiente. Siempre falta algo. Siempre hay un pretexto para intentarlo una vez más.

    Y así, la decisión de cambiar se difumina en una cadena interminable de despedidas fallidas.


    Un ejemplo desde SMART Recovery: la herramienta DEADS

    SMART Recovery es un enfoque basado en evidencia que ofrece herramientas concretas para manejar este tipo de pensamientos. Una de ellas es la técnica DEADS, útil para momentos de duda o impulso:

    Delay (Retrasa)
    Escape (Aléjate)
    Avoid (Evita el desencadenante)
    Distract (Distráete con algo saludable)
    Substitute (Sustituye con una alternativa positiva)

    Imagina que sientes la tentación de planear ese “último consumo perfecto”:

    • Retrasa la decisión 30 minutos. No es “no lo haré”, es “lo pensaré después”.
    • Aléjate físicamente de ese lugar o persona que está asociada con el impulso.
    • Evita leer, ver o escuchar cosas que lo romantizan (como canciones, series, fotos).
    • Distráete con una actividad incompatible con el consumo (caminar, escribir, hablar con alguien).
    • Sustituye el ritual con algo significativo: una carta de despedida, un símbolo, una promesa en voz alta.

    Este ejercicio no solo ayuda a no caer en la fantasía, sino que fortalece tu musculatura de autocontrol y decisión. Cambiar no es eliminar el impulso, es aprender a no actuar desde él.


    ¿Qué puedes hacer hoy?

    1. Desenmascara el pensamiento. Llama a la fantasía por su nombre: una trampa seductora que no te ha funcionado antes.
    2. Valida tus emociones sin actuar desde ellas. Es válido sentir tristeza por dejar algo atrás. No necesitas idealizarlo para honrar lo que significó.
    3. Crea un cierre consciente y no compulsivo. Escribir una carta, tener una conversación difícil, hacer un ritual simbólico que no implique repetir el patrón. El cierre real no necesita repetir el ciclo.
    4. Utiliza herramientas como DEADS, registros emocionales o distracción efectiva para surfear el momento vulnerable.

    Una nueva narrativa

    Cambiar no es esperar el momento perfecto, ni tener una despedida espectacular.
    Cambiar es reconocer que el “momento perfecto” no existe, y aún así, dar el paso.

    No necesitas una última vez especial.
    Necesitas una primera vez valiente.
    Una vez que diga: esta vez sí me elijo a mí.

  • Anonimato

    Dentro de A.A. el anonimato es \”la base de las tradiciones\” ya que antepone los principios a las personalidades.

    Es una manera de no dejar que el ego de unos acabe con los principios que compartimos todos. De todas formas, todos nos conocemos, muchos líderes abren grupos y defienden sus perspectivas a capa y espada. Esto dentro de A.A. pero hacia afuera se busca no dar cara privada a la asociación.

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    Y al mismo tiempo, para la relación entre los compañeros, el nombre es esencial. Yo, \”nombre\” soy alcohólico, adicto, neurótico, co-dependiente. Porque hacia dentro de la comunidad sí tenemos una cara, más que una cara.

    Tenemos manos que ayudan y, aunque lo hacen con nombre, se hace de manera generosa. Nunca olvidaré ni las caras ni los nombres de las personas que estuvieron ahí los primeros días, semanas, meses y años apoyándome.

    Y he estado pensando mucho en esto especialmente desde que estoy casado. Porque de novio con mi esposa yo era mucho de separar y de indicar esto es así por ella y esto es así por mí. Esto es tuyo, esto es mío. Pero ahora casado y más aún con un bebé, qué decisión realmente es mía o de ella. Somos una pareja. La individualidad se desafía completamente.

    Y me cuesta, claro. Perderme en esta pareja, o perderme en \”la empresa\” o en la \”sociedad\”. Quiero aparecer, quiero mostrarme, quiero decir éste soy yo. Y es, también importante tener una cara profesional, pero al final, realmente qué más da. Es un empaque nada más. No quiero olvidar los principios que me mantienen amando a mi esposa y a mi hijo, o los principios que mantienen mi negocio andando.

    No dejes que tu nombre, ensombrezca los principios.

  • Perdón, perdón, perdón…

    \”He dejado de pelear y discutir, porque odio pedir perdón.\” Anónimo

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    Esta frase la dijo un compañero de AA hace muchos años. Otra alternativa que estuve utilizando hace unos meses fue simplemente no pedir perdón. Aceptaba internamente que me había pasado de lanza, cambiaba mi forma de ser pero no me disculpaba.

    Muchos años he pasado disculpándome de las mismas cosas, sin realmente querer cambiar. El perdón se puede volver esta excusa para seguir haciendo lo mismo. \”Ya deja de pedir perdón y cambiar de una vez por todas\”.

    Pero también se me dificulta el perdonar. Cuando alguien no hizo lo que \”debería hacer\” o \”me ofendió lo que dijo\”, Etc. ¿Por qué no ser igual, simplemente dejar pasar las cosas y seguir adelante? ¡Qué más da!

    En cualquier caso, ya sea no pedir perdón o no perdonar, la relación se hace poco eficaz. Si nos mantenemos en un espacio de aceptación de nuestros errores y de los errores del otro, es decir, si aceptamos que somos humanos, entonces mantenemos la relación flexible, sana y fructífera.

    Sí, después podemos platicar las cosas, pedir perdón y perdonar, pero lo más importante es no tomarlo personal. Entender que el 99% de las ocasiones en las que quisiéramos que nos pidieran perdón, no hace falta. Y el 99% de las ocasiones en que nosotros pedimos perdón, ya nos han perdonado.

  • Sonríe a los errores

    “Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños.”

    Pablo Neruda

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    Hace unas semanas di una plática sobre integridad. Cuando diseñé la plática yo tenía una visión de integridad muy estricta. Pensaba en una persona íntegra como alguien que siempre busca el bien y nunca se equivoca. Una persona recta. No había pensando que una persona íntegra, también es aquella que se equivoca y da la cara.

    Pero la pregunta que más se me quedó fue un Mentimeter que hice:

    ¿Cuál es la emoción que te surge cuando te equivocas?

    1. Enojo
    2. Frustración
    3. Miedo
    4. Alegría

    Por supuesto, nadie puso alegría. Pero, si no nos alegra cometer errores, no nos alegra aprender. Si no cometiéramos errores, estaríamos haciendo lo mismo una y otra vez como máquinas.

    Les dejo también este video, que fue el que nos hizo reflexionar a todos.

  • Toma la delantera

    ¡Cuántas veces he desistido de algún cambio que quiero hacer porque otros me critican, o no me dan el apoyo que yo espero!

    Una gran dificultad con la que me suelo enfrentar es la búsqueda de aceptación o evitar el rechazo de otras personas. Pero hay cosas que quiero hacer, porque las quiero hacer y si no las hago el único que estará infeliz seré yo.

    Como dejar de ver Netflix, llevo casi 4 meses sin sentarme a ver una serie. Por supuesto, al principio mi esposa me reclamaba un poco porque era nuestra rutina de la noche. Pero ya no quería hacerlo. En vez de sentarme a ver la tele comencé a escribir casi diario en un diario o en el blog. Otra cosa es comenzar a correr, aunque sea 30 minutos dos veces a la semana. Aquí nadie me critica pero son 30 minutos que podría dedicar a arreglar la casa, o simplemente a estar con mi esposa. Y ahora es un tiempo que me tomo para estar conmigo, que me cuesta trabajo pero me viene muy bien. Llevo casi un mes sin dolores de espalda gracias a ello (me dio un tirón jijijiji en la pantorrilla).

    Y así tengo una lista enorme de cosas.

    Y un pensamiento que me viene mucho a la mente es que si hago estas cosas, las personas me van a reclamar o me van a criticar. Y de sorpresa, la noche de ayer y antier, mi esposa me dijo que le gustaría copiarme el hábito de escribir antes de dormir. O de leer antes de dormir.

    Quiero cambiar ese pensamiento. Tal vez, si tomo la delantera, más bien habrá personas que me sigan. Seguramente estaré algún tiempo haciéndolo solo pero posiblemente, poco a poco, me encuentre con otras personas que lo hagan.

  • Aceptación, excelencia y perfección

    En los últimos meses he hablado mucho en las sesiones sobre la aceptación. Estoy empezando casi siempre con algún texto relacionado con la aceptación del momento presente, el cual nunca es perfecto. Pocas veces llegan participantes a las sesiones diciendo que su mundo es perfecto, que no tienen preocupaciones, o no tuvieron tropiezos en la semana.

    Es lindo comenzar las sesiones así, aceptando el presente tal cual es y entonces escogiendo las cosas que sí se pueden cambiar. Pero el cambio surge de una sensación de paz, con una perspectiva más abierta.

    Hablamos también del rechazo como lo contrario a la aceptación. De querer que las cosas sean diferentes. Casi siempre que las cosas nos convengan más, que sean más fáciles, que los demás hagan las cosas que queremos, Etc. Casi todo esto se encuentra fuera del Hula Hoop, fuera de nuestro control. Entrando con aceptación nos enfocamos también en aquellas cosas que sí podemos cambiar, es decir nuestros pensamientos, emociones y conductas.

    La perfección, o buscar la perfección, empiezo a entenderla como una necesidad de controlar y, por lo tanto, no aceptar. Tal vez el contrario de la aceptación es el control. Y cuando queremos controlar lo que no podemos controlar, empieza el caos. La perfección también está ligada a la frustración. Ya que nada puede ser perfecto, sin errores, sin complicaciones, entonces buscar la perfección nos lleva a un estado constante de frustración.

    Si en vez de buscar la perfección, buscamos la mejora y nos ponemos metas, también encontraremos frustración pero ésta la podremos manejar mejor porque está dentro de nuestro control. Para empezar, las metas están dentro de nuestro control, podemos cambiarlas y ajustarlas. También la mejora, aunque nos traiga frustración en ocasiones porque no la logremos, no es absoluta, podemos volver a intentarlo.

    Ahí también la importancia de incluir las recaídas como parte del camino. Si rechazamos las recaídas y pensamos que la abstinencia tiene que ser total y completa, cuando nos equivoquemos tendremos poco espacio para analizar qué sucedió y cómo podemos prevenirlo en el futuro.

    La perfección también tiene a su alrededor muchos otros detrimentos para la salud mental. Suelen ser sus amigos los juicios, los pensamientos irracionales. Los blancos o negros.

    Un tema ligado a la perfección es la excelencia. Por ejemplo, podemos pensar en la recuperación como la abstinencia total y completa de una sustancia o conducta. Ahí en la perfección. Pero también la podemos pensar como un camino hacia la excelencia en cuanto a seguir nuestros valores, a buscar cada vez ser mejores, a sumar todo lo que tenemos y evaluar cómo van todas nuestras áreas de vida cambiando. La excelencia tiene que ver más con una capacidad humana o una característica humana viva.

    ¿La excelencia requiere aceptación?

    Mientras que la perfección no acepta, porque busca controlar, la excelencia sí acepta porque busca mejorar. La excelencia también se fija en el presente, como la aceptación, mientras que la perfección está fijada en el futuro, o en el pasado. En algo fijo, concreto, que puede describirse, pero que no existe en el presente.

    Para finalizar, creo que la aceptación y la excelencia van muy bien juntos. En principio aceptamos el presente, sus complicaciones, nuestros errores, a los demás. Pero mantenemos nuestra mirada en la excelencia, en seguir mejorando y cambiando. También aceptamos que la excelencia no es algo que se consigue y ya, sino que se persigue, se \”perfecciona\” con el tiempo, con el esfuerzo.

  • Hazlo con miedo: \”Both AND\”

    Vivimos en un mundo que se ha vuelto dicotómico. O estás feliz o estás triste. O estás enojado o amas. O tienes miedo o te atreves.

    Hay una frase que siempre recuerdo que es: \”Hazlo aunque te dé miedo\”.

    Parece difícil en el pensamiento, pero para el cuerpo es muy natural trabajar en la dicotomía. Porque el cuerpo es uno, y era uno antes de que el cerebro apareciera. O el cuerpo es muchos. Pero la mente divide. Incluso se separa del cuerpo. Uno de los aprendizajes que valoro del budismo es esa conexión total entre el cuerpo y la mente. Mejor dicho el \”cuerpo-mente\”. Y sí, qué es el cerebro sino una parte íntegra del cuerpo. Y qué es la mente sin el cerebro. Qué es la mente sin los sentidos, que son del cuerpo. La mente muere sin el cuerpo, y el cuerpo también.

    Lo mismo podemos pensar de el yo y el tú. No hay yo, sin tú.

    Pero la división está también, de manera constante y fatal en nuestra vida.

    Una muy linda solución que da Marsha Linehan es aceptar la dualidad o multiplicidad y actuar de igual manera. Es decir, usar el cuerpo aunque haya división en la mente. Puedes estar muy enojado y actuar de manera gentil porque eso es más efectivo. O puedes decir \”NO\” de manera firme, aunque por dentro te estés muriendo de miedo o de amor.

    Pero para hacer lo que pide Marsha necesitas antes saber qué quieres. Porque sino, da igual uno o lo otro. Pero si sabes qué quieres puedes entonces aceptar la dualidad y actuar de una manera congruente con tu plan o tu objetivo.

    ¿Tienes tú claro lo que quieres?