Atención plena

Mi primer experiencia con la meditación fue hace casi 20 años en un retiro de 10 días en Segovia, España. Un buen amigo me lo recomendó. Después de ese retiro comencé a meditar todos los días 2 horas, una en la mañana y otra en la tarde. Me encantó. Era un gran esfuerzo, pero valía la pena. Me levantaba a las 4 AM, meditaba y después me ponía a estudiar hasta las ocho de la mañana. Desayunaba, me bañaba y me iba a la escuela. En las noches, a las nueve meditaba y dormía casi siempre a las 10.

Después de ese retiro fui a dos más. Mantuve mi práctica por 5 o 7 años bastante firme, pero depués la fui dejando. El tipo de meditación es Vipassana, muy simple. Te sientas y observas tus sensaciones corporales y tu respiración. No hay más. Los cambios que noté fue en general mayor tranquilidad física. Dejé de tener problemas de gastritis y colitis, dormía mejor. Me sentía con mayor energía durante el día. En ninguna época en mi vida he dormido mejor.

A partir del nacimiento de mi hijo, empecé nuevamente a meditar. Sólo 20 minutos al día, especialmente durante las noches que me levantaba a darle de comer. Y he seguido haciéndolo aunque ya no tan estricto como antes. Empezando a leer más sobre la atención plena fuera del ámbito de la meditación budista, he aprendido a practicarla de otras formas.

Algo que no logré disminuir en mis tiempos de mayor práctica fue la desregulación emocional. Me seguía desesperando mucho, peleando mucho. Me perdía en el miedo, en la frustración. Ahora, tal vez también por la influencia de las sesiones de ketamina, estoy siendo capaz de regularme más y de entender cómo la atención plena no es, como pensaba yo antes, algo que está separado del día a día. Y algo que es para mí, sino que es una manera de conectar mejor con los demás y, sirve para disolver el apego a mí, mis cosas, mis reglas.

No es algo que no supiera, o que no dijeran los maestros, pero es algo que no había experimentado.

Ayer veía un video de David Lynch explicando su experiencia con la meditación trascendental. Y me gustó mucho algo que explica. Él dice que la meditación trascendental sirve para unirte con el \”cosmos\” (yo lo llamo así, no él). En mi experiencia, especialmente en estos últimos meses, lo estoy entendiendo como estar en sintonía con lo que sucede a mi alrededor. Si estoy dándole de comer a mi hijo, lo que hago es dejar el teléfono, enfocarme en él y en la botella y en mí dándole de comer. Estar presente en ese momento no es meditar mientras le doy la botella sino estar alerta, atento con todos mis sentidos.

Por supuesto, todo el tiempo estoy pensando si ya se va a dormir, si voy a ir al baño después, si me dará tiempo de hacer café, si mi esposa sigue dormida. Me desespero, me frustro por las cosas que no salieron bien ayer o por las cosas que no sé si podré sacar adelante mañana. Todo ese mar de emociones y pensamientos siguen sucediendo, pero los dejos ir. Mi acción en ese momento es dar la mamila.

Empiezo a ver cambios, tal vez no tan fisiológicos, como cuando meditaba dos horas diarias, pero sí en mi disposición a dejarme fluir. No he llegado a unirme con el \”cosmos\”, pero voy entendiendo que pase lo que pase, piense lo que piense, sienta lo que sienta, puedo acceder a este lugar, como si fuera un centro de control, donde veo todo pero no acciono. Y es muy gratificante saber que ese lugar existe. Si algo me da mucho miedo en el futuro, pienso, podré estar en ese lugar. Si estoy muy enojado, ya no pienso necesito darme una vuelta para calmarme, sino ve a tu centro de control y deja que pase.

Es como un lugar seguro donde pase lo que pase yo estoy conmigo. Y al mismo tiempo, aunque parezca que me desconecto porque no estoy accionando, lo más maravilloso es que recibo de regreso una mayor cercanía de los demás.

Tal vez, este centro de control es a lo que David Lynch se refiere como consciencia. Y comenta que con la práctica esa consciencia va creciendo. Me imagino este centro de control con más pantallas, o más sensores. No sé.

En resumen, algo que noto diferente de la primera etapa cuando aprendí a meditar es la respuesta de los demás o \”lo demás\” a cuando yo estoy más presente. Y me encanta.

Les dejo el video de Lynch.

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