Aprender a tratarme con amor.

\"\"

☀️ Esta mañana todo se movió distinto. Mi hijo con fiebre, mi esposa agotada, yo sin dormir bien. Cambié mis planes: cancelé voluntariado, moví una reunión a Zoom. Nada terrible, pero dentro de mí empezó la tormenta: “otra vez no cumples, otra vez cambias tus planes, otra vez fallaste”.

💭 Lo curioso es que la decisión en sí no es tan grave. Pude resolver, sigo teniendo cosas importantes que hacer hoy, y todo se puede manejar. El verdadero problema es cómo me hablo después: con dureza, con culpa, como si equivocarme fuera imperdonable.

👀 Me di cuenta de algo: me trato como si cada elección tuviera que ser perfecta, como si quedarme en casa fuera “fracasar”. Pero en realidad lo que pasó fue que prioricé a mi familia. Tal vez sobre reaccioné un poco, sí. Pero ¿qué gano castigándome todo el día por eso?

🌱 En recuperación, aprender a hablarme con compasión es tan importante como tomar buenas decisiones. Hoy elijo recordarme que incluso cuando cambio de rumbo, sigo avanzando. Que el valor está en no rendirme, en no quedarme atrapado en el papel de víctima, y en seguir moviéndome hacia lo que importa.

🛠️ Herramienta SMART que me ayuda: El ABC de la conducta.
Cuando noto un pensamiento duro (“fallaste, no cumples”), lo escribo:

  • A (Activador): Cambié mis planes.
  • B (Creencia): Eso significa que soy irresponsable.
  • C (Consecuencia): Me siento culpable y me paralizo.

Luego cambio la creencia por una más realista: “Cuidar a mi familia también es valioso. No significa que abandoné todo lo demás”. Y de inmediato la consecuencia cambia: ya no es culpa, sino un poco de alivio.

✨ Hoy no necesito una decisión perfecta. Necesito un trato más humano conmigo mismo.

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *