Cuando tu mente te dice: “Mejor tiro todo a la basura”

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A veces me pasa sin darme cuenta. Estoy con mi pareja, después de una discusión pequeña, algo que en otras circunstancias olvidaríamos en minutos. Pero esa voz aparece:
\”¿Sabes qué? Mejor lo tiro todo a la basura. No vale la pena.\”
En otros tiempos, eso significaba cerrar la puerta de golpe, buscar cualquier excusa para irme… y terminar consumiendo.

En el trabajo pasa igual. Puedo estar frente a un proyecto que me apasiona, uno que yo mismo propuse. Y cuando algo sale mal —una reunión incómoda, un error tonto, un cliente difícil—, siento el mismo zumbido mental:
\”¿Y si mando todo al carajo? No es para mí, seguro fracaso.\”
Ahí también, antes, la respuesta era automática: escapar, aislarme… volver a lo conocido.

Incluso con mi familia. Basta un comentario de un hermano, o que mi hijo me vea con una mezcla de cansancio y decepción, para que la voz empiece:
\”No sirves para esto. Ya la regaste. Mejor deja todo como está y regresa a lo que conoces.\”

Lo curioso es que esa voz no aparece solo en las crisis. También me visita en los buenos momentos. Cuando las cosas van bien, cuando hay avances… de pronto siento que no merezco ese éxito, que algo malo pasará. Y ahí está otra vez el pensamiento de tirar todo a la basura, como si así me adelantara a la decepción.

En recuperación, ese pensamiento puede aparecer en momentos inesperados:

  • Cuando tienes un mal día en el trabajo.
  • Cuando discutes con tu pareja.
  • Incluso cuando recibes una buena noticia que te abruma.

Y el patrón suele repetirse:

  1. Inicio de la incomodidad → aparece el miedo, la inseguridad, la frustración.
  2. Pensamiento de escape → “Esto es demasiado… mejor vuelvo a lo que conozco”.
  3. Conducta de evitación → buscar la sustancia, la conducta adictiva o cualquier otra forma de huir.
  4. Consecuencia inmediata → alivio momentáneo.
  5. Consecuencia a largo plazo → pérdida de avances, culpa, reforzamiento del ciclo.

¿Qué hacer cuando llega esa voz?

En SMART Recovery hablamos de estrategias para interrumpir ese ciclo:

  • Retrasa: comprométete a esperar al menos 15 minutos antes de actuar. A veces, la urgencia baja lo suficiente para poder elegir mejor.
  • Respira y nombra: di en voz alta (o escríbelo): “Estoy sintiendo ganas de tirar todo a la basura. Esto es una señal, no una orden”.
  • Moldea tu respuesta: empieza por una acción pequeña que te acerque a tu objetivo de sobriedad. No tiene que ser perfecta, solo mantenerte en la dirección correcta.
  • Busca contacto: llama a un compañero, asiste a una reunión, comparte lo que sientes. Ponerlo en palabras reduce su poder.

Lo más importante

No te juzgues por tener ese pensamiento. No significa que estés fallando. Significa que tu mente está buscando un escape automático… y que ahora tienes la oportunidad de elegir algo diferente.
Cada vez que decides no tirar todo a la basura, estás entrenando tu cerebro para confiar en ti y en tu recuperación.

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