Aceptación, excelencia y perfección

En los últimos meses he hablado mucho en las sesiones sobre la aceptación. Estoy empezando casi siempre con algún texto relacionado con la aceptación del momento presente, el cual nunca es perfecto. Pocas veces llegan participantes a las sesiones diciendo que su mundo es perfecto, que no tienen preocupaciones, o no tuvieron tropiezos en la semana.

Es lindo comenzar las sesiones así, aceptando el presente tal cual es y entonces escogiendo las cosas que sí se pueden cambiar. Pero el cambio surge de una sensación de paz, con una perspectiva más abierta.

Hablamos también del rechazo como lo contrario a la aceptación. De querer que las cosas sean diferentes. Casi siempre que las cosas nos convengan más, que sean más fáciles, que los demás hagan las cosas que queremos, Etc. Casi todo esto se encuentra fuera del Hula Hoop, fuera de nuestro control. Entrando con aceptación nos enfocamos también en aquellas cosas que sí podemos cambiar, es decir nuestros pensamientos, emociones y conductas.

La perfección, o buscar la perfección, empiezo a entenderla como una necesidad de controlar y, por lo tanto, no aceptar. Tal vez el contrario de la aceptación es el control. Y cuando queremos controlar lo que no podemos controlar, empieza el caos. La perfección también está ligada a la frustración. Ya que nada puede ser perfecto, sin errores, sin complicaciones, entonces buscar la perfección nos lleva a un estado constante de frustración.

Si en vez de buscar la perfección, buscamos la mejora y nos ponemos metas, también encontraremos frustración pero ésta la podremos manejar mejor porque está dentro de nuestro control. Para empezar, las metas están dentro de nuestro control, podemos cambiarlas y ajustarlas. También la mejora, aunque nos traiga frustración en ocasiones porque no la logremos, no es absoluta, podemos volver a intentarlo.

Ahí también la importancia de incluir las recaídas como parte del camino. Si rechazamos las recaídas y pensamos que la abstinencia tiene que ser total y completa, cuando nos equivoquemos tendremos poco espacio para analizar qué sucedió y cómo podemos prevenirlo en el futuro.

La perfección también tiene a su alrededor muchos otros detrimentos para la salud mental. Suelen ser sus amigos los juicios, los pensamientos irracionales. Los blancos o negros.

Un tema ligado a la perfección es la excelencia. Por ejemplo, podemos pensar en la recuperación como la abstinencia total y completa de una sustancia o conducta. Ahí en la perfección. Pero también la podemos pensar como un camino hacia la excelencia en cuanto a seguir nuestros valores, a buscar cada vez ser mejores, a sumar todo lo que tenemos y evaluar cómo van todas nuestras áreas de vida cambiando. La excelencia tiene que ver más con una capacidad humana o una característica humana viva.

¿La excelencia requiere aceptación?

Mientras que la perfección no acepta, porque busca controlar, la excelencia sí acepta porque busca mejorar. La excelencia también se fija en el presente, como la aceptación, mientras que la perfección está fijada en el futuro, o en el pasado. En algo fijo, concreto, que puede describirse, pero que no existe en el presente.

Para finalizar, creo que la aceptación y la excelencia van muy bien juntos. En principio aceptamos el presente, sus complicaciones, nuestros errores, a los demás. Pero mantenemos nuestra mirada en la excelencia, en seguir mejorando y cambiando. También aceptamos que la excelencia no es algo que se consigue y ya, sino que se persigue, se \”perfecciona\” con el tiempo, con el esfuerzo.

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *