Hoy revisamos en una reunión la herramienta de los \”Qué\” de Mindfulness de Marsha Linehan. Y me di cuenta que ayudan a separar las consecuencias emocionales que solemos escribir en el ABC. Lo hace de una manera más ordenada y, como una herramienta que puedes usar durante el día. En vez de irte a las creencias, si no lograste tener creencias racionales nuevas o efectivas, y sigues cayendo en las mismas consecuencias emocionales, entonces obsérvalas, descríbelas y participa.
Hicimos el ejercicio especialmente con el miedo.
Lo que me doy cuenta de Marsha y sus herramientas es que son mucho más útiles para usarse en el momento. Pero sí requieres practicar la atención constantemente. En vez de practicar la identificación de tus pensamientos, practicas la atención plena a través de tus sentidos.
¿En qué momentos puede eso ser mejor que sólo identificar tus pensamientos? ¿Para qué personas?
Había hoy dos participantes, uno que suele aquejarse de procrastinación y otro que estaba queriendo entender nuevamente la razón de SMART. En el caso de la procrastinación, la atención plena puede ayudar a tomar acción. De hecho, casi sólo haciendo acción opuesta, por ejemplo, cada vez que veo el bote de la basura lleno, me da cansancio y no saco la basura. ¿Ese cansancio es real? ¿Es verdad que estás tan cansado que no puedes sacar la basura? Posiblemente no. Y simplemente lo haces con voluntad. Perdón por decir, simplemente, sé que no es simple. Me refería a hacerlo con simpleza.
Por otro lado, otro participante con muchas dudas de si seguir yendo a las reuniones, de cuál era el propósito de la metodología, de qué hacer y cuáles herramientas usar. También dudaba de si mantenerse activo y con objetivos, o no hacerlo porque eso le causaba más ansiedad. Pude haber revisado las Etapas del Cambio, y analizar la Contemplación-Preparación. Muchas de las cosas que estaban sucediendo en su mente, se acercaban. Hacer un CBA, revisar la jerarquía de valores. Pero me centré en los cuatro puntos, y especialmente en el primero, en ayudarlo a enfocarse en el primer punto: construir y mantener la motivación.
Cuando utilizo las herramientas de DBT en estas reuniones, me quedo con un sin sabor de boca. En parte debe ser porque no las sé usar tan bien como las de SMART, en parte porque estoy introduciendo temas que no son relacionados con las adicciones.
Y por ello el título de este blog, la duda. Empiezo a dudar de si soy buen facilitador o no, de si debí haber hecho esto o lo otro. De si debería cuidar a unos participantes más que a otros.
Pero veo que después de dudar, lo que puedo hacer es reflexionar sobre los hechos. \”Check the facts\”, me diría Marsha. Anotar qué sucedió en la reunión, qué funcionó, qué no funcionó y cómo mejorar. Y dejar a un lado las sombras, porque nunca tengo idea de qué es realmente lo que cada participante se lleva. Quedarme con lo que me llevo yo.
Y en este caso y en futuros, claro. Me quedo con mantenerme con el script, tener un manual, tener las herramientas, tener el objetivo claro de la sesión. Las sesiones pasadas que sólo usé SMART Recovery salen muy bien, no se necesita más y me quedo satisfecho. Es verdad que puedo probar cosas nuevas, pero también es verdad que puedo prepararlas antes.
¿Qué hacer cuando la duda se mete en mi mente?
- Hacer una revisión de lo que sucedió, pedir feedback si se puede
- Suelo dudar y encontrarme en momentos como éste cuando hago algo nuevo, o intento cambiar las cosas. Aquí hay dos estrategias, preparar el cambio, no hacer cambios bruscos porque eso quita incertidumbre ante los otros y ante mí. O hacerlo, pero saber que me voy a sentir ansioso después. Y manejar mi ansiedad después.
- Ah, pero lo más importante es, volver a intentarlo. Porque la duda sucede cuando algo no se hizo como esperaba, entonces puedo volver a intentarlo, revisar qué sucedió, manejar mi ansiedad y volver a intentarlo. En vez de evitarlo o ya no hacerlo.
Leave a Reply